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sábado, 26 de mayo de 2012

La Carroza Sacramental de Granada

A partir del segundo domingo de Pascua fue frecuente (antes por supuesto de la condenable purga litúrgica del Concilio Vaticano II) que se administrara el sacramento de la comunión a los enfermos con el boato y el decoro que merece la figura de Su Divina Majestad, al tiempo que se hicieron populares, muy populares, las procesiones de impedidos o la administración de la Sagrada Comunión a los enfermos en peligro de muerte, originando así la práctica del “Viático” o traslado de Cuerpo de Cristo por el sacerdote, de la manera honrosa y honrada que merece el centro de la devoción del católico: la presencia real de Cristo.

En fechas próximas a la festividad del Corpus Christi las procesiones sacramentales de las Parroquias convivirían con ahínco, con estas otras que si en principio serían mucho más modestas, mantuvieron a partir del siglo XVIII un auge estético que las llevaría a ser verdaderas recreaciones sacro-teatrales de impagable lección catequética para la sociedad dieciochesca española. El sacerdote portaba el copón bajo palio; el paño de hombros recubría el “recipiente” en señal de respeto (como el palio o dosel) y un cortejo escueto pero estético precedía a Su Divina Majestad camino de las casas de enfermos que solicitaron en la Parroquia la presencia de Cristo en una de sus especies. Aún hoy Marchena (Sevilla), conserva de manera impagable este cortejo sacramental que ha tomado tintes procesionales, sin necesidad de Custodia alguna que lo identifique.

El Concilio de Trento se encargó de que el arte, de ahora en adelante, se pusiera al servicio de la fe. A través del lenguaje que despediría la suntuosidad de las artes plásticas, se pondría de manifiesto la importancia de los misterios y trasuntos de nuestra fe católica, partiendo por supuesto de la celebración de la Eucaristía como eje central de la devoción y por tanto, incidiendo en el culto a Jesús Sacramentado. Es así como nace una nueva pieza destinada a realzar al Santísimo Sacramento y usada para estas procesiones de Viático o de comunión para los enfermos, que no es otra que la silla de mano decorada en sus paneles externos con pinturas alusivas a la Eucaristía.

Conserva Granada dos de estas. Fueron realizadas durante el reinado de Felipe IV y se incluyen de una manera poco edificante en el cortejo sacramental del Jueves de Corpus, que siempre ha sido y será fiesta en la ciudad. Pasan los días flanqueando la entrada a la Capilla Real, donde descansan los cuatro primeros monarcas de España, en el edificio llamado de la Lonja anexo al conjunto catedralicio y a la Real Capilla de los Reyes Católicos. Creen muchos, erróneamente, que estamos ante sillas de mano que usaron en su día los Reyes Católicos, o que al menos hacen referencia al ímpetu real puesto en la celebración de la Fiesta del Corpus Christi. Otros, piensan que se trata de las sillas ejecutadas para la visita que el Rey Planeta (Felipe IV) cursó a Granada en 1621. Pero lo cierto es que son parte del rico patrimonio sacramental que la Hermandad del Sagrario fue construyendo con los siglos, destinada a acoger al presbítero que llevaría el Viático a los enfermos, para realce de Su Divina Majestad y como discurso plástico al gusto barroco. Hoy, son llevados por libreas a la “federica”, confundiendo por tanto al espectador sobre su posible uso y destino primitivo. Y por supuesto, tocándose con el bicornio de la época los que la portan, creo que de manera reprobable en tanto en un cortejo sacramental como este, deberían prescindir del elemento que tocas sus cabezas. ¡Ellos y el resto de figurantes históricos!

Pero de la silla de mano evolucionamos hacia un cuidado mucho más efectista y más impactante, sirviéndose de los grandes carruajes regios de la época como modelo para incorporar a los cortejos del Viático y procesiones de impedidos la pieza que en la foto de arriba nos recuerda la efemérides que está motivando esta entrada: hablamos por supuesto de la inclusión de la carroza sacramental.

