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domingo, 29 de mayo de 2011

Napoleón y Hitler

Año 1769. Nace en la capital de Córcega Napoleón; 129 años después, justo 129 años después (anoten la cifra), lo hará en Austria Hitler. Así las cosas, Napoleón tomó el poder en 1804. Hitler en 1933. Entre ambas fechas, hay 129 años de diferencia. No será la única ocasión que se repita la cifra; Viena cae en manos de Napoleón en 1809. En otra época, tendrá que rendirse ante Hitler en 1938.

Y de nuevo, con una diferencia de 129 años. Pero por tercera vez se va a repetir el número, porque si Napoleón entró en Rusia en 1812, Hitler lo haría en 1941, es decir, 129 años después. Con todo, si hay una semejanza que desde luego aúna a ambos personajes es que ambos fracasaron en sus empeños de dominar Europa y les supuso la ruina, al punto del suicidio, como en el caso de Hitler. Y buena parte de la culpa de sus fracasos, entre otros, fue el frío…

sábado, 28 de mayo de 2011

Apeles


Fue uno de los grandes pintores de la Antigüedad y el más preclaro que pasó a la historia, entre otros al convertirse en el retratista de los reyes macedonios y especialmente de la figura controvertida y aplastante de Alejandro Magno. Pero como todo genio, el carácter del mismo rayaba en un exceso de megalomanía y en virtudes sólo al alcance de los incontestables Miguel Ángel o Rafael el de Urbino. Nació 352 años antes de Cristo y el gran general lo conoció cuando le encarga una pintura de una de sus concubinas preferidas

Campaspe debía tener una belleza arrolladora, y es retratada por el grande de la Antigüedad. Arriba, tienen el hecho histórico en un lienzo barroco de 1600 obra del pintor Joos van Winghe (1544-1603); pero Alejandro notó que Apeles se había enamorado de su favorita y fue tal la sorpresa que le generó la pintura que desde el principio supo que este maestro debía ser el que lo inmortalizara, por lo que cedió a Campaspe al pintor

En otra ocasión, según nos narra el historiador Plinio, Alejandro hacía observaciones mientras Apeles trabajaba en una obra. Y el retratista le reprobó su altiva conducta espetándole que hasta los sencillos ayudantes suyos, se reían de él mientras limpiaban sus pinceles al oír tan poca cultura pictórica. Arriba, en un lienzo soberbio de Gian Battista Tiepolo (1725), Alejandro en el taller de Apeles.

Si había un autor que podía rivalizar en méritos con Apeles era Zeuxis. Hastiado nuestro protagonista del ego de su competidor, lo invitó a su taller para enseñarle una de sus últimas obras, un mural de gran formato. Zeuxis elevó su mano para retirar una cortina y así acceder al interior de la estancia donde presuponía, había de estar la gran creación de Apeles, sin caer en la cuenta que la perfección de lo que tenía delante era tal, que estaba intentando retirar una cortina pintada que daba paso a una estancia igualmente ensoñada; desde entonces, se elevó a categorías de deidad a la tríada de artistas más importantes del mundo grecolatino, entre las que estaría Apeles, fruto del que nace este cuadro de arriba que pinta Paul Delaroche (1797-1856) en 1841: “El hemiciclo de las Bellas Artes”, y en donde, de izquierda a derecha, representa a Ictinio, Apeles y Fideas, el gran escultor del Partenón.

La fama que alcanza le lleva a sucesos nada halagüeños. Otro pintor, consumido de envidia, llega a acusarlo de alta traición contra el rey Ptolomeo. Apresado, no con pocas dificultades consigue salir indemne, pero con una idea soberbia que abrirá una nueva temática en la historia del arte: la pintura alegórica. Apeles crea “La calumnia”, y en la obra de arriba de 1495 conocida como “La calumnia de Apeles”, otro grande, Sandro Boticelli (1445-1510) nos narra el suceso.

