Visitas

jueves, 24 de marzo de 2011

La música cofrade


Vivimos una época de oro en cualquiera de las disciplinas artísticas relacionadas con la Semana Santa y ello no iba a ser menos en el campo de la música procesional que goza de una inmensa cantidad de compositores capaces de seguir aportando interesantes propuestas para la simbiosis del costalero con la pieza musical, o de la escena plástica con los acordes que escuchamos. Esta segunda etapa dorada si acaso es la más prolífica de cuantas haya habido; a veces la cantidad es una cortapisa a la calidad y bien es cierto que han proliferado los autores amateurs, quizás salidos de los Conservatorios Medios y con toda probabilidad, antes de haber acabado este, que apoyados en el soporte informático apropiado, consiguen revisar de un tirón los conceptos de armonía e instrumentación y parir una marcha en poco menos de un mes. Atrás quedaron maestros como Antonio Pantión, Santiago Ramos, Gámez Laserna, Pedro Braña, Abel Moreno, Antonio Escámez o Bienvenido Puelles.
El compositor actual innova. O al menos ha pensado que no hay nada más lógico ni más oportuno que innovar; cuando se revisan más de doscientas marchas claramente consagradas para bandas de música y clásicos impertérritos al paso de los años en las cornetas de la Centuria, de Cigarreras o de Tres Caídas de Triana, no queda más lugar para la nueva pieza musical que la invención o caer en el maleficio de que la partitura recién terminada acabe siendo considerada como “más de lo mismo”.
La costalería ha marcado, aún nos falta saber si para bien o para mal, un verdadero modus operandi músico-cofrade. Cada vez ser requieren marchas que apelen más a la posibilidad de sorprender; “Costalero del Soberano”, de la factoría reputada cigarrera empezó hace una década a redundar en este concepto. Había que darle al costalero la oportunidad de arrancar de repente con el Misterio en una ruptura que al instante, producía la melodía principal con su fuerte de bajos. Casi coetánea, estoy convencido que la última marcha trianera que no obedeció a un intento de simbiosis con la cuadrilla del “Moreno de la Calle Pureza” fue “Silencio Blanco”. Por supuesto, toda banda que se preciara, debía tener un alto aprecio por las voces solistas e incorporarlas con el ánimo de romper de repente mediante el estruendo que en la comparsa gaditana equivale a un contralto que da notas muy por encima del conjunto.
Para los palios, de repente se observó que el aire flamenco casaba muy bien con según qué hermandades. Dejamos que las bambalinas “madres y maestras” siguieran meciéndose a los sones de “Esperanza Macarena” o “Estrella Sublime” y consideramos que los nuevos aires iban a venirnos muy bien; y de repente un día, de hará ocho años, empezamos a merendarnos marchas del estilo de “Caridad del Guadalquivir o “Callejuela de la O”, que como bien intuimos algunos, sirven para esto: http://www.youtube.com/watch?v=JDydWJG5bKo
La música actual es un informe conjunto de atonalidades, grandes solos, mucha flauta esperando que de repente interactúe el público, se calle, y el palio maniobre hasta que en cuanto entran el resto de los instrumentos, se arranque con más fluidez y descaro que Cristiano Ronaldo buscando portería. Lo malo es que no censuro este gusto actual por las marchas de nuevo cuño, sino que agradecido por el esfuerzo de originalidad, al menos la pretensión, lo que nunca entenderé es que para no adocenar el mundo de la música cofrade, se nos arrebate la posibilidad de oír los clásicos de siempre, las marchas que no por repetidas pasan jamás de moda. Si vale el símil, esto es algo igual a la arquitectura contemporánea que propone Santiago Calatrava. Pero que los arquitectos de hoy sigan los postulados de este genio, no significa que por ello el Palacio de Carlos V no sea algo admirable. ¿Se imaginan entonces que para ver una obra contemporánea como “Las señoritas de Avignon” de Picasso, nos impidieran contemplar a “Las lanzas” de Velázquez.
Respeto quienes quieran sentirse seguidores de esas marchas efectistas, hechas para la sorpresa de los costaleros. Yo, echo mucho de menos, muchísimo, que en mi ciudad ya no suenen obras rotundas como “Divina Pastora de Cantillana”, como “Soleá dame la mano” (la última vez que la oímos fue tras el palio de Reyes, condenada a un silencio obligado), tal vez “Evocación”, quizás “Virgen de las Aguas”… Por el contrario, prepárense para el concierto de solos de flautas y cornetas y los pasos, al entrar el conjunto d instrumentos, dando estampidas hacia adelante, bien con el izquierdo o a tropel… Lo lamentable es que en los centros de salud, a la mañana siguiente, enfermeras y médicos tienen que aplicar pomadas para las doloridas palmas de la mayor parte de los cofrades de Granada. Eso sí, la mayoría, con un generoso acné o un profundo gratinado en el pelo… ¡Nos hacemos viejos, pardiez!

5 comentarios:

J. Carlos Medina dijo...

Efectivamente te estas haciendo viejo. El andaluz, entendido este como nacido y criado de Despeñaperros para abajo, suele tener dos estados de ánimo muy contradictorios. O tiene la sangre de horchata estilo "leche rizá de la Perandres" o con la sangre efervesciendo como una lata de cocacola dentro de una lavadora en pleno proceso de centrifugado. Y en pleno estado cocacolero estamos cuando suena A ti manue, Callejuela de la O y alguna que otra mas. En la variedad está el gusto, y no abusando, hay momentos para el recgimiento y otros para emociones que piden callejuelas y manueles. Sin rozar lo charanguero y sin estridencias tambien gusta un poco de todo.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

¿Pero tú has visto en qué terminan convertidas estas marchas, que me recuerdan a la tarde de gloria de 1994, cuando el maestro Ortega Cano indultó en la Feria del Corpus un toro, y sonaban junto a "Amparito Roca", pasodobles muy parecidos?

Mira los enlaces que he dejado y enmudece como yo... Charangas con marchas... Nos lo tenemos merecido.

J. Carlos Medina dijo...

Bueno, bueno. Prohibir fumar en España porque entra de contrabando por Algeciras tampoco es la solución. Quiero decir que las charangas versionan hasta un Adagio pero ellos están en su papel y nosotros debemos estar en el nuestro. Lo que no se nos ha de ocurrir es contratar a una charanga para un Viernes Santo. Ni para el resto de la Semana de Pasión, claro. Ni a capataces charangueros, dicho sea de paso.

Por cierto, voy a crear un perfil de facebook que diga: Yo soy de los de A ti manue por carrera oficial. El que como tu vea esto, se va a echar las manos a la cabeza pero con un "siempre de frente" y sin arranques de Miura,con una cadencia bien armada en sus costeros a mi me pone los pelos como escarpias. Yo para esto si soy mas choni.

Lemar dijo...

Hermano de acuerdo contigo, y con J. Carlos Medina también; estas charangas y break, las hacen con estas marchas porque son más actuales, y más de "moda", pero no dudes que lo podrían hacer con cualquiera, y hay lugar para todo, y te recuerdo si echas de menos, lo anterior o antiguo podríamos ver tocando, campanilleros, por los campos de mi Andalucía los ..., detrás de algún palio, o la salve esa de olé olé, detrás de algún Cristo, o bandas de música detrás de todos los pasos de Cristo de Granada etc...
Todo evoluciona hermano, lo que hay que hacer, es desechar lo más malo, y coger lo bueno de antes y de ahora. No por ser de antes todo es bueno.
Ah por cierto, ese toro indultado por Ortega Cano, se llamaba Marquitos, y allí estaba el tío.

José Miguel Moreno Sabio dijo...

Hola David, como compositor te puedo dar mi opinión al respecto.

Hay que distinguir de entrada entre las piezas destinadas a lo que se suelen denominar "Agrupación musical" o "Banda de cornetas y tambores" que son las que habitualmente acompañan los pasos de misterio y que técnicamente se denominan "Charangas". Este término no es despectivo en sí, pues las agrupaciones de metal han sido utilizadas en obras del calibre del "Requiem" de Berlioz (utiliza simultáneamente diez de ellas en el "Dies irae"). El problema surje cuando lo que tocan tras los pasos son piezas escritas por personajes que no son músicos y que en la profesión conocemos como "silbadores". Sus procedimientos compositivos no tienen nada que ver con las enseñanzas que se imparten en lo que tu llamas "Conservatorios Medios", pues son tan pedestres y torpes que nos los utilizaría ni el alumno menos aventajado de una clase a armonía.

Por otra parte están las marchas de Banda, que son las que acompañan los pasos de palio.
Sobre las composiciones que interpretan hay una obra que marca un hito. Se trata de "Hermanos costaleros" del comandante Abel Moreno. A mi entender pretendió hacer una pieza con una finalidad concreta de homenaje a los costaleros "no profesionales" que salvaron la Semana Santa en muchas ciudades y que provocó un cambio de gustos, no buscado por el compositor, tanto en las hermandades como en todo el entorno cofradiero. La tradicional marcha fúnebre, "Amarguras" no es otra cosa que eso, devino en la marcha-pasodoble. El apelativo es lo suficientemente explícito como para no tener que abundar más en él. De hecho si oyes como se interpreta actualmente "Amarguras" en los desfiles procesionales observarás que no correponde a su tempo original, sino que se toca mucho más rápida. En descargo de los compositores, hablo de los profesionales no de los aficionados que silban un guión y luego recurren a un profesional que hace de "negro" y que es el que le da forma a sus ocurrencias e instrumenta la obra, tengo que decirte que hacen, o hacemos, lo que las cofradías piden.
A veces, te lo aseguro, lo que piden es sonrojante y no sigo porque no es mi estilo de expresarme ni en privado ni en público.
Al respecto sé que hay cofradías que empiezan a buscar otra cosa. No se trata tanto de volver a sacar los pasos de palio con sombrías marchas fúnebres, sino de recuperar cierta sensatez y un mínimo gusto musical.

Espero no haberme extendido mucho y que comprendas el sentido de mi comentario.

Saludos desde una de las ciudades con leyenda acerca del "Santo Grial", pero esto te lo contaré otro día.

Un abrazo, querido amigo David.