Empieza a usarse a partir del segundo cuarto del siglo XVIII y  hay que detenerse especialmente en la “Gacetilla Curiosa” que el Padre Lachica publica el 20 de mayo de 1765. Sabrán sobradamente, que esta publicación, a manera de semanario, fueron el gran vehículo de comunicación en información de la Granada de la época. El autor nos dice: En la Iglesia Parroquial de San Ildefonso de esta ciudad, se ha establecido un nuevo culto para la administración de los santísimos sacramentos a los feligreses. Éste es la construcción de un coche sumamente costoso y magnífico… Esta alhaja gozará de privilegios de sagrario. En ella se administrará a toda hora el Viático. Y para que tenga obra tan útil la debida permanencia el nuevo coche, y otro que hay para la reserva…”

Y fue estrenado tal día como hoy, un 26 de mayo pero de hace 247 años. Fue ese 26 de mayo de 1765 cuando salía a las calles de Granada, cumpliendo con los enfermos de la colación de San Ildefonso, en el bajo Albaicín, donde se ponía en las calles esta carroza que como vemos, ¡TENÍA EL MISMO SIGNIFICADO QUE UN SAGRARIO!

Tal vez sea mucho más interesante saber que las únicas sillas de mano eucaríticas reales, esto es, hechas con destino al culto sacramental y no adaptadas posteriormente para ello, sean las dos de la Capilla Real de Granada. Una es del siglo XVII. La otra, con cubierta de cristal, es una pieza de mediados del siglo XVIII. Una tercera la conserva hoy día el famoso Museo de la Sociedad Española de Nueva York, esto, la Hispanic Society.

Pero llegado el siglo XVIII el boato estético que se pone de manifiesto va a ser aún mayor. Más que para el Viático (es decir, la comunión que se lleva a un moribundo) se usaban para llevar con solemnidad la Eucaristía a los enfermos, en tiempo pascual, es decir las llamadas procesiones de impedidos, a las que en ocasiones se les denomina también viáticos de forma incorrecta. El Conde de Foxá en su novela “Madrid, de Corte a checa”, narra como en la capital los madrileños llamaban "Dios grande" o "Dios chico" a la procesión de impedidos. El "Dios grande" era cuando el Palacio Real mandaba una carroza para llevar el Santísimo Sacramento a los enfermos. Y de la época es la suntuosa carroza de la foto de arriba, del Palacio de Oriente de Madrid, pero sin alusiones eucarísticas alguna, de suerte que será la de Granada una vez más pionera en el empleo de estos elementos relacionados con la fiesta de Jesús Sacramentado.

La pieza de Granada es extraordinariamente singular. A la calidad de su acabado hay que sumar que se trata de una de las pocas carrozas sacramentales creadas ex profeso para las procesiones litúrgicas (recordemos que las sacramentales sí se consideran procesiones litúrgicas) y la administración del sacramento. ¡Y hoy cumpliendo además, 247 años!

Es famosa igualmente la de la Parroquial de Calahorra en Logroño, que felizmente se ha restaurado y forma parte del cortejo del Corpus de la capital riojana, algo que nos da que pensar en torno a la posibilidad de dotar de un mayor sentido litúrgico e histórico a nuestro corpus, incluyendo la fabulosa pieza que se conserva en la primera capilla del lado del Evangelio de la Iglesia albaicinera de San Ildefonso, donde se bautizara el inmortal Alonso Cano.

En desuso ya la práctica del Viático y la mismísima comunión para los enfermos, hasta no ha mucho (como demuestra la foto de arriba, de hacia 1960, en la ciudad de Valencia) la carroza sacramental transitó por el Orbe Católico, especialmente España, Italia y Portugal. En concreto Nápoles, por influencia española, se destacó en el empleo de los “coches eucarísticos”. Pero no todas las reformas son a mejor, como en tantas y tantas ocasiones, el Concilio Vaticano II nos ha demostrado. Hoy, no es tarde para recuperar de la historia y el patrimonio granadino esta singular pieza, que actuó de sagrario en su día.

