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viernes, 11 de julio de 2014

Festival Internacional de Música y Danza de Granada

Hoy acaba una de las citas más importantes de la cultura en el territorio español, por lo que hoy hecha el telón, el acontecimiento cultural por excelencia de Granada, que cierra de nuevo a sabiendas que los múltiples esfuerzos de cuántos lo han hecho posible, por supuesto con sus millares de espectadores a la cabeza, ha merecido la pena.

Recorrer sus 63 años de historia sería harto complicado, por lo que remontarnos a qué hizo posible algo tan extraordinariamente envidiable es casi una odisea. Porque por mucho que nos empeñemos en repetir que el Festival Internacional de Música y Danza de Granada nació en 1952, lo cierto es que remonta sus orígenes a aquellos conciertos sinfónicos que desde 1883 se celebraban en el Palacio de Carlos V en las fiestas de Corpus-Christi y que permitieron situar a Granada a la vanguardia española de la cultura. El sobrecogedor anillo arquitectónico del Palacio Imperial puso marco a la llegada de Bretón, Debussy, Falla y coronó a Zorrilla como poeta nacional, mientras infantes reales y los últimos viajeros románticos oían lo mejor de la música culta en los reales palacios.

En 1922 se dieron cita las cabezas de la intelectualidad y del arte: el pintor Rusiñol y el músico Turina, el guitarrista Andrés Segovia y el artista Zuloaga y todos bajo la atenta mirada de los dos grandes padres del proyecto, don Manuel y don Federico, Falla y Lorca, parieron el Concurso de Cante Jondo. Aquellos dos acontecimientos germinarían en lo que felizmente es nuestro Festival. Música clásica y flamenco... Así fue como a  don Antonio Gallego Burín, a quién si no, se le ocurrió la convocatoria de un Festival Internacional que aunara toda la cultura musical y con estas palabras, el buen alcalde de Granada decía: “Aspiramos a convocar en años sucesivos... a las primeras organizaciones musicales del mundo [...] Pretendemos también que a esta labor difusora del arte musical se unan cursos especiales y de investigación sobre música hispana, y que el primer festival sea el arranque de una empresa española de universal resonancia”.

Al Palacio de Carlos V se le fueron sumando los irresistibles marcos en donde todavía hoy se desarrolla el Festival; los Jardines del Generalife, acogieron y acogen la danza española y el ballet clásico. Los Palacios Nazaríes, los cuartetos, música de cámara, recitales...  Una sabia combinación de los más consagrados autores e intérpretes junto a jóvenes artistas llamados a ser los maestros del futuro, agrandaron su fama. El Festival era atractivo por su contenido, por sus protagonistas y porque pocas veces se puede oír música en el Palacio medieval más irresistible de la Edad Media mundial y del arte musulmán universal. A escasos metros del Salón del Trono granadino, o en los espacios naturales de su Palacio de Verano, millares de personas vieron a Artur Rubinstein, oyeron a Andrés Segovia y se derritieron con la danza imposible de Rudolf Nureyev. En el Festival se hizo grande una todavía desconocida Teresa Berganza y se presentó al Mundo Antonio “el bailarín” o  Montserrat Caballé.

A la ópera, el ballet, la danza y la música clásica, se le suma el flamenco, los Cursos Internacionales Manuel de Falla, y dese hace 10 años, el FEX, o lo que es lo mismo, la conquista de la ciudad, que es cuando el Festival se mete hasta los tuétanos de Granada y cita a los espectadores, de manera gratuita, a plazas rodeadas de escenografía barroca, al interior de los Monasterios e Iglesias, la propia Catedral o palacetes imposibles. Es el festival externo, cargado de todo tipo de actos culturales que contagia a Granada de cultura pero sobre todo de fiesta, de magia y de ganas de disfrutar de la música y el bailes como excusas para conocer mejor Granada

Carmina Burana de Carl Orff escenificada por la prestigiosa compañía de la Fura dels Baus va a poner esta noche el punto y aparte por este año. Echarán el cierre a decenas, casi un centenar de actos y convocatorias y a casi 60.000 personas activas, expectantes y partícipes. Hasta técnicos y gobernantes vieneses se han desplazado en esta 63ª edición para conocer el Festival granadino, el que nació en 1883 pero con otro formato. El que hace recuperar la confianza en la cultura y el que se eleva sobre el resto, como la gran cita de la música, del teatro, de la danza y de la intelectualidad. Los puede haber mejores... pero ningún otro tiene los marcos que tiene el nuestro.


Enhorabuena por estos 63 primeros esfuerzos... Y por las decenas y decenas que quedan. 

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