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viernes, 8 de marzo de 2013

¿Nazareno o Penitente?


Nazareno:
4. adj. Se dice de la imagen de Jesucristo vestida con un ropón morado.
5. adj. Que profesa la fe de Cristo. U. t. c. s.
6. m. Penitente que en las procesiones de Semana Santa va vestido con túnica, por lo común morada.

Penitente:
(Del lat. paenĭtens, -entis).
1. adj. Perteneciente o relativo a la penitencia.
2. adj. Que tiene penitencia.
3. com. Persona que hace penitencia.
4. com. Persona que se confiesa sacramentalmente con un sacerdote.
5. com. Persona que en las procesiones o rogativas públicas va vestida de túnica en señal de penitencia.

La prensa de finales del siglo XIX en Sevilla sorprendería al más pintado; no son pocos los artículos que llaman al orden a cuantos “capillitas” cometían el error de llamar nazareno al hermano que formaba parte en los cortejos portando un cirio. En 1910, el prestigioso historiador hispalense José Gestoso aclaraba que siempre había llamado Sevilla al hermano de luz, penitente, y que por influencia de la Hermandad del Silencio, el resto había aplicado lo que en realidad sólo les correspondía  los archicofrades de San Antonio Abad, es decir, titular a los hermanos de luz como nazarenos.

Gestoso, que a erudición y datos no le ganaba nadie, además redundaba en una idea: nazareno, en todo caso, sólo debería ser aquel cofrade que llevara una cruz, por emular a Cristo (el Nazareno, también aplicado a esta iconografía) Fíjense qué curioso: un error hispalense que hoy es imposible de desterrar, ha sido aplicado a todos los lugares cofrades españoles, al menos los del Sur, y después de tantos años pensando que los granadinos habíamos estado equivocados porque en efecto, penitente era el que llevaba cruz, resulta que no.

¡Sería bueno el análisis! ¿O acaso la cruz sólo implica penitencia y el resto de integrantes del cortejo no la llevan a cabo? Hay que darle una vuelta a esto, no sea que por copiar y copiar, estemos repitiendo un error que los propios sevillanos denunciaban desde hace siglo y medio y hayamos cometido un error monumental.

Pero todo esto me lleva a plantearme si el mero hecho de repetir instintiva y mecánicamente según qué cosas de otras ciudades, por muy ilustre y eminente que sea, no nos ha conducido a modificaciones de idiosincrasia y personalidad que realmente, ni era de recibo, ni es lógica el exceso de homogeneidad, ni nos ha aportado nada positivo. Y ejemplifico de la mejor manera: ¿por qué copiar lo fácil que nos deja con los pies fríos y la cabeza caliente? Dios salve a los que emulen dichos y expresiones que no caben ni con calzador en Granada, pero me da a mí, que puestos a importar, puestos a traer cosas de otras ciudades, sería conveniente que se hiciera poniendo los ojos en la foto de arriba. ¡Eso sí sería una réplica de categoría dispuesta a enriquecer a lo cofrade granadino!

2 comentarios:

J. Carlos Medina dijo...

Pues en Motril no tenemos ese problema. Aquí... "Capuchòn"

Juan Evaristo Callejas Jerónimo dijo...

En Almuñécar muchos lo llamamos penitentes, además mi blog lo llamo así El Penitente Sexitano y el logo es el mal llamado por muchos "nazareno".

En cuanto al artículo, muy interesante saber todo esto, y del error que han cometido muchos por copiar aspectos de la Semana Santa de Sevilla.