Uno de los secretos de su obra era la aplicación del atramentum, una capa de barniz que hacía de sus obras poseedoras de unos brillos únicos, lo que le valió el sobrenombre de “el gracioso”, algo que 1800 años después tendría Rafael Sanzio. Y por supuesto, y como leyeron ayer, es el responsable de que en España digamos “zapatero a tus zapatos” y cuyo origen quedó ya bien documentado. Porque en definitiva, estamos ante uno de los grandes genios de la historia del arte.


viernes, 27 de mayo de 2011

Zapatero a tus zapatos


Si hay una expresión española, castiza y rotunda, es sin duda esta que encabeza el título de la entrada que lees ahora. Su verdadero sentido no es otro que reprender una actitud, conducta o expresión de alguien que ha intentado enmendarle la plana a un segundo, no siendo además esta su especialidad y campo de conocimiento y además, habiendo afeado el acto del otro de manera errónea. Pero si bien se tiene por españolísima frase hecha, como buena parte de nuestro idioma es la civilización grecolatina la encargada de dejarnos la expresión en herencia.

Platón la recoge en “La república”. En el libro del inmortal filósofo, este viene a argumentar que cada ciudadano nace con una predisposición en la vida y con unas facultades concretas, que son las que debe llevar a cabo. Igualmente, considera que cada uno debe ocupar un lugar concreto en la sociedad.

Sin embargo, es por Plinio el Viejo (hacia el año 50 de nuestra era) por el que conocemos cómo pudo haberse originado la expresión… Acababa de mostrar una de sus últimas obras el célebre Apeles, conocido por ser el pintor de Alejandro Magno y del que prometo contar algunas curiosidades. Debía correr el año 330 antes de Cristo, y Apeles debía tener cerca de 25 años y poco más, muy poco más, el incontestable Alejandro; en la escena, varios personajes retratados. El pueblo admiraba la obra del grandioso pintor y uno de los que se acercó a contemplarla no dudó en decir en voz alta que el calzado de uno de los personajes le parecía mal pintado. Apeles se hizo eco del comentario y pudo saber que su inesperado crítico era zapatero. Reconociendo el pintor su fallo, el zapatero se animó de manera insospechada atreviéndose a poner en tela de juicio los méritos de la pintura en otros aspectos.

Apeles comprobó que el zapatero había recibido un inesperado baño de popularidad al darle él la razón y teniendo en cuenta que en las demás críticas estaba errando, le corrigió sus poco acertadas apreciaciones de la siguiente manera: "ne supra crepidam sutor judicaret", es decir, "el zapatero no debe juzgar más arriba de las sandalias"... aunque en griego y que vino a tomarse en español como ZAPATERO A TUS ZAPATOS.

Pero lo cierto es que para cuando sucediera este hecho (Alejandro nació en el año 356 antes de Cristo, Apeles en el 352 antes de Cristo, por lo que el episodio no pudo suceder antes del 330 antes de Cristo, teniendo en cuenta que poco después moría Alejandro) ya estaba muerto Platón y él ya lo recoge en su libro… ¿Se le atribuye la frase a Apeles de manera incierta? ¿Pudo decirla el pintor porque la conocía a través del libro platónico? Lo que sí es cierto es que la expresión puede tener, sin duda alguna, más de 2300 años y sigue perfectamente vigente en la cultura española.

jueves, 26 de mayo de 2011

Increíble pero cierto

El 27 de septiembre de 1821 España firma la definitiva independencia de Méjico. El nuevo país, heredero de una profunda tradición histórica balbucea políticamente como Estado que nace cargado de inestabilidad política. Nada más conseguir la tan ansiada independencia, la nueva nación se proclama Imperio. Pero en tan sólo unos meses, el sueño por otro lado, europeo y arcaizante de instaurar una dinastía propia cae y se proclama la república en 1823. Desde entonces, multitud de gobiernos que duraron poco en el cargo conducen al año 1833, cuando se produce una impresionante reforma de corte liberal y progresista, hasta entonces desconocida. A partir de este periodo, Méjico perderá buena parte de su territorio, hoy día irrecuperable y en manos estadounidenses, como por ejemplo Tejas.

En ese año de 1833, un pequeño pueblo mejicano llamado “Las Castañas”, perteneciente a la región de Chiapas (hoy día prácticamente despoblado) se deja seducir por la corriente liberal que cunde por el país y ante una pertinaz sequía que estaba agravando la situación de sus habitantes de manera alarmante, promulga un edicto compuesto de los siguientes apartados:

1: Si en ocho días no llueve abundantemente, nadie irá a misa ni rezará.

2: Si la sequía dura ocho días más, serán quemadas las iglesias, conventos, capillas y demás edificios religiosos.

3: Si tampoco llueve en otros ocho días, serán degollados los clérigos, frailes, monjas, beatas y santurrones.

Disposición adicional: Y por el presente, se conceden facultades para cometer toda clase de pecados, para que el Supremo Hacedor entienda con quien tiene que vérselas.

Pero afortunadamente llovió. Lo cierto es que los mejicanos de “Las Castañas”, después de siglos de procesiones de rogativas pidiendo agua, entendieron que si Dios la concede, se le agradece. Y si no, como el edicto o bando reza, se enterará de “con quién ha de vérselas”… No sé ustedes, pero casi doscientos años después, me huele parecido todo esto a algunas cuestiones y decisiones políticas que estamos viendo en España.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Stradivarius

Los violines que firmó el genio de Cremona entre 1683 y 1737 están considerados los mejores instrumentos de cuerda del mundo, las piezas más exigentes musicalmente hablando y los violines o violas capaces de emitir los sonidos más prósperos. A lo largo de su carrera construyó unas 1.000 piezas de las que han sobrevivido 500. Aplaudidos al punto de divinizar sus capacidades, hace relativamente poco que uno de sus grandes partos rompió con los listones del precio de una pieza artística de este tipo: 18 millones de dólares. Porque otros, han costado en subastas casi 3,6 millones de dólares o 2,03 millones de dólares, haciendo que los cinco instrumentos musicales más caros de la historia sean 4 violines y un cello creados por Stradivari, y a los que sólo se ha podido acercar el piano propiedad de John Lennon.

El secreto de sus mágicos instrumentos ha sido objeto de las controversias más imposibles. Se han dado decenas de motivos por los que el lutier barroco italiano consiguió rayar la perfección en violas y violines, en guitarras y cellos. Incluso un laboratorio universitario estadounidense ha tenido a lo largo de 30 años un violín Stradivarius que ha analizado con una contumaz energía al punto de extraer consecuencias de la inigualable calidad de estas piezas.

En primer lugar se pensó en el barniz que usó el lutier. Pero tras muchas piezas hermanas analizadas, se llegó a la conclusión que precisamente el único elemento que no era original en cada una, era el barniz, sometido a continuos procesos de rebarnizado. Así, nacía la siguiente teoría: el tiempo de secado de la madera. Pero en base a comprobar esta y someterla a las más preclaras pruebas lígneas, se averiguó que el cremonense usaba piezas con unos 20 años de corte previo a la construcción del instrumento, y ni mucho menos, 60 ó 70 años antes, que algunos sugirieron. Seguía existiendo un secreto inalcanzable.

Una teoría desde su inicio sospechosa apuntó, argumentando su criterio en diarios de la época y documentos referentes al genial creador que Antonio Stradivari encontró en un río un árbol del que sacó buena parte de sus piezas, y que la reverberación del torrente de agua y la vibración del agua es la que adquirió la madera y la aporta al sonido del violín o de la viola. Pero la teoría debería haber hurgado en algo demostrable: ¡es imposible hallar madera suficiente para extraer de ella 1.000 instrumentos musicales. Así que rápido, algunos se detuvieron en decir que la verdadera procedencia de la madera de un Stradivarius es un barco hundido. La pesquisa tiene mucho de ingenio.

Pero no tardarían en llegar las explicaciones más racionales y desde luego, quebrantadoras de un mito que llegaba al punto de elevar al autor a la dignidad de una deidad. Y el secreto residió en el periodo de frío extremo que vivió Europa y que provocó que los árboles nacidos en esa época desarrollaran una fibra extremadamente compacta, lo que provoca la especial sonoridad de estos violines; y al fin, una última cuestión que desde luego, parece un hallazgo fortuito con la salvedad de que el imperecedero Stradivari jamás hubiera sospechado cuál era el secreto de su magisterio:

Fue el departamento de bioquímica de la Universidad de Texas la que llegó a la conclusión que a principios del siglo XVIII, una plaga de insectos devoraba la fauna italiana de la zona. Antoni Stradivari usaría bórax a manera de preservación de sus piezas. Esto, unido al uso de un tratamiento que el maestro le daba a la madera, mediante baños en sales, hizo que el alma de sus piezas presentara una alta concentración metálica que le otorga la particularidad tan genuina que hace de un Stradivarius, la pieza musical más exclusiva, cara y buena del mundo.

Quedan 150 violines, 72 violoncelos, 18 violas, y unas 10 guitarras. Una de las más ricas colecciones está en el Palacio Real, los llamados Stradivarius Palatinos. 6 piezas que fueron ya adquiridas por Felipe V a principios del siglo XVIII, pero que por una ley de Cremona, las piezas no pudieron salir de allí, siendo compradas por su nieto Carlos IV (aún Príncipe de Asturias) en el año 1775. 6 excusas para pisar uno de los Palacios Reales más imponentes del mundo y tener, cara a cara, a los mejores instrumentos que jamás hiciera la mano del hombre.

martes, 24 de mayo de 2011

Van Gogh


Al holandés le esperaba una vida particular. Autor de 1600 dibujos, de 900 cuadros y fecundo escribiente que dejó tras de sí un legado de 800 cartas con las que se ha podido reconstruir su vida a la perfección, sorprende que tan prolija herencia la amasara en el corto espacio de 37 años, edad a la que muere. Pero sin dudas, más allá de por haber puesto los cimientos de una nueva manera de pintar (el post impresionismo) o por lienzos tan sublimemente conocidos y enraizados en el colectivo donde el protagonismo reside en unos girasoles, las estrellas de una noche azulona o cuervos entre el trigo amarillo, nuestro pintor será siempre reconocido por haberse cortado una oreja, infringiéndose una amputación que siempre nos ha parecido propio de un loco.

Su vida ha quedado reflejada en la activa tarea epistolar que tuvo siempre; y serias investigaciones al respecto, han venido a darnos un nuevo perfil de la figura de tan mítico artista: sus inclinaciones sexuales. Porque parece confirmarse que no se corta el mismo su oreja, sino que es el célebre Paul Gauguin el que, dando muestras de su dominio de la esgrima, le asesta un certero golpe que hace que el holandés pierda el apéndice. Todo sugiere a que estaban riñendo a consecuencia de una prostituta, y tras el altercado, van Gogh decidirá que si dice que ha sido él mismo el que se ha cortado la oreja, su amigo Paul Gaughin quedará indemne de cualquier castigo que la Justicia llevase a cabo. De tal modo, lo encubrió.

Siempre se ha sostenido que van Gogh se cortó la oreja con una navaja en Arles el 23 de diciembre de 1888; la envolvió con sumo cuidado; y al fin, la dejó ante unna de las prostitutas que frecuentaba el burdel preferido del artista. Y ahora sabemos que la meretriz se llamaba Rachel y que fue fruto de una riña soberana entre dos genios que optaron por guardar silencio, Gauguin por desaparecer y abandonar a su amigo y no hablar jamás de lo ocurrido, para garantizarse que jamás habría de responder a los cargos. Pero, ¿y por qué van Gogh permite todo esto? Sencillamente, porque estaba locamente enamorado de Gauguin. Dos años después de perder la oreja, Van Gogh, a la edad de 37, se suicido, disparándose a sí mismo. Sus últimas palabras a Gauguin, fueron: "Estate tranquilo… yo voy a estarlo también."

lunes, 23 de mayo de 2011

La balsa de la Medusa


Junio de 1816; sale de puerto una fragata con destino a Senegal. El barco francés tiene el nombre de Medusa y su capitán es un absoluto desconocedor de las artes del mar, pero debido a un favor político se le ha puesto al frente de esa expedición, compuesta por “Medusa” y otros dos barcos. El capitán Chaumereys tiene a su cargo la vida de 400 personas. Casi veinte días después de haber zarpado desde la costa francesa, está a la altura de Mauritania. Tiene prisa por llegar cuanto antes a su destino y regresar, de forma que toma un desvío considerable de ruta. Pero el barco encalla en un banco de arena un 2 de julio. Tres días después, ha sido imposible rescatarlo y la vía de agua es ya considerable. ¡Hay que abandonarlo!

La tripulación es alojada en 6 botes salvavidas, con una capacidad de 42 pasajeros cada uno. 252 tripulantes suben a bordo, dejando atrás a 147 personas, en concreto, 146 hombres y una mujer. 17 marineros se quedaron a bordo de “Medusa” y se ahogan con ella. Por supuesto, el capitán está a salvo. El problema es que estas 147 personas tienen que salir con premura de un barco a punto de hundirse, por lo que se construye una balsa de madera de 20 metros de largo y 7 metros de ancho, donde subirán los últimos 147 desdichados a los que no se les ha querido alojar en alguno de los seis botes salvavidas. Con menos de un metro cuadrado por persona, uno de los botes, donde va el capitán, empieza a tirar de esta ridícula e improvisada nave. Pero pesa demasiado, y alguien, abandona a su suerte a 147 personas, cuando queda aún 60 kilómetros para alcanzar la costa.

Las únicas provisiones que se dejan en la balsa son un paquete de galletas, dos bidones de agua y dos barriles de vino. La mañana primera del 5 de julio, ya se había acabado el agua y las galletas. El capitán había dejado a su suerte a decenas de franceses. Alguien, desde la costa francesa, se hace eco de la noticia y esta llega hasta París. En la capital, nadie hace el mínimo esfuerzo por recoger a 147 compatriotas. Trece días después, el 17 de julio de aquel 1816, un barco encuentra la balsa. A bordo 15 personas. El capitán del “Argus” que rescata la paupérrima embarcación, les pregunta acerca de su desdicha. Y la contestación es aplastante: han muerto 132 personas, las que quedan se han tenido que comer a sus compañeros de viaje, muchos han enloquecido y tienen una preocupante deshidratación. El mundo se entera de la noticia y de la espeluznante vivencia de estos 15 supervivientes.

En 1819, el pintor francés Théodore Géricault presenta un cuadro de fabuloso formato, un lienzo cercano a los 35 metros cuadrados con un asunto que fascina, atrae, envuelve, está tamizado por una luz opresiva y representa una escena dantesca. Lo peor de todo es que el lienzo se inspira en un suceso real. Es la balsa de la medusa la que flota a duras penas en el cuadro. Y los 15 que sobrevivieron a un infierno demente abandonados por todos, los que escenifican tan cruento asunto. Gericault ha ido a morgues para ver la muerte de cerca, y se ha colado en hospitales y ha acompañado a moribundos en sus últimos instantes de vida, para poder retratar con precisión el color de la piel de alguien a punto de morir. En manicomios, ha sabido qué cara habían de tener sus personajes. El artista tiene 27 años y muere cinco años después, adquiriendo pronto el Estado francés dicho cuadro.
Acababa de nacer el romanticismo en la pintura. Una balsa, quince despojos humanos, una historia aterradora y un pintor genial. Medusa, seguía viva…

domingo, 22 de mayo de 2011

Ars


Si yo pinto a mi perro exactamente como es, naturalmente tendré dos perros, pero no una obra de arte.” Goethe

La pintura se aprende en los museos.” Renoir.

Lo malo de la pintura abstracta es que hay que molestarse en leer el título de los cuadros.” Óscar Pin

A veces hay que estropear un poquito el cuadro para poder terminarlo.” Delacroix

La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia.” Aristóteles

Pintar es fácil cuando no sabes cómo, pero muy difícil cuando sí lo sabes". Edgar Degas.

sábado, 21 de mayo de 2011

Granada nuestra


Siempre me ha parecido ilógico el día en que todos estamos llamados a la reflexión, una especie de jornada huera que para el común de los votantes, tiene implícita una alegría desbordante por cuanto toca a su fin las descarnadas campañas que nuestros partidos políticos nos brindan durante semanas enteras y de las que se hacen eco (a veces con una intención cainita) los medios de comunicación. Por eso, este sábado es un brindis festivo que augura un merecido descanso para cuantos estamos llamados a las urnas. Al fin, las triquiñuelas dirigidas por publicistas y directores de imagen sobradamente estimulados, tocan a su fin. ¡Albricias!

No son estos comicios electorales tan importantes como otros en los que España puede jugarse en todo punto los 614 representantes del pueblo, con el expreso encargo de dirigir nuestras vidas para bien o para mal. Dependiendo de la población, lo que nos jugamos es algo, y permítanme la frialdad, mucho más banal. En aquellos espacios urbanos reducidos, unas y otras siglas caerán en gracia y desgracia sucesivamente por el mero hecho del tirón de sus elegidos. En ciudades como Granada, lo que está en juego es la idea de ciudad, algo que olvidaron en muchas ocasiones los regidores entre los vericuetos imposibles de sus discursos anodinos.

Granada tiene necesidades que un alcalde, de un partido u otro, no podrá responder. Dependerá de las prebendas que quiera una administración mayor concedernos, que el ansiado y merecido AVE granadino esté al fin entre nosotros, que el Metro sea una de las respuestas eficaces y contundentes al problema de la movilidad y que la conocida como segunda circunvalación pueda acometerse definitivamente. Pero lo que sí debe hacer un alcalde que se precie de ello, es dejarse la piel, el resuello y el empeño en sentirse granadino. José Torres Hurtado ha sido ampliamente criticado por su encontrada y airosa oposición a administraciones regionales y nacionales que (y es un hecho objetivo) han tratado a Granada como ciudad de segunda categoría, año tras año, con el poder en manos conservadoras o progresistas.

Nuestro aún alcalde ha defendido más por convicción que por partidismo una Granada vapuleada desde Sevilla y desde Madrid. Y con el siempre recordado Nino García Royo en la mesa de “urbanismo”, definió un concepto claro, evidente y rotundo de ciudad, que podrá gustar más o menos (y hasta yo, votante suyo, le encuentro peros a veces), pero que desde luego habla a las mil maravillas de qué clase de Granada quiere. Por eso, las artimañas políticas esgrimidas desde los partidos de izquierdas, sobre el paro y sobre actuaciones que se le escapan a un alcalde de las manos, es una de las estrategias de confrontación más absurdas que jamás antes hayamos podido ver en nuestra ciudad.

Granada no se juega mañana un regidor que consiga acabar con el paro, baje los impuestos y logre medidas fiscales más generosas. No elige a un político que pueda enfrentarse al BCE y rascarle unos euros mensuales a la hipoteca de miles de granadinos; y no traerá armas suficientes para que la justicia sea lo que su nombre indica y la policía alcance al fin el derrocamiento de ETA. No. Lo que votamos mañana los granadinos es la oportunidad de construir una ciudad que cuatro años después del 22 de mayo de 2011, responda fundamentalmente a sus raíces: cultura, conservación patrimonial, puesta en valor de sus recursos, explotación de sus fuertes económicos (turismo, presencia estudiantil y sectores públicos y comerciales) y sea más segura, más limpia y afín a lo que su mayoría poblacional quiere. Y para desgracia de algunos, la mayoría de los que nacimos y/o vivimos en Granada queremos, es una ciudad que conserve intacto su legado histórico y la raíz inamovible de su tradición, sin perder el rumbo del futuro.

Granada además debe seguir en el camino recto de la confrontación con cuantas administraciones, por el mero hecho de estar regidas por signo político contrario, procuran toda suerte de empellones y tropiezos para lo nuestro., Y José Torres Hurtado viene dando muestras desde hace 8 años de su incansable autoridad para cantarle las cuarenta al más pintado y velar por lo nuestro, que jamás quiere decir eso que recibamos en perjuicio de otros, pero tampoco que nos tomen por los tontos del oriente, que al parecer hemos merecido dentro de este insensato régimen territorial que se llama Andalucía.

Mañana ejercer el derecho a voto es algo más que cumplir con el protocolo de una democracia que en efecto no será perfecta pero es lo más real que nadie haya soñado antes. Y lo digo por los muchos jóvenes descontentos que han dado muestras suficientes de demagogia y de intolerancia. Y como en tantas otras ocasiones, nos la jugamos en muchas cosas. Pero sobre todo, lo que ganaremos (o no) es en algo que no da un partido ni puede prometerlo, ni podrá nunca arrebatarnos: nuestro granadinismo, lo más parecido a un credo, a una fe, a una religión que conozco. O que por lo menos yo, sostengo y sostendré.

viernes, 20 de mayo de 2011

¿Incultura?


Henri Matisse tiene, ese 1953, 84 años. A pesar de su dilatada trayectoria y su longeva vida, no deja de experimentar. En este caso se trata de un “trabajo de corte”, un papercutting o hacer diseños mediante el recorte de papel. Pintado en gouache, es posiblemente una de sus últimas obras. Muere al poco, en 1954, y unos años después el prestigioso Museo de Arte Moderno de Nueva York, el todopoderoso MOMA, adquiere esta pieza de 13, 84 x 10, 33 centímetros, algo escueto, pequeño y sobrio, sin pretensión artística alguna, y se prepara para colgarlo en sus paredes.

1961. Lleva 47 días expuesta la pieza que ha recibido el nombre de Le bateau, es decir, “El barco”. Más de 120.000 personas la han visto ya. Uno de ellos es el corredor de bolsa Genove Habert, para nada relacionado con el mundo artístico aunque amplio conocedor de este. De repente, se da cuenta que algo sucede con este barco de Matisse. Le nota algo raro. Y cae en que los responsables del Museo, nada menos que lo han colgado al revés. Se lo hace saber a un guardia y este lo comunica hasta las instancias oportunas. El revuelo entre los expertos del MOMA es amplio, y Monroe Wheeler, director del mismo, procura un silencio pleno al respecto. Hasta que el descubridor anónimo, escribe al New York Times que se hace eco de tamaño error que el director del Museo, ha de confirmar.

Unos años después, aquí en España, un grupo cuela una obra hecha por un niño nada menos que en el Guggenheim de Bilbao, admirada como una pieza incontestable del arte contemporáneo. La cosa trae revuelo. Y no ha sido la única. En la foto de arriba, un Cristo relativamente reciente, de Jerez de la Frontera. Como pueden ver, tiene seis dedos. Un error del que se dieron cuenta los cofrades y que sirvió para remitirle la pieza de nuevo al escultor a fin de que este pudiera subsanar tan “pequeño problema”.

Definitivamente… Si alguna vez le dicen que usted, por falta de cultura, no entiende de arte contemporáneo, no deje de acordarse de anécdotas como estas.

jueves, 19 de mayo de 2011

¿Quién es el autor?


Propongo en esta ocasión una adivinanza nada complicada. Cuatro dibujos de un autor y cuatro pistas para averiguar de quién se trata, qué nombre está detrás de estas cuatro obras. La primera de ellas corresponde a un típico paisaje centroeuropeo. Un correcto dibujo. Tiene reminiscencias de las pesadas atmósferas del romanticismo, tal vez el alemán, porque en definitiva estamos ante un escenario natural que bien podría señalarse como del país teutón. Pero si me dejan decirles algo, lo cierto es que es austríaco, en concreto, perteneciente a la región pre-alpina de los grandes lagos, donde vio la luz Mozart, o que conduce hasta la ciudad mágica de Salzburgo. He aquí la primera pista: nació en Austria.

Tiempo ahora para ver un dibujo coloreado del urbanismo de Linz. Sirvió este dibujo como uno de los muchos documentos pictóricos que nuestro hombre presentó a fin de poder entrar en la Academia de Artes de Viena, cosa que le fue denegada hasta en tres ocasiones. Y por tanto, esta es una doble pista: el autor nació en Linz y pretendía ser un reputado pintor.

Esta tercera imagen (justo la de arriba) es la conocidísima Ópera de París, llamada también Garnier en honor de su autor. La pista es fácil; nuestro hasta ahora anónimo pintor (dibujante, mejor dicho) amaba profundamente esta ciudad. Y me arriesgo a dar una pista más sólida: hizo lo posible para que París no sufriera un solo bombardeo durante la II Guerra Mundial.

Y al fin, este dibujo de arriba, que documenta fehacientemente el enorme amor que sentía nuestro anónimo dibujante por los animales, especialmente por los perros. La cuarta y última pista: sentía predilección por los pastores alemanes. ¿Quién es el autor de estos dibujos?

miércoles, 18 de mayo de 2011

La Mona Lisa


Año 1503; Lisa tiene 24 años de edad y está embarazada de su segundo hijo. Para celebrar el acontecimiento, su marido, un comerciante florentino próspero llamado Francesco Giocondo. Enfrente de la casa familiar donde habitan Francesco y Lisa Gherardini, su verdadero nombre, vive un anciano cuyo hijo tiene una reputación inusitada. Bien es cierto que su hijo fue reconocido a posteriori fruto de un amorío impropio. El vástago, que tiene ya la importante edad de 51 años, se llama Leonardo, originario de Vinci.

Este es el punto de partida del retrato más conocido del mundo y una de las piezas que aglutina más fama y medidas de protección. Tras un cristal especialmente preparado de 4 centímetros de espesor a prueba de balas, se expone en el Louvre una obra cuyo principal valor es el ambiente que envuelve el conjunto, el conocido sfumato leonardesco al que se suma una sonrisa que ha intentado ser definida de todas formas posibles.

Ríos de una imaginación desbordante que han especulado con todo. Se ha dicho de Mona Lisa que estaba desdentada, que presentaba problemas de vista o que miraba hacia un punto concreto con el que el autor quiso ocultar un enigma que desde luego, Dan Brown se encargó ampliamente de sacarle provecho. Lo cierto es que el retrato nos trae una mujer sin cejas ni pestañas y con un oscurecimiento de los barnices con tal riesgo de peligrosidad, que estamos viendo una obra absolutamente amarillenta a la que no se atreve a intervenir el Louvre. Y al final, hemos conocido cómo podría haber sido originariamente. Juzguen ustedes:

Pero quizás lo más curioso de todo esto es que no hay una sola. El retrato de la señora de Giocondo no está sola en el mundo. Se conoce a la perfección obras por buena parte del mundo, atribuciones de retratos a Isabel de Aragón, donde muchos quieren ver a la verdadera Lisa aunque una de las piezas no expuestas (¿por qué?) que guarda El Prado y que genera controversia es una tabla que puede datarse coetánea del afamado cuadro del Louvre y que algunos relacionan con Leonardo. Esta es la Mona Lisa, la Gioconda española:
Y como despedida, un último retrato. Era propiedad del cardenal francés Joseph Fesch tío de Napoleón, y fue descubierto hace unos años, quedando desde entonces depositado en el Museo de Leonardo. ¿Es o no es, la Gioconda en una actitud más íntima?