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sábado, 5 de marzo de 2011

El cortejo cofrade (sentido, significado y orden) y III


Toca el turno ahora de la parte del cortejo que precede al paso de palio o de Virgen. Se abre con la Cruz Alzada” que suele (o debería) ser la Parroquial, puesto que, como reconoce el Derecho Canónico, es en el seno de la Parroquia y con la aprobación episcopal donde deben realizarse los ejercicios piadosos como estas que son las procesiones. No en balde, si la Hermandad dispusiera de un solo paso, debería figurar dicha cruz entre los ciriales que preceden al paso, de forma que entonces sí que estos tendrían sentido. Niego la posibilidad de dotar de verismo al empleo de los acólitos ceroferarios retirando la cruz parroquial de este lugar, pues entonces correspondería la inclusión de una cruz alzada más, que a tenor de lo que observamos, sería la tercera en el cortejo. Una reiteración sin sentido. Huelga decir que la Cruz Parroquial ha de ser acompañada de ciriales que la cortejen, y sus portadores, revestirse de alba y en su defecto, de roquete. JAMÁS cabe aquí la dalmática, salvo que unos diáconos lleven estas piezas.

El Simpecado es la insignia que normalmente suele seguir como segundo tramo a la Cruz. El guión, ya justificado en el siglo XVII, habla del enorme movimiento inmaculista protagonizado por sevillanos y granadinos (estos segundos algo antes) desde los inicios de la centuria del seiscientos. Al tratarse de una insignia que hace referencia a un Dogma de Fe, se debe acompañar de farol. Como vemos, las cruces, el Guión Sacramental y las insignias que se refieren a los dogmas de fe de nuestra Iglesia, se escoltan con luz, dando a entender su función litúrgica. Y como nos referimos a la liturgia, cabe destacar la presencia en una Hermandad, la de Resurrección, del Cirio Pascual. Cuando muchos “comentaristas iletrados” estuvieron durante años criticando el lugar y el sitio del cirio en el cortejo de Vergeles, Su Excelencia Ilustrísima y Reverendísima, Monseñor Martínez Fernández, dejó bien claro que su inclusión entre el acolitado del primer paso era el idóneo y festejó efusivamente que la hermandad sacara a la calle el mismo. Sólo es propio de una Hermandad de Resurrección, (creo no hace falta explicar el tiempo Pascual, que holgadamente entiende un católico mínimamente ilustrado) y nunca de otra. Así pues, antes de coger un micro y aseverar cuestiones, vendría bien un poco de cultura litúrgica.

A este punto, conviene la inclusión de cuantas insignias de corte mariano o en referencia a María Santísima quiera (y pueda, dado su número de nazarenos y otros particulares) incluir la Hermandad. Caben ahora las Insignias Propias o con cierta relación con esa advocación (si se procesiona una Virgen on la advocación del Carmen Doloroso, la bandera carmelitana), con la historia de la Imagen… Así, recomendé que la Virgen del Triunfo se planteara una bandera que recuerde el 250 Aniversario de la Proclamación de la Inmaculada (de donde proviene el nombre de Triunfo) como Patrona de España. En su diseño para un futuro, se encuentra Álvaro Abril y sin duda, por su novedad y su originalidad, será muy a destacar. Igualmente, se han tenido en cuenta Insignias como la Bandera de la Mediación de la Virgen, conocida como Mediatrix y que popularizó la Hermandad del Cachorro de Sevilla, o la de la Realeza, que hizo lo propio la Cena hispalense. En este caso, el orden de una u otra debe responder a cuestiones de lógica imperante. ¿En un discurso de fe, qué tiene más trascendencia, que María será mediadora del Mundo ante Dios, o que sea Reina de lo creado como así tiene la Iglesia por verdad? (que no por Dogma, todavía). Pues con ese criterio se ordenen estas insignias.

Si la Imagen ha sido distinguida y un banderín quiere recordar tal acontecimiento, puede incorporarse a renglón seguido los mismos. Es el caso de las Banderas que recuerdan la Coronación Canónica o la concesión de la Medalla de Oro de la Ciudad.

Y al fin, y me parece en todo punto mucho más interesante, antes de meterse e inmiscuirse en hacer banderas sin más trascendencia que la de exaltar una particularidad de la Hermandad y la devoción a su Titular Mariana, (que no nos engañemos, comporta igualmente un intento por ser novedoso, el primero en llevarla…y todo lo que cumple a la perfección con la vanidad del cofrade) sería recomendable que la Hermandad incluyera una Bandera por cada uno de los cuatro Dogmas Marianos que contempla la Iglesia, a saber: la Inmaculada Concepción, la Maternidad Divina de María, su Virginidad Perpetua y su Asunción dando lugar, pues, a las: Banderas Asuncionistas, Concepcionistas…

Al respecto muchos pensarán en la reiteración que supone el uso de un Simpecado y una bandera concepcionista, no teniéndolo yo por tal, en tanto que si uno predica la Concepción sin pecado de la Virgen, como defensa que siglos antes que la proclamación oficial y real hiciera el pueblo, el otro recuerda el Dogma en sí. Por tanto, son perfectamente compatibles y coexistibles en el cortejo, siendo el Simpecado una pieza más de carácter histórico (los primeros se hicieron unos 260 años antes de la definición dogmática). ¿Cómo ordenar las preseas que hacen referencia a los Dogmas? Pues el Dogma que se proclamara más pronto, ocupará el último lugar, y el que lo hiciera antes, el primero, teniendo en cuenta que fue como sigue: Maternidad Divina (en el Concilio de Éfeso, celebrado el 22 de junio del 431); la Virginidad Perpetua (en el Concilio de Letrán, celebrado en el 649); la Inmaculada Concepción (el 8 de diciembre de 1854); y la Asunción a los Cielos (el 15 de agosto de 1950); luego el orden sería justo a la inversa de cómo los he relatado aquí...

Por último, el Guión, si como en entradas anteriores, la Hermandad considere que este es el sitio para llevar la pieza representativa y característica de la Hermandad en sus actos públicos, a tenor de la devoción, origen y fundamento de la propia Corporación. No hace falta repetir el mismo orden que en el caso del Paso de Misterio… Tras el Guión irá la presidencia, las bocinas si las hubiere, el acolitado ceroferario y turiferario y al fin, el Paso de Palio o de Virgen. E insistimos, como antes, el preste si es que no lo ha hecho tras el Señor.

Con esto, concluye el recorrido por un orden que hemos intentado justificar en base al Derecho Canónico, a la liturgia de la Iglesia y a las costumbres propias, a la espera que sea de una cierta ayuda o al menos, que redunde en una idea clara: las Hermandades evangelizan y ejecutan un esfuerzo didáctico-catequético tanto en sus pasos, como en un las insignias que llevan en un cortejo que deberá ser reflexivo y valedero.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Señor R. Jiménez y Muriel.
En la primera parte de s.s. y orden III, habla usted de roquete cuando en realidad se trata de sobrepelliz.
Sin animo de enmendarle la plana, le recomiendo una visita al siguiente enlace http://liturgia.mforos.com/1699120/8146488-alba-sobrepelliz-y-roquete/ y descubrirá al igual que muchos, quien utiliza roquete en la S.M.I.C. y A.

Perdone mi atrevimiento y enhorabuena por su blog diverso y valiente.
Saludos

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Lapsus menti... Le agradezco la puntualización. Así es en efecto. Gracias por la colaboración y bienvenido a su Alacena.