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viernes, 25 de marzo de 2011

¿Hermanos?


Tengo mucha suerte con mis vecinos. Los de Granada y los que muy de tanto en vez, me ofrecen la posibilidad de compartir propiedad horizontal del verano motrileño. Lo digo además con una satisfacción redomada, con holgada emoción, a tenor de lo que me cuentan otros que supone para ellos el mundo de la vecindad. Los míos son agradables al punto que se crea una suerte de comunicación fluida y una confianza que va más allá del mero trámite del rellano o el ascensor. Y quizás, por anormal, lo traigo yo hoy aquí a esta entrada de lo cofrade, en fiel reflejo a qué y cómo vive el amante de las hermandades y sus manifestaciones artísticas y de fe en este siglo que nos ha tocado.

Nos hemos vuelto taciturnos; las Cofradías tienen en su haber la nada desdeñable oportunidad de presumir que cuando en esta España nuestra había una contumaz dictadura, los hermanos votábamos sin perjuicio alguno. Podríamos dar datos antiguos sin pudor, pero el más cercano que conozco es el de la Hermandad del Cristo de San Agustín, que en 1680 votaba en el ejercicio más aplastante de la democracia de los hermanos del momento, a la hora de elegir su mayordomo y su Hermano Mayor. Seguro que las hermandades le ganan por muchas décadas a las prestigiosas y consolidadas democracias modernas que habitan en Inglaterra o Centroeuropa. Tenemos el más antiguo sistema democrático (que sigue vivo) del mundo con las Cofradías españolas y sin embargo, todos los valores que comportan precisamente el ejercicio de la voluntad popular están en visos de extinción.

Nos hemos vuelto huraños, sí. Las redes sociales y todas las facilidades que permiten, han hecho que el cofrade regrese a la soledad de su casa y su ordenador. Precisamente aquello que sancionamos en nuestros jóvenes y que tanto nos preocupa, la tremenda influencia de Internet como única arma y vehículo de expresión y comunicación en nuestros jóvenes, lo sufre ahora el cofrade.

Este se ha hecho su Semana Santa. Ha abierto un blog para poner la Semana Santa que le gusta, la que prefiere y la ha diseñado a su medida. Corresponde con las bitácoras destinadas al ensalzamiento de su hermandad, o del ensayo costalero que le corresponde; el beneficio es interesado; además, el cofrade selecciona la música que escuchar en cualquiera de las páginas que tiene a su disposición y rebusca en otras el repertorio que más le seduce. Con el apoyo de Youtube y otras herramientas parecidas, hace una mezcolanza de sus propios videos, organiza los momentos que le son más atractivos e inspiradores y confecciona qué hermandades y en qué sitios va ver. Luego, mediante las redes sociales, puede en cualquier momento mantener la conversación concreta con el interlocutor concreto, pero si desea cortar ávidamente la conversación puede aducir siempre una inesperada llamada de teléfono o cualquier otra injerencia. Es la suerte de los chat que pululan por doquier. A eso, sumen que consigue la información mediante los servidores de noticias de programas y páginas específicas. La Semana Santa, la tiene íntegra en la mano, a un solo click de su teclado.

Quiero antes de proseguir lanzarles un llamamiento, porque creo que las entradas anteriores no se han entendido, o mejor, se han hecho pero muy parcialmente. Con esta ocurrirá algo similar. Mi hermano Currillo estará en este momento pensando que me he vuelto viejo y estoy desmontando el concepto de Semana Santa que en los últimos treinta años ha estado vigente… Nada más lejos de la realidad; quizás abogo por una religiosidad popular más verdadera, despojada de unos aditivos que no tienen demasiado sentido. Y esta entrada denuncia precisamente que los cofrades de hoy, y aún peor, los que han de venir, terminarán por convertirse en hermanos sin hermandad, en miembros sin nómina y en meros contribuyentes económicos que reducirán en un día del año toda su participación en la Cofradía y en el movimiento religioso y estético que la envuelve.

Las fotos de pequeño formato con la cara de nuestros Titulares han sustituido a las Imágenes per se. No vamos a las Iglesias y nos encontramos con una pieza artística que trasciende el concepto del arte para convertirse en representación de los valores a seguir que rodearon a Cristo y a María. Hemos relegado a las Imágenes a la figura de piezas que han de vestirse mejor que la otra y deben tener un Altar de Cultos mucho más lustroso que la vecina. Hemos descafeinado el sentido de todo esto. Los cofrades pululan y saltan de hermandad en hermandad, buscando lo que la vida les ha retirado: protagonismo social. La fidelidad al concepto de hermano y lo que ello comporta, no existe. O está en vías de extinción, que igualmente es preocupante.
En estos tres días que llevamos de Quinario, sigo reafirmándome que hice bien un lejano 1995 al escoger mi Hermandad como instrumento para seguir creciendo en la fe e infraestructura donde compartir mis devociones con otros.

Es una alegría ver casi noventa hermanos siendo un día laborable y cercanos a las diez de la noche, haciendo lo que mejor saben: sentir devoción por un Cristo que no es sustituido por una foto como tampoco él, a pesar de su grandeza artística, sustituye al Cristo Vivo del Sagrario. Es una alegría observar como todos se besan con todos y todos se saludan entre sí. Y es una alegría apoyarse en las redes sociales, y leer el estado de alguno de tus hermanos en el Cristo de San Agustín, como pude hacerlo en el comentario que dejaba a la luz pública Luís Recuerda: “orgulloso de mis hermanos”.

Yo también Luís, muchísimo. Ya está bien de quedarse en el mundo del blog de uno mismo, alabando lo de uno, fotografiándose uno y aplaudiendo lo bueno que es uno y el resto de los que rodean a uno. Ya está bien de hacer una Semana Santa a medida, cuando somos las instituciones de la democracia por derecho propio. POR HISTORIA. Ya está bien de construir un mundo cofrade a nuestra medida… Basta con llegar a las 20:15 de cada tarde al número 40 de la calle San Antón para ver que aún quedan cofrades que responden al sentido y significado auténtico del término y siguen imprimiendo carácter a los fines que aceptamos.

Yo estoy muy orgulloso de todos vosotros… Porque me enseñáis más de lo que nunca creí. Y por encima de todo, ¡QUÉ ES UNA HERMANDAD!

2 comentarios:

Derechatras dijo...

Compadre,por una parte,felicitarle por esa pedazo de Hermandad que usted tiene.
Por otro lado,contarle que como usted sabe,yo vivo lejos de mi Graná,que trabajo de noche y lo que hago cuando me acuesto por la mañana,es llevarme el portátil a la cama y relajarme un poquito antes de dormir,navegando por las distintas redes sociales y leyendo los diferentes blog cofrades,para enterarme de todo lo que pueda.
Si usted considera que soy un huraño pues vale,pa usted el perro.

YA TE COGERÉ EL SÁBADO DE PASIÓN II

monaguillo dijo...

Estoy muy de acuerdo con la entrada: hay mucho nómada de capirote o de costal, pero poco hermano de sentimiento.

No sabes la suerte que tienes de que te pongan tu Quinario a una hora a la que los hermanos que trabajan puedan asistir... es un detalle que no tienen en todas las Cofradías.

Un abrazo.