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lunes, 12 de mayo de 2014

Granada Oculta


Artesonado mudéjar de la Iglesia

Desde finales de 2013 y para que concluya en 2014 el Convento de los Ángeles de Granada ha proclamado una efemérides extraordinaria con actos de corte cultual y cultural que dejaran nota y huella de una celebración que es en sí un reclamo para la historia propia de la ciudad: los 475 años que cumple un Monasterio de Clarisas como el de las Vistillas, escogido geográficamente por su imponente vista sobre la feraz vega y la actual Granada contemporánea. La Comunidad Religiosa y su Muy Antigua Hermandad de Gloria han hecho todo lo posible por dar a conocer la riqueza espiritual y cultural que los muros cenobiales esconden. Pero desde el pasado sábado y hasta el 1 de junio, sin duda, el Convento rompe su silencio de casi cinco siglos para sacar a la luz piezas y todo un contenido artístico que no dejara a nadie indiferentes.

El Huerto Conventual 

En estas tres semanas, la Iglesia Conventual acoge una exposición formada por 56 obras, muchas de las cuales no han visto nunca antes la luz. Desde recónditos y escondidos sitios del viejo Monasterio, como los Coros Bajo y Alto, el Refectorio, la Sala Capitular, las Galerías o la graciosa y sintomática sala del “Mirador”, que ya evidencia sus portentosas vistas, 56 obras pictóricas y escultóricas se suman a las 36 piezas devocionales e históricas que normalmente suelen exponerse a culto en esta Iglesia renacentista con armadura mudéjar para componer un discurso de fe, pero de historia, de arte y de tradición en torno a 92 muestras artísticas, más de una, digna de figurar en volúmenes y publicaciones concienzudas.

Extraordinario estofado del San Juanito Niño cercano a Pedro de Mena (hacia 1660)

Con tres temáticas bien ordenadas, el Niño Dios es la clave de toda esta proyección visual, bien en el tema de Gloria, de la Redención o simplemente de la Pasión. Los temas marianos ocupan un espacio vital y por supuesto la espiritualidad franciscana en las Imágenes del Seráfico Patriarca y la de Santa Clara de Asís, la fundadora de la segunda rama del franciscanismo y que infunde su legado espiritual en esta zona de Granada, para que 475 años después continúe viva su llama. Así pues, el recorrido expositivo transita por 18 imágenes del Niño Jesús, 11 imágenes de María y así hasta 92 piezas.


Pero realmente se trata de un recorrido histórico impagable por la escuela granadina de escultura y de pintura. No hay un solo nombre de referencia de los imagineros granadinos que no esté presente, desde los talleres de Mena, Mora, Risueño o Ruíz del Peral, a los obradores del rococó con Vera Moreno, el tránsito al neoclasicismo de la mano de González Santisteban y el triunfo de  un nuevo estilo con su hijo y discípulo Manuel González; de hecho, la muestra es una oportunidad única para realizar de primera mano un recorrido de más de 280 años por el arte, pues desde los mismos años fundacionales, se conserva una de las piezas quizás más originales, una “Asunción” de formato pequeño de hacia 1540. Y se concluiría la mima con obras del primer tercio del siglo XIX, luego tres siglos donde los obradores de mayor renombre fueron artífices de una vida, de una sociedad y de un arte descomunal que han sabido atesorar, pero sobre todo, conservar, las Madres Clarisas de los Ángeles.


Hay que valorar con enorme fruición obras de arte como la “Madre Abadesa”, extraordinaria talla de la escuela granadina en formato pequeño que preside el Refectorio de las Madres y que se sitúa en los comienzos del siglo XVII, tan singular y tan artificiosa como pocas veces vista, exhibida en un asunto iconográfico casi singular e irrepetible, pues se nos muestra ya en actitud de besamanos, algo tan inusual como original.

Otra pieza de un inmenso valor histórico, más que su factura o mérito, es la Inmaculada que regala el Conde de Montijo, abuelo de la emperatriz de los franceses en atención al ingreso de su hija como madre clarisa de este convento. La tía por tanto de la celebérrima Eugenia de Montijo, rama que entroncó luego con el Ducado de Alba, nos deja constancia de las relaciones con la misma historia de España que ha guardado, desde su quietud inquebrantable, el cenobio de los Ángeles del Realejo granadino.

El “Éxtasis de San Juan de Dios” es un correctísimo lienzo de finales del siglo XVII de la escuela granadina que más allá del plausible dibujo que presenta, ofrece en su parte de atrás, perfectamente visible, un arrepentimiento del autor, un dibujo anterior que el pintor quiso que fuera una Virgen y acabó centrándose en la figura del Loco de la Caridad, del Santo Patrón granadino. Estos, son algunos de los secretos inconfesables del arte que esconden las piezas de esta Exposición conventual.


A fin de cuentas, las mejores gubias de su época se empeñaron en crucificados de pequeño formato, Niños Jesús de Pasión, de Gloria o una serie que hemos titulado, la del “Niño Rey del Corazón”, que hacen más que recomendable la visita a la Iglesia Conventual de la Calle Molinos. Tal vez sea la única oportunidad de ver 56 piezas que llevan siglos en su recóndita y sacratísima prisión monástica, la última ocasión, por qué no, de admirar más que notables y extraordinarias temáticas religiosas y la más cercana y privilegiada oportunidad de disfrutar, en su propio entorno, en el sitio para el que fueron pensadas y no en la frialdad de una sala expositiva, de obras geniales algunas, singulares otras y logradísimas también, de la escuela granadina, la andaluza, la levantina o de influencia italiana, hasta 92, pero sobretodo las 56 que la clausura franciscana-clarisa custodia y ahora es momento de verlas... 

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