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viernes, 4 de marzo de 2011

El cortejo cofrade (sentido, significado y orden) II


Llegado el momento en que corresponda hacer referencia a los tramos de palio descubriremos que una hermandad soportaría la mayor concentración de insignias en esta parte de su cortejo en detrimento, algo que ya precisamos ayer, de los tramos del Misterio o de Cristo. Es por ello que corresponde el uso de banderas que hagan referencia a otros Titulares de la Hermandad, como puede ser el caso del Santo al que esté consagrada la sede canónica. Bien porque en efecto sean Titulares así recogidos en el nombre de la Institución y en sus Reglas, bien porque se quiera tener una especial mención con dicha devoción. Se me viene a la cabeza San Cristóbal para los hermanos de Pasión, el Santo Ángel Custodio en el cortejo de San Agustín, donde se da la feliz coincidencia que en efecto, este sí se incluye en las devociones de la Cofradía, o cualesquiera que puedan ustedes imaginar.

Capítulo ahora para el Libro de Reglas, y digo libro de reglas y no de venias. Debe ocupar el lugar más próximo al paso de Cristo, salvo en una excepción que ahora distinguiremos… Se trata de una insignia validada históricamente y que representa los cánones, maneras, rúbricas y legislaciones por las que se rigen los hermanos. Es la norma sine quae non de la Cofradía. Procesionar el Libro de Reglas apela a que en este se contemplan las autorizaciones pertinentes, que sirvió para dirimir pleitos por preferencia de paso cuando se encontraban varias hermandades (y tenía el privilegio de escoger la más antigua) y que simboliza la adhesión de los hermanos a cuanto contiene el libro. Por ello, es importante que se tengan en cuenta que la función del libro de venias, como elemento donde se recoge el formulismo que te otorga un cofrade (y no una autoridad eclesiástica, que entonces cambiaría todo) resta sentido a la inclusión de este. No digo que sea censurable, pero sí que la Hermandad tuviera a bien junto a los capítulos de sus reglas, incluir en la misma pieza el espacio propicio para las venias. Además de con varas, si la hermandad fuera sacramental, debería llevar pértiga el que lo portara.

Precisamente si es sacramental la hermandad, no veo mejor lugar para ubicar el Guión (Sacramental, claro, y en sus variantes diversas o formas distintas) que caracteriza dicho carisma de la Cofradía que este. El último de los espacios consagrados a las insignias del tramo de Cristo, precisamente atendiendo a que los últimos lugares sean preferentes respecto a los primeros. Algunas hermandades lo colocan antes del Libro de Reglas, concediéndole por tanto más trascendencia a este que a la presea que identifica al Primero de los Titulares, el mismo Dios Sacramentado, Su Divina Majestad. Aténgase la Cofradía de timbrar la insignia con una cruz, como corresponde. Y además téngase en cuenta que en los cortejos sacramentales, estas procesiones deben ir abiertas por dicho guión y no por la cruz. De ahí que esta (la cruz) remate la pieza y por tanto se identifique en una sinonimia con las cruces de guía ["Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame" (Lc 9, 23).] como elemento que todos seguimos por identificar al Santísimo Sacramento.

Turno para las Bocinas, que juegan el papel aquí de recordar los instrumentos que precedían en tiempos pretéritos a los pasos, o que se significan en señal de respeto igualmente. Pueden ir delante de la cruz de guía, y ante los pasos. Normalmente se hace en número de cuatro. Algunos han querido ver en ellas la reminiscencia de los pínfanos romanos que seguro anunciaron marcialmente el camino del reo (Cristo) hacia el Gólgota. Con todo, ha de decirse que sin duda son las piezas menos trascendentes en un cortejo y su inclusión responde a un modismo estético. No hay que dejar de observar la riqueza que presentan y que las hacen atractivas a los ojos del espectador. Si todo ello conlleva a la recreación de un lenguaje estético propicio a la Hermandad, sea por bien incluida.

