Visitas

jueves, 31 de mayo de 2012

Clint Eastwood

Estoy convencido que tal día como hoy, pero dentro de 20 años, estará encaramado en el Olimpo de los Dioses y elevado a la categoría de “inmortal”. Pero por el momento, el buscavidas de Clint, es el mismo que con 34 años graba en Almería “Por un puñado de dólares y se tiene que costear de su bolsillo el vestuario que luce, especialmente, el poncho que no se quitará en un par de películas posteriores.

El actor de Universal 76 dólares semanales. ¿Alguien se atreve a calcular lo que hoy día supondría? Pero entonces, no se había desatado como el genio incontestable que es hoy día. Y a las órdenes de Sergio Leone seguía siendo ese pistolero sin rival de un Oeste localizado en el sur de España, encarnando a “El rubio” en “El bueno, el feo y el malo”.

Pero ¿quién no conoce a Harry Callahan? Es posible que así no... ¿Y si les digo “Harry el sucio”? ¡Ahora sí! Pues corre 1976 y acabamos de descubrir al que ya no va a dejar de ser la imagen cinematográfica del tipo duro, del implacable, de alguien que es mejor tenerlo como amigo que como enemigo. Ya es Clint Eastwood en todos y cada uno de los registros que han hecho al personaje... ¿O ha sido el personaje el que ha hecho al actor?

En 1980 el género del Oeste no ha dejado de definirlo como actor. Lleva ya siete películas dirigidas y estrena “Bronco Billy”, un film sobre un pistolero teatral que en efecto, existió. Es de la película de la que más orgulloso se siente Clint Eastwood, a pesar de estar desposeída de todos los recursos definitorios de nuestro hombre. Al final de la película Bronco Billy se dirige al público (espectador) y se despide en castellano “Adiós, amigos”. Clint aseguró que sería la perfecta película para ser dirigida por Frank Capra si éste siguiera haciendo películas.

El nuevo John Wayne es un duro, un pistolero sin piedad... pero dentro de la ley. Encasillado como el machista de ideales totalitarios, acepta, al término de la trilogía de películas de Harry, dar un vuelco a su imagen cinéfila. A todo esto, Clint es escogido por el partido republicano, como alcalde de la pequeña localidad de la costa Californiana. Demasiado para Hollywood. Pero nuestro hombre es nuestro hombre. Aunque haga de lo que no sabe hacer.

Escritas ya en el archivo de los “títulos imprescindibles” de la filmoteca universal, “Un mundo perfecto”, “Los puentes de Madison”, o “Medianoche en el jardín del bien y del mal” resumen quién es este guionista, director, productor, actor y concertista de jazz. Sí, también es músico. Kevin Costner, Meryl Streep, Tommy Lee Jones, Donal Sutherland... ¡Sus compañeros de viaje! El que piense que quién nos ocupa no es capaz de pellizcar al más pintado, que sólo sabe moverse en el registro del matón barato a la manera de Steven Seaga y otros que omito, necesita revisar su condición de cinéfilo.

Y llega la que todavía sigue siendo la segunda película más taquillera de la historia del cine americano: “Space cowboy”; Clint Eastwood interpreta a Frank Corvin, un jubilado Coronel de las Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Acción, ritmo, regularidad, hilaridad en la trama y una historia fantástica más que aceptable catapultan más si cabe al actor.

Pero tendrá que venir el Clint que, a pesar de su ruda actitud, encierra un caballero de pies a cabeza. Un tipo bueno, si se rebusca en su corazón. Cuando en 2003 dirige “Mistic River” y gana cuatro Óscar, estaba claro que quedaba Clint para rato. ¿No han visto la capacidad Sean Peen, por ejemplo, en las calles de Boston? Algo sólo al alcance de Eastwood.

Cuatro Óscar, una veintena de premios, mejor película del año, sensación absoluta en las salas de cine... Sí, claro que sí. Es 2004 y se trata de “Million Dollar Baby”. Y sí, los duros también hacen llorar sin levantar el puño.

“Banderas de nuestros padres” o “Cartas desde Iwo Jima” son sus siguientes apuestas. Luego pretenden que traguemos a directorzuelos españoles. Después de ver estas dos apuestas de DON CLINT. ¡No compramos bazofia!

Y si nos quedaba algo por ver, llega y le monta un homenaje al coche de los sueños de millones de americanos. “El Gran Torino” se rodó en un mes, con actores noveles, con bajo presupuesto. Una historia sin revueltas, sin complicaciones, sin necesidad de haber estado en Harvard. Clint Eastwood haciendo de Clint Eastwood y una lección moral al final de la película. ¿Séptimo arte? A ver si alguien decide ya que escale puestos, por cosas como esta, sólo por un cine como el de “El gran Torino”.

¿Alguien tiene reproches de “Invictus”? ¿De “Más allá de la vida”? ¿Cabe más capacidad creativa, de dirección, de montaje, de guión o de interpretación? Ha habido mejores directores que él, claro... pero no actuaban, o no guionizaban. Y mejores actores, pero no dirigían, no producían. Y... Lo estamos esperando. Al duro, al sucio, al pistolero sin piedad pero capaz de aleccionar al más pintado. Estamos esperando en España su  Trouble with the Curve, pero mientras, lo único que deseamos es que los 80 años que está cumpliendo hoy, sean muchos, muchos más para que no nos vemos privado de alguien llamado a ser uno de los más grandes del CINE... Como grande es la voz que lo identifica en España: don Constantino Romero.

Felicidades, Clint.