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sábado, 31 de marzo de 2012

Adiós, Cuaresma.

Echo la vista atrás ahora que estás a punto de irte, Cuaresma. Ahora que nos has dejado empapados de tus tradiciones, de toda la cultura que los siglos te fueron confeccionando. Miro la cantidad de veces que me has llevado por tus Altares de Cultos, por tus conciertos y tus mesas redondas. Las ocasiones en las que me has pedido que suba a un atril, a pregonar, a presentar o a conducir uno de tus actos. La música, comidas, olores y conferencias que me has dejado. Esa virtud tuya de vestir los escaparates con elementos cofrades y esa obligada postura de fijar en los cristales de nuestros negocios las imágenes de lo que va a pasar.

Echo atrás la vista y recorro más de un mes de ensayos, de tertulias, de cabildos y de convocatorias. De publicaciones y de guías que se convierten en la memoria impresa de nuestros días. De cómo los obradores han ido pariendo imposibles que a la postre se volvieron factibles y los encajes y composturas de los priostes que supieron alienar decenas de candeleros sobre los tablazones disfrazados de nuestros efímeros Altares.

Echo la vista al pasado de las costumbres, a las herencias de nuestros mayores, a las tradiciones que un día depositaron en nuestras manos para que fuésemos nosotros los que las dejáramos en las tiernas y aún tibias de nuestros hijos. Busco en los devocionarios, en los sacerdotes que son realmente Ministros de Dios, en las cuentas de un rosario previo a la Función Solemne, en la Exposición del Santísimo mientras un predicador entona el Pange Lingua y en el Vía Crucis de un Viernes de Dolores, Cristo perdona a su pueblo de Granada.

Echo la vista atrás a 40 días de fe, de cultura, de historia, de patrimonio, de oficios, de producción económica, de sabores y de olores. Más que eso, si cabe, de convivencia, donde a diario te topas con los que no volverás a ver, caprichos del destino, hasta dentro de un nuevo ciclo de 40 días. Donde al menos, en el guión no escrito de la cortesía, hemos ido fabricando verdadera hermandad. Y donde se ha podido acariciar 40 noches seguidas, el sueño de las ocho tardes y noches mágicas que ahora nos aguardan.

Echo la vista atrás, Cristo mío, y sé que en todo esto has estado Tú. Y me acuerdo que sin fe, nada tiene sentido. Que sin Ti, nada merece la pena. Y que te encargas de cumplirme siempre lo que siempre te pido. ¿Verdad? Pues “SIGUE AUMENTÁNDOME LA FE”.

viernes, 30 de marzo de 2012

Por si llueve

La impertinencia de la lluvia puede hacer acto de presencia esta Semana Santa; si tenemos en cuenta que hace 12 años que no vivimos completas las 32 estaciones de penitencia granadinas y que este de 2012 podría ser la décimo tercera ocasión en la que se frustre parcial o totalmente nuestra Semana Mayor, es de lógica que supongamos que las Hermandades arbitran los mecanismos pertinentes para responder con suficiencia a las inclemencias meteorológicas.

Lo primero de todo es ser coherentes: lloviendo no puede salir nada; pero no porque pueda verse dañado el patrimonio o se ponga en riesgo el manido, el mal llamado, el término cursi de "patrimonio humano". No, simplemente porque la lógica nos dice que con lluvia no se puede ver bien el conjunto, las prisas que de repente adornan a los hermanos son las menos adecuadas para la marcha de una estación de penitencia y el reducido número de personas que acuden a ver nuestro cortejo es sensiblemente apreciable, luego con agua en las calles, aquellas hermandades que deciden salir sí o sí, dejan muy claro de qué pasta devocional y de qué argumentos procesionales suelen hacer uso.

¿A quién le gusta quedarse en casa? Pero claro, cuando la Hermandad sólo está destinada a vivirse un día al año ocurre lo que ocurre; y los inconsolables llantos de los más pequeños no son otra cosa que la traducción de sus mayores, al tiempo que la costalería es la que demuestra sensiblemente su lado más oscuro, descafeinando a una práctica deportiva, a un ejercicio físico donde los atributos masculinos van por delante, todo el sentido de portar a Dios y a María. Cuando no es la fe no siquiera la responsabilidad de saberse un instrumento al servicio de nuestra Iglesia, la que mueve al costalero, este se rebela con fruición contra aquellos que determinan la suspensión, a sabiendas que lo importante es salir, sea como sea y cuando sea.

