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domingo, 27 de marzo de 2011

Fragmento del Pregón de la Hermandad de la Estrella de Granada


Ya casi acaba la misa.
Venga, vamos a la puerta
y mira para otro lado,
para que nadie nos vea,
no vayan a conocernos
y me muera de vergüenza.

Ya se apagaron las luces,
ya se ha vaciado la Iglesia,
ya hay luz en la sacristía.
¡Lo último que nos queda!

Todos nos dieron la espalda.
La sociedad la primera.
Me han convertido en un paria
que habita entre la moheda.
Ya no sé cuánto me falta
para perder mi vivienda,
mientras me bebo las lágrimas
para que jamás entienda
que sus padres ya no tienen,
por no tener, ni paciencia.

Y cuando cae la tarde
se marchan a la trasiega
de los mendigos de hoy
para llenar la despensa.

Jamás he sido creyente
ni Dios hubo en quien creyera;
pero ese cura me ha abierto
los ojos de mi nevera,
los brazos para el sosiego
y la voz de mi conciencia
y hace lo que su Maestro
la Biblia dice que hiciera.

Si los ángeles existen
visten de sotana negra.

Tú mira para otro lado,
para que nadie nos vea.
No vayan a conocernos
y me muera de vergüenza.

Para que mi niña coma
tengo un hambre carcelera;
y cuando viene llorando
porque le han dicho en la escuela
que su familia es tan pobre
que vive de la indigencia,
me hago cuna de sus llantos
y pañuelo de su pena
y con piadosos engaños
le despisto la merienda.

La comida se la cambio
por mis brazos de la siesta
donde mi niña bonita
se acuna y pronto sueña
con una vida más justa
que la vida que le espera.

Duerme niña de mis ojos.
Duerme mi niña famélica.
Que mi estómago te canta
la triste nana del “ea”.

Pero venga, vuelve en ti,
¿o no has oído la puerta?
Tu madre viene mirando,
para que nadie la vea
con todo un cesto cargado
del amor de las Iglesias.

¡No me seas perezosa!
Venga vida mía, despierta.
Que los que siguen a Cristo
en el que yo no creyera,
ya nos han dado el pan nuestro,
mientras que la mano izquierda
no se enteró lo que hizo
la mano que nos lo diera.

Venga mi niña bonita.
¡Vamos a comer, princesa!
Que tu padre está parado,
que la crisis nos aprieta,
los políticos callados,
sus palabras embusteras
y en esta España de hambre
egoísta y cicatera,
no va a faltarte, cariño,
un trozo de pan; la pena
que no pueda yo ganarlo.

Pero toda esta miseria
si de algo me ha servido
y de algo me he dado cuenta,
que la caridad no entiende
de credos que nos valieran…

Mi niña hoy ha cenado
por el amor de la Iglesia.

5 comentarios:

Lemar dijo...

Hermano enhorabuena, no solo este fragmento, sino todo el pregón de una exquisitez y profundidad tremenda, bueno como usted nos tiene acostumbrados, es usted un genio, el genio de la palabra, esto ya se le queda pequeño.
Un abrazo, y gracias.

Anónimo dijo...

NO PENSARAS DEJARNOS A MEDIAS................PON LO QUE FALTA BONICO , QUE DISFRUTEMOS DE TU ARTE.M.E.L.A.

Agrupacion Estrella dijo...

David te agradeceria que pusieras el pregón completo, a mi me maravilló, espléndido... mi mas sincera enhorabuena ;)

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Ja,ja... Es una obra extensa con ocho poemas y 660 versos que coparía demasiado espacio de esta Alacena; la Hermandad dispone del texto y no tengo ningún problema por haceros llegar el texto si lo queréis; dejadme un correo electrónico y os lo paso.

Con todo, el mérito es de la Hermandad, que ha sabido configurar una Cofradía admirable por tantas cuestiones; cómo no, LA BANDA a la cabeza.

javi dijo...

Ole!!!