Visitas

miércoles, 3 de octubre de 2012

"Patrimonio de la Humanidad"


Hace décadas que algunos profesores del Departamento de Historia del Arte de nuestra Universidad y agentes de la cultura y el patrimonio de esta ciudad pretenden que el casco histórico de Granada sea declarado Patrimonio Mundial. Conviene desde ya explicar algo que tiende a confundirse y es el empleo del término “Patrimonio de la Humanidad”, algo que se aplica erróneamente para designar a los conjuntos históricos, sitios, espacios naturales o huellas antropológicas que merecen la designación de “patrimonio de todos por su empaque, particularidad y ejemplo cultural.

Aunque últimamente se acepta como correcto el término Patrimonio de la Humanidad, lo acertado es decir Mundial. Sólo con entrar en la página oficial de UNESCO, el organismo que se encarga de designar a los Monumentos o espacios naturales que forman la lista o pueden engrosarla, cualquiera tiene la oportunidad de darse cuenta que el término que se emplea es el de “Mundial”. La reserva de la Biosfera, los fondos marinos y la Luna fueron desde las primeras sesiones de La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el patrimonio de la humanidad, a tenor de una diferencia: la capacidad de gestión y de legalidad sobre las mismas, entendiendo que ningún país tiene injerencia ejecutiva o administrativa sobre éstos... luego invito a quienes lo deseen, a pinchar sobre el enlace de UNESCO para que lean en infinidad de ocasiones términos como “Centro del Patrimonio Mundial”, “Lista del Patrimonio Mundial de Nominaciones”, “Lista del Patrimonio Mundial”, “Patrimonio Mundial en Peligro” o por ejemplo que comprueben que la publicación que hace UNESCO sobre el patrimonio, se llama, “del Patrimonio Mundial” y que la última publicada, el número 64, ya está disponible y se titula en inglés World Heritage. Quizás la confusión viene de la traducción inglesa, pues para designar a la Humanidad o hace referencia al término Mundial, se emplea el mismo vocablo: World... De modo que los españoles incurrimos en el error de hablar de “...de la Humanidad”, cuando la designación correcta es Mundial.

En este enlace tienen infinidad de ejemplos y citas sobre la verdadera y correcta designación, a la vez que aparece en ciertas ocasiones el término “de la humanidad”, en el supuesto de un listado de bienes y lugares que no se atengan a la “pertenencia real y legal” de ningún país. Aquí es donde estriba el correcto empleo del término. Por eso resulta curioso que los medios de comunicación sigan en el empeño de expresar de forma inapropiada este concepto, en tanto me consta que algunos han sido largamente instruidos. Y de nuevo lo hemos visto en la jornada de ayer cuando diarios digitales (La Opinión de Granada) o la página web de Radio Granada, venían a expresarse en términos no del todo correctos acerca del interés de la Diputación de Granada porque la UNESCO estudie en su día la posibilidad de considerar a la Alpujarra como “PATRIMONIO MUNDIAL”.

A mí de primeras la idea me parece muy buena y también me pone en alerta. Entrar en una lista que ya está formada por 962 bienes de 158 países distintos no es nada extraordinario. Sí lo es que la Alhambra y el Palacio de Carlos V gocen de esa distinción en España desde hace 28 años y además, siendo de los primeros monumentos en tal consideración. Sumarse a un listado tan extenso no tiene ya la impronta que en su día se persiguió, al punto que podríamos decir que la “condecoración”, el “galardón”, se ha devaluado con el paso de los años. La cantidad suele ser sinónimo de poca calidad. O dicho de otra manera, <>.

Por otro lado tenemos un asunto trascendental: la Alpujarra se ha preservado en formas de vida, usos, costumbres, planeamientos urbanos y conservación y protección de sus excelencias que la distinguen y hacen única, gracias en buena medida al aislamiento geográfico que la naturaleza le ha otorgado. Realzar y mejorar la vida de sus habitantes y dotar a la comarca de cuánto necesita en el siglo XXI mediante su difusión a lo mejor adocena sus particularidades, lastra sus exclusivos arquetipos y pone en peligro de extinción algo que sólo y sólo tiene la Alpujarra. Yo no quiero que en el futuro, las fotos de un siglo atrás de Capileira o mi estimada Busquístar tomadas hoy, sirvan para oprobio y vergüenza de los gestores del momento, como cuando nos enseñan cómo era Benidorm hace cien años.

Me dolería mucho que esta medida política fuera antes que otra cosa un intento por solapar la verdadera capacidad de actuación de la Diputación granadina en comarcas como ésta. Barrunto de manera maliciosa que en tiempos de crisis, recortes y carestías como las que nos toca vivir, los políticos reinventen sus logros mediante propuestas como esta. Y en definitiva, la Alpujarra necesita leyes rectas e inflexibles que preserven y protejan su patrimonio natural, al tiempo que las ordenaciones urbanas se encarguen de mantener la centenaria impronta de su arquitectura vernácula y el tipismo exclusivo de sus calles y del trazado de sus poblaciones. Al mismo tiempo, los alpujarreños han de recibir cuanto merecen, no hay discusión en eso. Pero que los que amamos esta comarca y tenemos con ella lazos familiares y un buen puñado de hijos que descienden de ella, nos duele ver cómo el progreso no siempre es sinónimo de bondades y consigue mejoras y réditos. Porque el triángulo de Pampaneira, Capileira y Bubión han perdido lo que antaño les hizo atractivos y ha lesionado a perpetuidad muchas de sus características fundamentales, como los rascacielos ordinarios de Benidorm violaron el idílico paraje costero del levante español. Sí, a cambio de un pingüe negocio para algunos. Pero con lamentables e irreparables pérdidas.

La tan cacareada Autovía A-7 o de Sierra Nevada, esa que no se ha terminado casi 30 años después para vergüenza de gobernantes del PSOE y del PP, mentirosos empedernidos que han legado un trazado ya anticuado y mal planteado que además no han tenido ni la capacidad de concluir, puede ser muy interesante para el fomento de la Alpujarra. Unas leyes especiales que vigilen de cerca su riqueza natural. La inversión en la recuperación de sus bienes patrimoniales. Y a fin de cuentas, la dotación de los servicios necesarios que sus ciudadanos demandan. Pero que la Alpujarra sea o no Patrimonio Mundial o como mal expresan los medios de comunicación, de la Humanidad, no será lo que resuelva sus necesidades, si acaso ponga en peligro sus virtudes.... Que a fin de cuentas, como dijo el entonces chirigotero gaditano  Juan Carlos Aragón, “un mojón para los humanos”, que la Alpujarra es sólo patrimonio de los alpujarreños...
P.D. Si podemos usar el término de Patrimonio Mundial en vez de "de la Humanidad", mejor... Y a nuestros políticos, inviertan en esta comarca e inviertan en esta provincia olvidada por Madrid y por Sevilla, y no faciliten titulares y noticias rimbombantes... Se lo pide un bisnieto de la Alpujarra.