La presidencia de los pasos, normalmente tenidas como presidencia de la Hermandad a cuya cabeza, en la zona central de la hilera de cuatro o cinco nazarenos viaja el Hermano Mayor, me ha resultado siempre inconcebible. Y así lo digo. En un ejercicio piadoso siguiendo preceptos de Cristo como: “el que quiera ser grande, que se haga el servidor de todos; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.” Más que claro. Yo reservaría los últimos lugares de los hermanos con cirio a los miembros de la Junta de Gobierno, a excepción de los que tienen un lugar concreto y definido, como el secretario llevando el Libro de Reglas, los priostes como fiscales de pasos… No entiendo las presidencias, porque me parecen un culto a la vanidad de algunos. Si además en estas, excepción hecha de un presbítero, va alguien a cara descubierta, la cosa raya ya en lo cerril y absurdo. Los hermanos buscan el anonimato y unos pocos, que para colmo son (¡seguro!) Honorarios, dan el pérfido ejemplo de su honorable condición coqueteando con la vanidad y con la vieja sentencia hispana: “ver y ser vistos”. Intolerable si yo pudiera. Impensable si por mí fuera… Ahora bien, ¿dónde ubicar la presidencia? Claro está, donde resida el Titular que en efecto, motivó la fundación de la hermandad, y/o lleva el peso devocional de la misma de manera más evidente. En la Hermandad de Resurrección parece que la Virgen del Triunfo concita mayores suspiros devocionales, pero la hermandad rinde culto al Misterio fundamental de nuestra fe y se fundó con la intención de predicar la resurrección de Cristo, luego, he aquí donde debe ir la presidencia.

Los acólitos, mal llamados cuerpos litúrgicos (olvidamos que las procesiones no son actos litúrgicos), rayan ya en la herejía. Aunque bien mirado, tampoco son acólitos... Era un orden menor y no suelen haberla recibido el 99,99% de los que salen de acólitos, pero es otro cantar... Los cofrades nos hemos inventado un sitio para ellos, hemos colado las figuras de los ceroferarios y los turiferarios de manera pasmosa. No tiene sostén alguno que un cirial vaya precediendo un paso o andas. No lo tiene si no es escoltando a un cruz alzada, que en este caso, si se dispone de un segundo paso (no sería el caso de Despojado, Rescate o Silencio, por ejemplo), irá abriendo los tramos de palio (o Virgen). Por lo que hacer una amalgama de cruces, es irrisorio. Luego si no escolta a una cruz alzada, la única explicación que se le da es la que dice que en esa imagen que los pasos cobran como “altares andantes”, se toma los cirios que hay sobre el ara de consagración, puesto que dos son las luces que se prescribían ordinariamente para la misa rezada, cuatro para la cantada y seis para la solemne. Las hermandades optan por llevar cuatro o seis ciriales ante sus pasos. Nada tiene que ver algunas locuras que he llegado a escuchar: si la Virgen x está coronada, entonces puede llevar seis (u ocho) ciriales… Locuras. Lo que sí hace más gracia es algunas desviaciones del ya de por sí desviado asunto: 18 ciriales que históricamente saca la Mortaja de Sevilla (sin sostén evangélico ni comprobación histórica) en recuerdo de 18 personas que formaron parte del Entierro de Cristo, o los doce, número mágico y simbólico en la Iglesia, que ha llegado a llevar las Angustias de la Alhambra. Lo más curioso es que se revistan estos acólitos de dalmática, cuando es vestimenta propia del diácono y en todo caso, no está autorizado, sólo he podido saber que la Autoridad mira para otro lado al respecto. No conozco un propio o costumbre ya reglada de ningún ordinario de España, que autorice tamaño despropósito.

Un grabado de 1833 de David Roberts, nos traía a los acólitos con sotana y roquete, como siempre ha sido. Es a partir del siglo XX y según Sevilla, cuando se juega poéticamente con el empleo de la dalmática: “según tradición de los emperadores, la riqueza del señor se distinguía por la riqueza con la que vestían sus sirvientes”. Bien, pero no tiene sostén. Los cofrades hemos querido jugar con este asunto y hemos hecho de algo litúrgico un empleo que no tiene incorporación en nuestras filas, y lo que es peor, le hemos dado una justificación y hemos querido que nuestras piezas sean las más ricas y lujosas. Lo siento pero la dalmática está reservada sólo al diácono. ¿Se imaginan que de repente un cofrade llevara una casulla? ¿O que el hermano mayor hiciera uso del solideo episcopal? Pues igual de tremendo es el empleo de la dalmática. Pero la gracia es que nos rasgamos las vestiduras cuando vemos una mujer acólito… Señores, no podemos escudarnos en que somos irreverentes pretendiendo mostrar “diaconisas” a sabiendas que el Sagrado Orden Sacerdotal está reservado al hombre en nuestra Iglesia, porque tan irreverente e impropio es la diaconisa, como el que se disfraza de diácono no siéndolo.

