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miércoles, 9 de marzo de 2011

En estos 40 días


Eres polvo; pero si quieres… Eres tierra que a la tierra volverá, hasta que llegue el momento, porque mientras, decidiste pasar por este mundo fiel a unos modos, a unas maneras y a una fe. Y hoy esa es la que te concita y le da sentido al sinsentido en el que hemos embarcado al mundo cofrade. Eres el protagonista de los versos de pie quebrado de don Jorge Manrique, y la canina asustadiza de los lienzos de Valdés Leal en la Iglesia hispalense de la Caridad, y lo que ates aquí quedará atado en el Cielo. El que tenemos como meta y al que queremos llegar por nuestros actos.

La ceniza de hoy te recuerda todo esto. Los oropeles mágicos y sugestivos que a izquierda y derecha te rodean, las tentaciones de ayer. Quizá ni eso; las realidades de hoy. Y toca meterse en sí mismo, tomar conciencia de uno con el mundo y del mundo con uno. Toca validar los años del catecismo que nos leyeron a pie juntillas. Y apelar a las tradiciones, con mayor o menor coherencia, que nos mantienen adheridos a las realidades intangibles de siempre.

Eres un polvo bendecido por Dios y escogido como eje de su creación que prepara túnicas y costales, que se empapa de carteles y conciertos, que se dispone a los textos líricos de los pregones y que aspira las fragancias inequívocas de la estación y de la alegoría de la resurrección. Un “humus” con medalla al cuello que sabe de su fugacidad y que necesita que al menos, una vez al año, le recuerden la misma.

Eres cofrade; tú lo elegiste. Tú lo quisiste. Tu compromiso inherente en el momento de jurar unas reglas no pasó por la virilidad incontestable de tu oficio costalero y ni siquiera, por la seguridad vanidosa de tu vara de oro. Porque el fin de la gloria del mundo acecha a la vuelta de la esquina, en un abrir y cerrar de ojos. Y a 40 días del paraíso terreno que es ver la salida de la primera cruz de guía, cuando a la Cuaresma se le saluda en las paredes del Bar León de la Calle Pan, en el mismo sitio donde se le despide un Viernes de Dolores, tú que eres polvo, un cofrade que así quiso serlo, convendría el empleo de estos 40 días para vivir de modo que al fuego fatuo le siga algo más. Ese será mi empeño estos 40 días… ¡ACOMPÁÑAME!

3 comentarios:

monaguillo dijo...

No estás sólo. ¡Al lío!.

Fermín Iván dijo...

Somos polvo. Que hoy, en esta noche extraña y cenicienta no olvidemos que vinimos a servir y no a ser servidos. Que pensemos en la grandeza de lo ínfimo, en cuanto amor irradia el sentimiento auténtico y desnudo que todos los empeñamos en esconder.
Hoy, como bien dices, es -y así debería ser a diario- motivo para un largo y silencioso paseo por nuestro interior. Debemos abrir nuestro corazón a lo que no comprendemos y dejar de intentar comprender lo absurdo. La luz anida en nosotros pues EL lo quiso, y continuamente nos empeñamos en apagarla y que solo queden ascuas frías. Hoy le pido a EL, pero no por mí, sino por los míos... Por los que quiero de verdad, por mis seres más cercanos. Dándome a ellos por entero, el día en que sea POLVO dejaré que el aire me esparza en paz.
Gracias David.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Vendería tres veces mil herencias por asegurarme gente con tu coherencia, con tu lealtad, con tu espíritu, Fermín...

Y qué Miércoles de Ceniza más hermoso... Claro que no estoy solo Álvaro: lo hemos vivido juntos. Y con buenas nuevas, y con alegrías renovadas.

¡Merece la pena! Cosas como estas, merecen la pena y hacen que todo así te lo parezca.

Que en verdad, no estamos solos, mientras quede un rédito minúsculo y embebido en cada uno de los que tengo por míos.