El pasado año, algunos exigieron la devolución de su papeleta de sitio por lluvia. Otros, no entendieron que se suspendieran los cortejos y otros más, agradecieron la "valentía" de su Junta de Gobierno mientras un mar de paraguas impedía a la mayor parte de cofrades ver el cortejo, y el patrimonio del mismo se deterioraba sensiblemente ante la anunciada y sabida lluvia que caía en nuestras calles; pero para ver hay que estar vivos.

Ojalá estas palabras no haya que ratificarlas. Ojalá no haya que ver esperpénticos refugios bajo Palacios de Congresos, ni canastos escupiendo agua, ni mantos que sin duda, el terciopelo ya es irrecuperable. Ojalá no haya que rozar los dos extremos, entre el exceso de cautela y el ímpetu y valentía desaforada por salir. Prefiero perder en la calle una hermandad a ver cómo esta se disuelve a la par que la lluvia que le cae. Porque en estos casos, siempre conviene tener presente un refrán: "más vale que sobre que no que falte", de forma que lo que le tiene que sobrar a un miembro de Junta de Gobierno, siempre, es la prudencia a la hora de tomar decisiones al respecto de la salida ante un riesgo de lluvia.

Se ponen clichés y se cuelgan sambenitos; muchos dicen que San Agustín ya no va a salir; como Los Dolores, que lo más seguro es que lo haga. Hemos tenido uno de los ciclos hídricos más severos de los últimos años y aún con todo la amenaza de lluvia, después de meses continuados sin llover, siempre aparece en Semana Santa. Pero ya que por narices hemos de tener esta particular compañera de viaje casi todos los años, al menos, que nos sea lo menos molesta del mundo. Entiendo que es una de las responsabilidades mayores la de decir sí o no a la salida de un cortejo con predicciones encontradas. Que a toro pasado, todo el mundo acierta. Pero como se acierta seguro, es utilizando la lógica, la misma que dice que los cortejos salen a la calle para evangelizar y catequizar y sólo pueden hacerlo cuando se reúnan las condiciones suficientes; porque lo que no entiendo es que ¡se reniegue del frío y se recorten horarios y tiempo de estancia en las calles, pero no de la lluvia!

Suerte y que la de 1999 no se la última Semana Santa a la que tengamos que hacer referencia para decir que fue el último año en salir todas. Ojalá podamos decir lo propio de 2012. Y de no ser así, vivan todo el año su Hermandad y su fe. Así el día de la Estación de Penitencia el consuelo será mayor. De lo contrario, viviendo para el canto vanidoso y frívolo de una jornada al año, si el cielo no quiere que su Hermandad salga, será usted uno de los que sin represión sentimental alguna, inunde el suelo de la Iglesia ahogándose en un mar de lágrimas. ¡Y quizás de cocodrilo!

jueves, 29 de marzo de 2012

Perdiendo tradiciones

Soy de los que consideran que la renovación que va a sufrir el paso de Santa María de la Alhambra le va a otorgar carácter; que no portaría un paso si no es a costal y que tras descubrir Sevilla hace más de 20 años, desde entonces se ha convertido en una constante de inspiración. Dicho todo esto, sospechoso de animadversión hacia lo que venga de fuera, no me considero. Ni puedo ser juzgado como alguien receloso de las influencias de otras ciudades, aunque lo que desde luego no seré, es el que olvida sus tradiciones y las sustituye por otras que ni son tan buenas ni aportan nada mejor que las ya existentes.

Una de ellas es la pérdida de los guiones tradicionales granadinos, los escudos y armas heráldicas de nuestras hermandades que a imagen y semejanza de aquel primer escudo de la ciudad regalado por la Reina Isabel la Católica en 1494, sigue custodiado en el Edificio Consistorial, en el Ayuntamiento, como memoria viva. Pues bien, la foto de arriba ilustra a la perfección cómo algunas hermandades quisieron emular este corte de guión para procesionarlo como todavía hoy en la Fiesta del Corpus y en las demás procesiones civiles suele hacer la Corporación Municipal.

