Visitas

martes, 15 de julio de 2014

El duque de San Pedro de Galatino

Retrato en busto del Duque de San Pedro de Galatino (Museo de la Casa de los Tiros)
Mariano Benlliure, 1931. 

Hoy se cumplen 78 años de la muerte de quién hizo posible sin duda que Granada entrara en el siglo XX y quizás, el más preclaro constructor del futuro granadino. Un 15 de julio de 1936 moría el empresario emprendedor y adelantado a su tiempo, que buscó siempre el progreso de Granada, puso en marcha multitud de iniciativas empresariales, fue pionero de la industria azucarera en el sureste español, el mayor visionario del potencial turístico de Granada y de Sierra Nevada y el fecundo mecenas de obras y empresas artísticas que revistieron la ciudad de un mayor empaque si cabe del que tenía.

Noche de baile en los Jardines de "El Paraíso". 
Rafael Botella y Coloma, 1862.

Nació tan sólo dos días antes que Alfonso XII y como quiera que la nobleza le corría por las venas, fue compañero de juegos, amigo de infancia y hombre de confianza del futuro Rey. Quedó huérfano a los 10 años y pasa a vivir con el Duque de Sesto, también Marqués de Alcañices, instructor del día (y de la noche) de Alfonso XII, el mismo que gastaría su fortuna en la restauración del trono español, en 1875.

Fotografía de principios del siglo XX del Carmen-Palacio del Duque. 
Parte del mismo es hoy el Colegio de las Vistillas. 

La familia de don Julio estaba enraizada en la historia de Granada y cuando hereda la fortuna familiar, no duda en venirse a vivir a esta tierra que tuvo como suya desde el mismo instante en que se instala en el Carmen de Benalúa, directa referencia a uno de sus títulos y asentado en la zona del Realejo que desde la Reconquista se llamó “las Vistillas”. Fue deseo del Duque que este Carmen se convirtiera en Colegio, como continúa regentado por las dominicas bajo el nombre de “Santo Domingo de las Vistillas”. Y con esto, acabamos de contar la primera de muchísimas donaciones, regalos y mejoras que dejaría para la que siempre tuvo por su primera cuna.

Construcción del Hotel Alhambra Palace en 1909. 

La Alhambra llevaba más de un siglo en boca de visitantes de todo Occidente. Y don Julio entendió que el turismo sólo podría traer oportunidades de primera condición para Granada, de suerte que decide construir en 1910 el primer hotel de lujo granadino que desde el instante de su inauguración, se sitúa al nivel del Ritz madrileño. La solemne apertura del mismo fue a cargo de Sus Majestades los Reyes. A fin de cuentas, Alfonso XIII y Victoria Eugenia eran más que amigos del Duque. Pero su visión turística sobre las excelencias granadinas no quedaron aquí, y tras el soberbio Alhambra Palace, llegaría el Hotel del Duque.

Fábrica de San Isidro para el azúcar. Año 1901. 
Fue la última fábrica de azúcar remolachero que cerró en España., en 1983.

Su actividad empresarial y su buen ojo en los negocios fueron en aquellos años, las mayores y más productivas empresas de la provincia. Primero, explotando las minas de serpentina del Barranco de San Juan. Luego, inaugurando la primera central hidroeléctrica de Granada, al fin, creando todo lo necesario para hacer posible el surgimiento de la industria azucarera que fue el verdadero motor económico y de empleo de esta tierra durante décadas. Gracias a esta visionaria y enérgica apuesta, el Duque procuró que Granada recuperara el crecimiento demográfico y salvó a centenares de familias de una condena social asegurada. Aquella fiebre del azúcar remolachero se tradujo en la Gran Vía, entre otros y en un cambio de mentalidad en la ciudad y especialmente en la burguesía de ésta.

Pero quizás su mejor aportación fue poner en marcha las vías de comunicación que anunciaron casi proféticamente cuál iba a ser el futuro de la ciudad: el turismo. Sólo así entendemos que ideara el trazado de la carretera que sube hasta Sierra Nevada, conectando al fin la Sierra con la ciudad y haciendo posible un acceso mucho más fácil, que significó el despertar deportivo, natural y económico de la Sierra, acaso la primera estación de esquí española. No se detuvo aquí y se empeño en crear una línea de tranvías desde la capital hasta el Hotel del Duque, dotada con la red eléctrica de su propia Compañía, la Eléctrica del Maitena.

Monumento al Duque en los Jardines y paseos del Salón. 
José Navas Parejo, 1923. 

Al fin Granada pagó una deuda con uno de sus tantos protectores, hijos e impulsores. Nada común en nuestra ciudad, ya en vida y gracias a nuestro superlativo Centro Artístico, José Navas Parejo erigía el colosal Monumento a su figura en los Jardines del Salón, en la Fiesta del Corpus de 1923. Luego, se rotularía una avenida en su honor en el barrio de Los Vergeles, pero se seguía saldando la deuda con tan prolífico mentor dándole su nombre a la Plaza desde la que arranca la Carretera de la Sierra. Cuando en 2007 se cumplía el 150 Aniversario de su nacimiento, la Comisión pertinente del Ayuntamiento atendía a una súplica bien razonada y le concedía el título de Hijo Adoptivo de la ciudad. ¡No era para menos! Y por supuesto, desde el mismo instante en que moría, en nuestra tierra, en su tierra que tanto favoreció, fue enterrado en la Cripta Noble de la Catedral, destinada a canónigos y Arzobispos, habida cuenta de su título de Canónigo Honorífico de nuestra Catedral, en la que había costeado el soberbio tabernáculo de mármol y plata que José Navas Parejo ultimó en 1929.


Retrato del Duque de San Pedro de Galatino. 
Gabriel Morcillo, 1929. 

Diputado, Senador, Grande de España, constructor de la Granada moderna... Tal día como hoy, hace 78 años, moría, a punto de cumplir sus 79 años, el grandioso DUQUE DE SAN PEDRO DE GALATINO. Al fin, Granada supo ponerse en paz, al menos, con uno de los que dio tanto por esta tierra. Lástima que no haya seguido cundiendo el ejemplo. 

No hay comentarios: