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lunes, 14 de marzo de 2016

Reina y Madre de los Estudiantes



Hizo sus primeras letras
sobre su busto de cedro
entre lecciones perennes
y entre fragancias de enebro.

Fue diligente en el aula
(Oh Israel, buril Cornejo)
de merindades veleñas
y patronatos perpetuos
que pareció desde siempre
su cometido secreto,
hacerse trono de ciencias
y escabel de los Remedios.

Lo aprendió en su Vélez Málaga
a gubiazos y en pigmentos
y se lo prestó su hermana
Patrona, Señora y cetro
de la tierra que la viera
pasar del arte, al aliento.

Pero antes fue la historia
en mudable documento.

Ella fue lazo fantástico,
casi centenario acuerdo
que entre Vélez y Granada
se firmó por el quinientos.

Granada daría a Vélez
Remedios en pino ibérico
y Vélez le devolvería
firmando en augusto cedro
los Remedios que faltaban
a la capital del Reino.

¿Fue un capricho del destino
o un milagro que no entiendo?

¿No fue que desde Granada
la patrona y mandamiento
del corazón sacrosanto
del ciudadano veleño
acabando el “dieciséis”
se perpetuó en su feudo?

¿Cómo entonces, de ida y vuelta
pagó Vélez en aumento
multiplicando intereses
ese primitivo adeudo
y le dejara a Granada,
en la Plaza de Derecho
como la bíblica frase
y del bíblico fragmento
los setenta veces siete
de un virginal rendimiento?

¿Son coincidencias tan sólo
o insondable y milagrero
y casual y provechoso
e histórico suceso,
que acabando el “dieciséis”
reinando Felipe III,
Clemente VIII en el trono
como sucesor de Pedro,
Granada le dejó a Vélez
a su Patrona Remedios
y con Juan Pablo II
en su hálito postrero,
en la Silla de Cecilio
Javier (jesuítico sello)
y con el orbe de España
Juan Carlos, el rey primero
llegó de Vélez envuelta
en un devoto regreso
la más bendita Estudiante
de nuestro carolino cuerpo
para ocupar rectorados
de piropos y de rezos
y auspiciar asignaturas
de inmaculados recuerdos
y gestionar decanatos
de marianos sortilegios?

Y fue de Granada a Vélez
y de Vélez el regreso
mediante mano del arte
del purísimo secreto
que nació en un alambique
del alquimista Cornejo,
capaz de aunar dos escuelas
en el óvalo perfecto
de la Rectora Sagrada
que es milagro de Remedios.

Un viaje de ida y vuelta
con cinco siglos de empeño.
Primero desde Granada
hasta aquel Real Convento
donde María Calderón
facturó sueños y rezos.
Y desde Vélez venía,
con cuatro siglos de préstamo;
de allí en perpetua alcaldía
gubias de Navas Parejo
y aquí a llenarnos la cátedra
de los cofradieros sueños.

¡Un viaje de ida y vuelta
por ignacianos empeños
que hace desde cuatro siglos
la Virgen de los Remedios,
para unir Granada a Vélez
si testifica Cornejo,
para suplir la suplencia
que se nos llevara el tiempo,
aunque faltar, no faltó
que fue ignaciano intermedio
que el azar nos deparase.

Y llegó como un asedio
en blondas de zacatines
haciendo bueno su fuero
que nunca una advocación
fue tan real, nombre cierto…
…que al desatino de algunos
puso Ella su Remedio.

Fue un vendaval de lecciones,
marejadas de consejos
siete océanos de apuntes,
todo un aleccionamiento
de la que entró como Alumna
y se doctoró en Derecho
hasta hacerse Reina y Madre
del claustro de nuestros sueños
y trono universitario
y cátedra del anhelo
para en 2016
ser Paraninfo del Pueblo
y en nuestro más Santo Miércoles,
nuestro mejor magisterio,
la sagrada asignatura,
trono de Dios hecho Verbo
y púlpito de las lecciones
de los cofrades provechos.

No sé si es casualidad
azar, o albur del evento.
Pero se fue de Granada
a ese Vélez malagueño
y de Vélez regresara
más Niña y con más acierto
porque si Dios sabe y Quiere
el milagro ya está hecho.

Y ese milagro es el arte
que imprimió Israel Cornejo,
casualidades históricas
que os ha contado mi verso
y el nombramiento oficial
que la capital del Reino
le dio, nada más que verla
como caída del Cielo.

Por eso nadie se asombre
ni se sorprenda por ello
que en la histórica Granada
rige el estudio con celo,
una rectora sagrada
con su cátedra de cedro
y polícromos prodigios
y vestimentas de ensueño
a quién llaman Reina y Madre

SEÑORA DE LOS REMEDIOS.

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