Me parece en todo punto que para llevar el guión de una hermandad, no hace falta hacerlo con forma de bacalao y sí con la personalidad que tenía Granada. Me parece que si alguna Hermandad tuviera un poco de valentía, un poco de conciencia y estuviera formada por hermanos con sentido de la responsabilidad histórica, se estaría rescatando del olvido este modismo y estética tan nuestra, igual de útil que la que tan extendida, usamos hoy día y que nos aportaba una personalidad y una identidad única. Porque no hace falta a veces renunciar a todo lo de uno o abrazar todo lo de fuera. En el término medio está la virtud. Y en la historia, la originalidad.

¡Ánimo!


P.D. A mi hermano David Moreno por su colaboración y empatía. 

miércoles, 28 de marzo de 2012

Arte cofrade granadino

Hace unos años los orfebres que llevan durante alguna que otra década ostentando el incuestionable título de “los mejores”, los hermanos Delgado López, se deshacían en halagos, delante de mí, hacia la figura de un orfebre granadino como uno de los que más depurada y meritoria técnica tenían, pero falto de diseño. Esta ha sido la cruz de muy buena parte de nuestros autores contemporáneos que con el aprendizaje del oficio calado en los huesos y capacidad sobrada para llevarlo a cabo se han encontrado con el muro de las dificultades que tantas veces adorna a Granada, algunas referentes al dinero (su escasez), otras a la incapacidad de confiar en estos autores.

De haber podido gozar de la libertad creativa y económica, la Semana Santa de Granada sería hoy muy distinta estéticamente a la actual y sin lugar a dudas, y para alivio de algunos, menos deudora de la influencia de otros lugares; donde indudablemente la posibilidad de acometer proyectos de envergadura que se quedaron en el sueño, hubiera sido una realidad. Algunos de estos permanecen en la ciudad de Málaga que por aquellos años sí que podía costearse y permitirse un patrimonio de envergadura. En buena parte de los tronos, bordados y orfebrerías de la Málaga de los años 20 al 50 del pasado siglo, en el patrimonio barroco antequerano y en algún que otro guiño más, reposa la verdadera personalidad de la Semana Santa granadina. Y dista mucho de la que algunos puristas consideran. Así quedan de manifiesto en los ricos y cuidados proyectos de las dos fotografías de arriba, diseños del eminente Nicolás Prados López.

De lo que fue y no es me parece absurdo hablar. De lo que fue y se ha dejado escapar sí me duele un poco. Viendo los diseños que proyectaba Prados López y sus muchos recursos técnicos y artísticos siempre me he preguntado cómo podía haber sido aquel primitivo paso que ideó para el Cristo de los favores en el año 1944 y que no pudo acometer la Hermandad y dejó que con los años y el tiempo se quedara en un proyecto frustrado. Luego vino el admirable conjunto que actualmente tiene y que basa su esplendor en la imaginería de Ángel Asenjo, sea dicho de paso. Precisamente para ayudar a que este paso pudiera alcanzarse, se vendió el anterior, o lo poco que Prados López pudo realizar del anterior, a fin de ingresar cuanto más mejor para costear el nuevo paso que sirve hoy al Señor de los Favores.

Con destino a Huéscar, se nos fueron cuatro inmortales sellos de lo granadino que hemos dejado perder. Lo hemos hecho porque nadie de las Juntas de Gobierno de las 16 Cofradías que han cambiado paso en estos últimos 15 años sabe absolutamente algo de arte, de historia o tiene capacidad de recuperación; nadie ha demostrado un poco de sensibilidad hacia un elemento original y distintivo de Granada como son los candelabros regulares, simétricos, casi de platero que han lucido nuestros canastos en las esquinas, y que hoy conserva como único testimonio de los muchos que hubo, el Señor de la Amargura de la Hermandad del Vía Crucis.

Nadie puede decirme que estas piezas no son dinámicas, carecen de movimiento o tienen capacidad de sugestión como el candelabro de guardabrisas que nos ha venido desde Sevilla y que admiro por su belleza, pero que nadie puede arrebatarme el sabor a Granada del que yo refiero; porque si se trataba de dinamismo, movimiento y fuerza expresiva, lo teníamos todo eso en el candelabro granadino. El caso es que los penúltimos se fueron hasta el norte de la provincia adquiriendo los hermanos de San Juan algo más que una pieza histórica, que después de 70 años algo tienen de esto, pero sobre todo, una huella de Granada, de lo más granadino que se puede escribir en cofrade.

