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domingo, 25 de mayo de 2014

Se te ve el plumero

"Alegoría del Tiempo". Tiziano, 1565.

La recurrente expresión la repetimos incesantemente. Es una manera de advertir a alguien que se nota mucho su manera de pensar, su inclinación, su preferencia futbolística o de cualquier otro tipo. Aquellos que no se atreven a hablar de ideologías, que no se pronuncian claramente con respecto a algo pero que por su manera de hablar o de actuar advierten de su pensamiento y de sus inclinaciones, “se les ve el plumero”.

"Tribunal Constitucional de Cádiz". Salvador Viniegra, 1912.

La frase castiza hunde sus raíces en doscientos años largos de tradición. Además, surgen en el contexto más apropiado para la españolidad, en las sesiones de las Cortes de Cádiz cuando el único lugar de esta Nación que se resiste a la Invasión Francesa pretende conquistar España y el sentimiento patriótico, previa expulsión de las tropas napoleónicas. Las Cortes de Cádiz no fueron otra cosa que la organización del país, la creación de un documento cumbre que asegurara los derechos y deberes de los ciudadanos y la institución de los órganos de poder que legitimaran a los españoles a crear un nuevo orden social. De esas Cortes nació la primera constitución moderna del Mundo y con ellas, la victoria sobre el francés y la recuperación del territorio español.

"Caballería española cargando contra el Ejército francés de Dupont en Bailén". Augusto Ferrer-Dalmau

Cuando el temible ejército napoleónico inicia su paulatina y efectiva invasión peninsular, el Ejército español está al borde de su desaparición. Diversas derrotas, contundentes y drásticas, la muerte o prisión de los principales generales y las medidas represivas de los regentes franceses colocan nuestras fuerzas al borde de su destrucción casi total. En esta época, los ciudadanos se posicionan y deciden actuar, tomar las armas, pasar de campesinos o soldados, a pesar de no tener experiencia en el arte de la guerra. España inventa la “guerra de guerrillas” y se defiende con el valor añadido de ciudadanos simples que han de vérselas con el entonces mejor dotado y profesionalizado Ejército del Mundo.
                                                    Milicia Nacional de Caballería de Madrid (1822)

Así nacieron las de Juntas Locales y Provinciales, organizaciones civiles que se empeñaron en recoger, rebuscar y aprovisionarse de cualquier elemento que sirviera para armar a los ciudadanos dispuestos a dar su vida por liberar España y sublevarse contra el francés. Con aquellos intentos de recuperar nuestro ejército, lo que realmente estaban consiguiendo es la fundación de las Milicias Nacionales, un ejército de civiles que después de la victoria sobre Francia, se convertiría en una institución de carácter popular, encargada de conservar el orden y tranquilidad de los pueblos y zonas rurales, origen por qué no de nuestra Guardia Civil fundada en 1844.

"Contienda de Valdepeñas"; el lienzo, testimonia que los verdaderos héroes, fueron los ciudadanos anónimos.

La Constitución de Cádiz reconoció el valor, la utilidad y el enorme servicio prestado a aquellos combatientes no profesionales, integrantes de unas milicias nacionales que hicieron más que las propias tropas.  La Milicia fue distinguida, se le otorgó un vistoso uniforme parecido a la rama de Infantería u de Caballería y se vistió de honores. No era para menos, habida cuenta de que sin ellos, tal vez los franceses se hubieran hecho con el control sin resistencia de toda España. Así que empezaron a participar activamente en la vida de los españoles que ahora tenían que recuperar a su Deseado Rey y que éste refrendara la Constitución del 19 de marzo de 1812.

"Húsar de Pavía español" de Ferrer-Dalmau. 
El uniforme dará origen al empleo del penacho de plumas en los milicianos populares.

Pero las Milicias estaban formadas mayoritariamente por el pueblo llano, convencido que la Guerra de la Independencia, a pesar de tanta muerte, destrucción, saqueos, pérdidas materiales e históricas irrecuperables, ofrecía una nueva oportunidad a los españoles, la de cambiar de rumbo, limitar el poder de la nobleza y la Iglesia, asegurar los mismos derechos para todos y crear una sociedad contemporánea. Por tanto, sus cuerpos estaban llenos de españoles que creían en el fin del Absolutismo, que se posicionaba junto a las clases populares y que criticaba o actuaba con rigor, ante las prácticas habituales que seguían o pretendían seguir abriendo brechas y distancias entre ricos y pobres.

Primeros milicianos nacionales. 

En menos de dos años la Milicia Nacional era ya un símbolo de la progresía frente a los absolutistas, de la nueva España liberal que se oponía  a posturas conservadoras y quería derribar los privilegios eclesiásticos, nobiliarios, aristocráticos y cuantos provenían de siglos atrás y en estos años eran un lastre para el progreso de España y los españoles. Eran en la calle, la voz de la política liberal y sus vistosos uniformes, se reconocían por los abultados y poderosos adornos con los que coronaban sus sombreros de tres picos: el penacho de plumas, o castizamente, el plumero llamativo y colorido.

"El Juramento de las Cortes de Cádiz". José Casado del Alisal, 1863

No tardarían los diarios, la prensa del momento, de contar en sus páginas los discursos políticos que siguieron a la victoria sobre el francés y Napoleón. A un lado, los defensores de la tradición. A otros, los políticos liberales. Cuando estos se pronunciaban, dejaban claro que pretendían cambios rotundos, progresistas. Pero eran los diputados los que podían llevarlos a cabo y sin embargo, los ciudadanos, después de leerlo en la prensa, acabaron por confundir la política liberal con las Milicias que habían dejado claro su postura.


¡Se te ve el plumero!

Así que no hacía falta muchas veces que se hablara, que se dijera con claridad un pensamiento, una enmienda al texto constitucional o se discutiera una norma o ley, de carácter progresista. A los liberales, se les veía el plumero, es decir, se les reconocía a la legua. Doscientos años después, a muchos, se les ve el plumero... el de las Milicias Nacionales que tanto hicieron por salvar a España y la españolidad.