¡Razón de más para verla el Jueves de Corpus! ¡Pero sin lacayos tocados con bicornio, por Jesús Sacramentado!

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Todavía recuerdo cómo cuando era pequeño, en mi accitano barrio de Santa Ana, el párroco acudía con el Santísimo cubierto a las casa de los enfermos (al ser una colación antigua, había y hay mucha gente mayor enferma) precedido por un acólito tocando la campanilla. A su paso todo eran reverencias, y los mayores se descubrían al paso de SDM.

También recuerdo los entierros, cuando el presbítero acompañaba al féretro desde su casa hasta la iglesia precedido de un acólito con la cruz parroquial.

Hoy en día todo eso se ha perdido, excepto el modo de enterarnos en las casa más próximas a la parroquia de las defunciones, pues no obstante las campanas tañen en todas las ocasiones: funerales, fiestas, ordinario... Todavía no ha venido ningún laico empedernido dando por saco para que no se haga, aunque no tardarán mucho.

Todo un esplendor del culto católico minado por la mala praxis derivada del Concilio Vaticano II. Cuando muchos se fabricaron una religión mundana y a medida para ser y parecer más "guays".

Un saludo.
Salva Aguilera.

Santi dijo...

Yo ya en el Corpus me conformo con que no aparezcan nuevamente las pancartas perriflaúticas del sacerdote de turno; lo del tocado del cortejo es muy, muy secundario.

Otra cuestión es que casi nadie, o nadie, se arrodilla al paso del Señor. Pero claro, si también quitaron los comulgatorios e impusieron el indulto, ¿qué más hacer?

Y bueno... ¿para qué hablar más de tropelías?

Anónimo dijo...

Y que lo digas, Santi. Antes, cuando he escrito mi comentario se me ha olvidado apuntar mi edad, no llego a las 27 primaveras, con lo que quiero decir que hasta no ha mucho tiempo se seguían algunas prácticas antiguas sobre todo fuera de las grandes urbes. Es cierto que ahora hay sacerdotes jóvenes que están empezando a valorar esas cosas, reflexionando sobre lo que hay y lo que hubo. Que Dios nos mande muchos como ellos: el peor castigo que Dios manda a los pueblos son los malos sacerdotes.

En cuanto a lo de arrodillarse, eso es ya vamos, increíble. El problema es que durante la consagración, los mismos curas (y sobre todo seminaristas) te dicen que no hace falta arrodillarse.

Si tenéis oportunidad me gustaría invitaros a que os paseis el domingo por el Corpus de Guadix, aquí podéis ver todas esas reverencias de las que habláis, la gente arrodillada al paso de la carroza de SDM, y la postrer bendición por parte del obispo, al regreso, todo el mundo de rodillas y los guiones rendidos, mientras suenan al unísino los acordes del himno nacional tanto de la banda de música como del órgano de la catedral. Los pelos de punta.

Un saludo.
Salva Aguilera.

Santi dijo...

En los pueblos se mantienen costumbres que gracias a Dios perviven, pues muchos las quitaron por ver fantasmas o señales de nacionalcatolicismo cuando en realidad lo que conformaban eran signos exteriores de una cuestión más profunda.

Constanza México dijo...

Buenos días, sería posible me comparta de dónde tomó las dos ilustraciones en donde se traslada y se adminstra el viático, me interesa mucho para mi investigación del doctorado en historia del arte en donde abordó los objeto y vestimentas que empleaban las cofradías en la Nueva España. Muchas gracias

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Estimada Constanza. Las publicaciones y estudios acerca del Culto Sacramental es amplio en Granada; hace más de 4 años que redacté esta entrada, de modo que buscar fuentes ahora se me antoja complicado, que no imposible. Las imágenes recientes que acompañan esta entrada son mías, así que las cedo con gusto. Ante cualquier duda que tenga y pueda aclararle sobre el patrimonio litúrgico, no dude en ponerse en contacto conmigo. drjmuriel@gmail.com