Desconozco si San Juan de Huéscar pagó cantidades ingentes de dinero a la Hermandad de Favores con las que pudo afrontar el nuevo paso, que dicho sea, tiene en su talla un mérito como muchísimo, igual al que poseía Prados López. Quiero creer que la ayuda de esta venta fue capital, aunque seamos sinceros, y si conocen la Semana Santa oscense más: es difícil de creer que la venta del viejo respiradero y los cuatro candelabros supusieran un capital incontestable, aunque lo que sí fueron es una pérdida de la huella granadina y una oportunidad de conservar un patrimonio más histórico que artístico y que pregonaba una identidad estética de la Semana Santa que hemos ido perdiendo, primero porque no tuvimos el dinero suficiente para costear los proyectos de envergadura que nos presentaron nuestros artistas del siglo XX (pero que sí hicieron en Málaga) y porque una cosa es ser un “pollo arenas” en lo cofrade, un transgresor, y otro un memo integral. Y tan peligroso es el arcaico defensor de lo granadino, como el pro-andaluz cofrade, como el que no sabe ni de dónde viene ni a dónde va.

¡Y la última pena, fue perder tras 85 años, el paso de la Hermandad de la Cena! Era poco meritorio, pero toda nuestra historia que no valorarán ni en Guadix ni en dónde sea. Para eso habría que disponer de espacio y de lugar donde quedaran nuestro patrimonio en desuso guardado. Como los peines de los intestinos de un museo. Como el almacén del patrimonio municipal. Como el vigilante de la memoria de un arte que se nos va, muchas veces sustituido por algo mejor, otras, por bazofias vendidas a bombo y platillo que nos tenemos que tragar y que no valen para salir ni en la Semana Santa de Bostwana. 

P.D. Mi agradecimiento a Emilio Caro, grande de esto y a quien me inspiró la entrada y otras cosas...

martes, 27 de marzo de 2012

Marchas procesionales


En los últimos tiempos hay una verdadera explosión de nuevas marchas, una cantidad incontable de nuevas aportaciones a la música procesional y al acompañamiento de los pasos de palio que cumple una máxima perfecta: “a razón del número de estrenos, decrece la calidad”. Y lo que hasta no ha mucho era una obligación impuesta, que estas composiciones fueran como poco creadas para fusionarse con el trabajo costalero y ayudar al hermano de debajo de las andas en su Estación de Penitencia, ahora, por influencia del mundo de las cornetas y tambores, de las agrupaciones, no dejan de ser verdaderos escenarios donde los solos de trompeta y otros efectismos están pensados para el lucimiento de la Banda, de su autor o del intérprete, que sale de la angostura de la bulla o de la plaza donde entra la Madre de Dios, vitoreado como el diestro con fortuna en una tarde gloriosa. Y es que hoy día, con Reinas, Aires y otros temas con el apellido, “Triana” detrás, lo que menos importa es el movimiento del palio o que debajo de este, vaya nada menos que la Santísima Virgen, mientras el solo de trompeta con doble tirabuzón invertido del flauta sea exquisito y consiga ponerle al personal el vello como las varas de los cohetes. 
Lejos quedaron las marchas compuestas por verdaderos profesionales, con años y años de conservatorio. Lejos quedaron las obras que rezumaban estructura musical, armonía, composición y sentido. Lejos quedaron “Soleá dame la mano”, “Amarguras”, “Virgen del Valle”, “Jesús de las Penas”, y por supuesto “Margot”. Lejos, los Font de Anta, Gómez Zarzuela, Joaquín Turina y hasta López Farfán, sin olvidar a genios como Gámez Laserna, o Pedro Braña. Donde “Pasa la Virgen Macarena”, “Coronación de la Macarena”, “Esperanza Macarena” o “Estrella Sublime” quedaban incardinadas en el estilo más amable, más jaranero, de Hermandad de capa, sin olvidar que es una música con un compás pensando para el trabajo de la costalería y no para aupar a hombros al maestro creador o al solista. Y conste, que por maestro creador no me refiero al ordenador ni al programa musical (de ENCORE para adelante) que es el verdadero artífice de la mayoría de marchas de estos últimos 15 años en Andalucía.

Pero es cierto que cualquier tiempo pasado, no fue mejor; ahí queda por ejemplo la figura de Abel Moreno, que durante años vino a ser el Mozart de la música cofrade, revestido de deidad compositiva y que no tuvo reparos en “engañar” amablemente a toda la comunidad cofrade andaluza. Estamos ante el autor de marchas que más ha copiado, sin pudor alguno, de todos los tiempos. Así por ejemplo, en “Soledad Franciscana”, no se corta al introducir la melodía de “Cavallería Rusticana”, la gran ópera, el gran melodrama de Mascagni estrenado en 1890. Pero en esa espiral de “fusilamientos” copistas, llegó al paroxismo en 1988, cuando estrena su famosa marcha “Macarena”.
En aquel año se convierte en una de las composiciones más aplaudidas y repetidas durante lustros. Lo malo de todo, es que estaba copiando una copla mexicana editada por Bernardo Bautista Monterde y Antonio Ortiz Calero en 1944. Sin amilanarse por plagiar obras ya existentes, Abel Moreno, alcanza en su famosa “Madrugá” la mayor colección de “réplicas” habidas hasta el momento:

Hay fragmentos que coinciden con la Sinfonía nº9 "Del Nuevo Mundo" de Dvorak, concretamente con el último movimiento (Allegro con fuoco). El inicio recuerda a Schubert en su Concierto para Piano nº 2 en Re menor, al igual que en el Op. 40 de Felix Mendelssohn-Bartholdy. En todo caso, tan aplaudida marcha, que para muchos no deja de ser una obra magistral, ha resultado ser un popurrí de copias, de fusilamientos de inspiración de genialidades creadas anteriormente por autores de la talla de Mendelssohn, Dvorak o Schubert.

Y al fin, algo que no deja de ser sorprendente... En 1928 nace la marcha “Rocío” que en su partitura, firma Manuel Ruíz Vidrié (o Vidriet). Dedicada a la Blanca Paloma y convertida en clásico intemporal de nuestra Semana Santa e imprescindible del repertorio de cualquier banda, resulta que no es una inspiración o la copia más o menos extensa de alguna obra anterior... ¡NO! Es vergonzosamente igual que “La Peregrina”,  una canción mexicana llamada de Ricardo Palmerín, mientras que el solo y trío final hace lo propio en un fragmento del poema sinfónico "La procesión del Rocío", obra escrita en 1912 por Joaquín Turina.

Por último, y como reflexión, si el joven intérprete de la banda de su pueblo y muy amante de la Semana Santa se anima un día a componer algo, bien puede tener la fortuna de Vidriet o Abel Moreno, creando marchas que hasta décadas después no se va a descubrir que son plagios baratos, hacer marchas que parecen consagradas para la faena de muleta en una plaza de tercera, o simplemente, fijarse en alguien que lo que toca lo hace con el gusto inalcanzable de don Manuel Marvizón.

¡Y déjense de tonterías!

lunes, 26 de marzo de 2012

Pregones

Ahora que hemos escuchado la casi totalidad de nuestros pregones, de nuestras presentaciones, de cuantas piezas de literatura cofrade se disertan en la ciudad (y no son pocas), me golpea en la cabeza el sentido de estas exaltaciones y el aprecio cada vez menor que se les destina a los partos de versos y textos que algunos son capaces de fabricar sumándose al teorema de hacer de nuestra Semana Santa algo mejor y con más raciocinio, o simplemente utilizando las armas disponibles para hablar de Dios y con Dios.


Cuando se producen tantas citas de este tipo y se nos concita a tantos actos del estilo, está claro que ha de haber de todo en la “Viña del Señor”. No se agotan las ideas, sino las personas capaces; no se cae en la sequía creativa sino en la reiteración. Hay muchos pregones, quizás, pero no lo veo como algo malo. Simplemente hay que buscar a quien de verdad puede encaramarse a un atril para decir lo preciso en cada momento. Y cuando una Hermandad, por ejemplo, se ve en la tesitura de convocar la edición número treinta (que las hay) de su Pregón, o de su Presentación de Cartel, empiezan a escasear las personas capaces y se le da el texto al primero que pasa por la puerta de la Casa de Hermandad.

Ninguna Cofradía deja al albur no ya la elección de un orfebre o de un bordador, sino el de un arte tan efímero como el de la literatura cofrade, la vestimenta. Ninguna Cofradía deja en manos del hermano con buena fe y mucho tesón la responsabilidad de aderezar su bendecida Imagen, menos aún de componer una marcha. Pero sí de pronunciar un pregón, sí de confeccionar un texto que distanciándose de la homilía y de la proclama sea instructivo, exaltador, poético, al menos lírico y capaz de sugestionar. Que pueda publicarse para que años después tenga vigencia su mensaje, sea capaz de mantener intacta su capacidad de emocionar y desvele compromisos de fe.

