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jueves, 3 de mayo de 2012

Cruces en Granada

La Cruz del Bosque de la Alhambra fue mandada construir por el artillero Leandro de Palencia, a cuyo coste se construyó sobre fuste de mármol y que data de 1599. Su instalación en el antiguo recinto real de la dinastía nazarita de Granada obedece a ese proceso de “recatolización” de la ciudad, iniciada en el siglo XVI y que terminaría por hacer de Granada lo que el profesor Emilio Orozco convino en decir: la gran Christianopolis.

En la plaza que da paso a la Iglesia de San Bartolomé, se levantó en el año 1600 una cruz que venía a cristianizar aquel encendido lugar albaicinero que ocupó la Mezquita de Burriana. Se situó junto a un postigo que daba paso a una Iglesia de menores dimensiones hoy ya tristemente desaparecida, la de San Lorenzo. Hubo de tener el lugar un sabor incluso más característico y peculiar que el que ya de por sí exhibe hoy día. La cruz, fue dañada en 1932 por los republicanos, restaurada felizmente y aún hoy luciendo su contundente traza en este espacio urbano tan exquisito.

Si hay una Cruz cuidada, inmensamente cuidada en la ciudad, es la que levantaron los palanquines granadinos en el Sacromonte, en el año de 1602. Era un gremio sencillo este de los palanquines, también conocido como de los ganapanes. En concreto se dedicaban al transporte de mercancías o de utensilios propios de una familia. Los llamados “mozos de cuerda”, mandaron hacer esta cruz colocándole una inscripción que comenzaba así: "los humildes ganapanes de la Plaza de Bibarrambla y de la Plaza Nueva"... Y 410 años contemplan ya a esta cruz.

Igualmente fue escenario de ese fervor popular que no tuvo freno durante todo el siglo XVII el Sacromonte, mediante la Cruz que el gremio de los sederos de la ciudad levantó, paradójicamente siendo uno de los colectivos laborales más ricos y lucidos de cuantos hubiere, con menos preeminencia que la de los palanquines, en 1604.

Aquí estuvo la Cruz de la Victoria, construida en el año de 1616, desaparecida en 1845 y que corrió la misma suerte que el fabuloso Convento e Iglesia que levantaron los frailes Mínimos de la Victoria donde hoy reza la Cuesta de la Victoria. La cruz era de alabastro y jaspe. Sobre peana de mármol. Los militares españoles la derribaron en 1845, junto con las obras de demolición del complejo monástico. Las autoridades granadinas, sorprendidas por el atentado efectuado contra la cruz, se quedaron profundamente atónitas ante el suceso, llegando a detener a los militares que habían ordenado y participado la demolición, pues nunca se había autorizado, entre otras por el rico material de hechura y la labra de la propia Cruz.

Es esta la más querida, admirada y conocida de las cruces públicas granadinas, aún cuando quizás sea la más sencilla y sobria. Se levantó en 1625, sustituyendo a otra escueta y pobre que marcaba el lugar justo de la entrada a la ciudad, donde se detenían las comitivas fúnebres que trasladaban los restos mortales de los Reyes españoles que iba a ser enterrados en Granada. En concreto en este lugar se produjo la conversión y entrada en religión del Duque de Gandía, que terminó siendo San Francisco de Borja. Y la primera gran fiesta pública dedicada a la Cruz, se realizó honrado ésta misma, un 3 de mayo de 1625.Estamos hablando por supuesto, de la Cruz Blanca.