Si algo me molesta es que los pregones y presentaciones de cartel se han convertido en un acto que hay que convocar por tradición y que pasa indefectiblemente por un mero trámite dirigido por cualquiera y al que hay que añadir algo tan demoledoramente frustrante como una banda... no por la banda en sí, sino porque de esa manera se consigue llenar más el auditorio, convencida la organización del escaso tirón que tiene el pregón, el pregonero, ambas cosas, o simplemente porque los datos de asistencia, a veces, mandan más que el simple y rotundo hecho de la convocatoria de la exaltación.

Las bandas tocan repertorios que en ningún caso son exclusivos; marchas que no están dedicadas ex profeso para ese día y para ese evento y que crean una confrontación en el devenir del pregón o de la presentación: acuden como “teloneros” del orador pero se llevan el protagonismo no de este, sino de su palabra. Porque el pregonero no es el centro de atención, sino el acto para el que él se ha puesto al servicio, prestando creatividad y voz. ¡Que nadie se le olvide eso!

Hay que sentar cuanta más gente mejor en los bancos de la Iglesia o las localidades del teatro; hay que llenar, aunque sea a costa de una Banda. Los que van a ver a la formación musical, no en el pregón. Ni osan pasar al interior hasta que este no ha terminado. O en su defecto, abandonan la sala si es que los músicos han participado antes. Al contrario, los músicos aguardan en la puerta también. Y al final, la Hermandad que ha convocado a un pregón, organiza un acto complejo y sin sentido donde lo menos importante es la declamación literaria, todo sea por llenar.

Hasta que a más de uno, se nos ponga la nariz como el Tajo de Ronda... Al tiempo. 

viernes, 23 de marzo de 2012

Nuestra Señora del Amor y del Trabajo

Las atribuciones de ciertas Imágenes procesionales de nuestra Semana Santa siempre se han hecho con una ligereza pasmosa y tal vez mediante el dudoso empleo de los conocimientos artísticos necesarios como para argumentar con cierta lógica dicha asignación a un autor concreto. Nadie desconoce que la inmensa calidad del Señor del Gran Poder de Sevilla motivó que durante tiempo, fuese considerado como obra de Martínez Montañés, tal vez porque el interesado creyó que nadie como el “dios de la madera” como para parir tal obra de arte, bien porque se gestó una de esas operaciones que son cantos a la vanidad: “otorgar al más reconocido” la autoría de nuestra Imagen Titular.

En Granada no hemos estado exentos de estas mismas operaciones a veces gestadas por personas sin la licencia académica que les facultara para hablar de arte. Con ligereza se consideró como obra de (todavía hoy muy desconocido) Baltasar de Arce al Señor de los Favores. Me sigue provocando ciertas dudas la relación entre el taller de Mena y la Virgen de las Maravillas y la que nos ocupa hoy, la muy meritoria dolorosa ferroviaria que sin discutir sobre la probable paternidad de Torcuato Ruíz del Peral en la misma, considero interesante la relación que puede existir entre la Virgen del Amor y del Trabajo de San Juan de Letrán y la que en la foto de abajo, tiene todas y cada una de las particularidades faciales que adornan a la Virgen del Viernes Santo:

Se trata de una Inmaculada de la clausura dominica de Santa Catalina de Zafra; la comunidad religiosa la venera en el Coro Alto. Tiene todo el corpus gestual de la última de las etapas del barroco granadino, esto es, en base a la tipología creada por José de Mora, una interpretación realizada tras la muerte del maestro. Es perfectamente relacionable con Ruíz del Peral, si acaso con Vera Moreno o colaboradores estrechos de la órbita de Mora y en la horquilla temporal de la mitad del siglo XVIII.

La nariz, el trabajo en derredor de la órbita ocular, el arco supraciliar e incluso las formas de interpretar el mohín bucal que asemeja la talla de los labios, evidencian que con toda probabilidad, sino el mismo autor, en el mismo taller, nacieron las Imágenes de la Inmaculada del Coro Alto de la clausura de Zafra y la Señora del Barrio de los Pajaritos. 

jueves, 22 de marzo de 2012

Como los mercaderes del Templo

Empiezo a estar bastante harto que usen la Semana Santa como reclamo político y que vendan de esta sus posibilidades turísticas y sus armas como elemento dinamizador de la economía de la ciudad. Y empiezo a estar bastante indignado, primero porque nadie quiere darse cuenta que este “Teatro” imponente y espectacular que no tiene parangón alguno ni con la puesta en escena de la más cuidada ópera, no es un acontecimiento cultural sin más, ya que su objeto primero y primordial, es echarse a la calle con fines catequéticos y evangélicos. La fe es la madre de nuestra Semana Santa, aunque tenga en la familia al arte, a la historia, al folclore, la antropología y mucho de economía.

Ayer supimos que el Partido Socialista granadino quiere fomentar la Semana Santa porque al fin se da cuenta que mueve dinero. Antes, la Federación Hostelera de la ciudad denegaba cualquier tipo de ayuda. Antes también (en 2004), este mismo partido progresista quiso que prosperara una ley que eliminara la religiosidad popular de las calles españolas amparándose en el mal entendido aconfesional de nuestra Nación. Y para remate, hace poco nuestro alcalde hablaba de la Semana Santa y se dirigía a los más de ciento cincuenta cofrades que asistimos a la Presentación de Gólgota, sugiriendo las posibilidades económicas y los atractivos turísticos que aseguran las estaciones de penitencia que llevamos a cabo.

Que miren la Semana Santa granadina como el conjunto social más dinámico de la ciudad, aún todavía por encima del fútbol y de nuestro querido Granada de primera, me parece fabuloso. Cuando acabe la liga, aquella cuantificación idealista de millones de euros por visitas de seguidores a los Cármenes, verá cómo en una sola semana, los cofrades aportamos más riqueza y trabajo. Es una realidad... La misma que asevera que Granada ha sido la ciudad española con mayor ocupación hotelera durante la Semana Mayor estos tres últimos años y que vamos por ese mismo camino para 2012.

Hace años, Paco Estarli acuñó una frase que se la he escuchado ya (la dijo en la entonces radio cofrade más seguida de la provincia) hasta a los mudos. “¡La Semana Santa de Granada está por encima de la ciudad!” Esta máxima, veraz y certera, nos viene ahora envuelta en oropel. Muchos han visto en nuestra manifestación religiosa un negocio; pero contribuir a que esta “actividad lucrativa” no decaiga y si acaso aumente, parece que no es responsabilidad del que se llena los bolsillos. Yo, por si las moscas, en Semana Santa consumo en las tabernas cofrades, así me muera de sed, de hambre o tenga imperiosas necesidades fisiológicas. Con mi dinero no gana uno de estos sitios nada. Porque les importamos lo que ellos me importan a mí.

Es de vergüenza que un partido laico y en muchas ocasiones combativo con la fe católica, vea ahora la tajada de melón en forma de paso de palio; es muy triste que el Partido Popular vaya también por estas directrices. Es para mear y no echar gota que las federaciones que se ponen las botas en esta ciudad a nuestra costa, no den ni para encender un cirio. Y es vergonzoso que hayamos estado 15 años sin saber nada de la Diputación, a cargo de un PSOE que ahora ha hecho buena la máxima: “si no puedes con tu enemigo...”. La cara de piedra de Sierra Elvira de algunos, no tiene parangón.

Para empezar, yo me sumo a las ideas del grupo socialista local. No es que me sume, es que están redactadas desde el año pasado. Todo lo que sea fomentar la máxima manifestación social de la ciudad, con 471 años de historia y piezas patrimoniales que tienen ya 491 años de antigüedad, me encanta. Me seduce mucho porque no hay un contenedor cultural, histórico, artístico y tan personal y seductor como el cofrade. No hay una reunión patrimonial tan amplia como la que ponen en la calle nuestras Hermandades. Y no hay nada que sume más de 20.000 personas y que sea capaz de movilizar a más del 80% de la población.

De modo que la idea es muy buena; pero hago dos apuntes: el primero es que dejen de mirarnos como la gallina de los huevos de oro. Para nosotros, la Semana Santa es la rememoración de la Vida. Es nuestro pilar, nuestro sostén vital. Es Cristo, Hijo del Hombre, por las calles de Granada. Y como segunda apreciación, ya está bien de hipócritas, caraduras, aprovechados y demás: para como nos tratáis, para como nos miráis, no sabe uno si desear que el turismo cofrade emigre a otras ciudades. A lo mejor allí, la sinvergonzonería de hoteles y establecimientos hosteleros no es tan grande como la de esta tierra.