Les prometo que vamos a hacer toda una entrada dedicada a los llamados “Cuerpos litúrgicos”, uno de los grandes errores léxicos de lo cofrade. Este conjunto de acólitos que llevan guantes (TREMENDO, QUÉ IMPROPIO) y que se permiten el uso indiscriminado de lo que no le es propio. Pero en fin, llega el Paso de Misterio o de Cristo. Es aquí donde debería ir el Preste, Sacerdote que celebra misa cantada asistido por el diácono o el subdiácono (figura esta en vías de desaparición) y que por tanto representa a la Iglesia Instituida en los cortejos. ¿Ubicado detrás del Paso de Cristo o de Virgen? Pues insisto, dando dos variantes al respecto: bien por importancia devocional del Titular, detrás de uno o de otro (si el director espiritual decidiera ir en presidencia, debería hacerlo igualmente en la indicada arriba) o bien como final de la Procesión y por tanto en el último paso. Lo del bonete que ven en la imagen, propio y que esperemos, sea la tónica habitual de ahora en adelante.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

David,

Discrepo en tu argumentación de la presidencia en lo que se refiere a la Hermandad de la Resurrección.

La presidencia no va ante el paso de Santa María del Triunfo, por así decirclo, por "tirón devocional"... al contrario, la Hermandad tiene "Presidencia" y, tal y como se explicó en un número de "Y al tercer día..." (Boletín de la Hermandad), la misma la ostenta el Cirio Pascual, la Luz de Cristo Resucitado. Y está en documentación de la Hermandad desde su momento fundacional, tal y como D. José Cecilio Cabello te podrá ratificar (te pongo el nombre porque seguro que lo vea antes que yo y puedes sacarle el tema). Es un "enser" de culto tan importante como el Primer Titular que procesiona. Por esta cuestión, es necesario dignificar su presencia con un adecuado exorno floral, una correcta disposición de ciriales y una profusión en su incensación durante la salida procesional, que francamente es mejorable y, ten a buen seguro, así se acometerá. Otra cuestión es, ¿Debería llevarlo un acólito o un hermano revestido con el hábito? Hay sus pros y contras... a veces me decanto más por una opción, a veces por otra, pero quizás lo más adecuado sea el hermano de nazareno, sobre todo, por distinción de otra "iluminación" que antecede el paso...

Un abrazo, Santi.

Lemar dijo...

Hermano que galimatías, y tu pretendes que ciertos diputados mayores de gobierno entiendan esto, jajja, como no lo hagas con dibujitos, ni lo huelen, jajjajja.Bueno a seguir y ponme el Cirio Pascual por algún sitio.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Santi, hay que distinguir claramente entre la “presidencia” litúrgica y la que nos inventamos los cofrades y que llamamos “de la Hermandad”. Yo en esta entrada hago referencia a cómo venimos ordenando los cofrades (especialmente en Andalucía) nuestras Hermandades en la calle desde la cruz de guía al fin de esta, en un intento (del que se ha dado cuenta mi hermano Juan Morillas con una fina ironía) por arrojar algo de luz. Está claro que el Cirio Pascual, como símbolo litúrgico, preside el cortejo. Como también, y a tenor de las disposiciones de la Conferencia Episcopal, las Imágenes (por cierto, que desde ya te pongo en un brete: ¿sagradas o no?... ) presiden el Cortejo. Se le da condición de sagrada a la procesión ordinaria, y está claro y libre de cualquier sospecha, que en la del Corpus, es nada menos que Su Divina Majestad quien preside el acto litúrgico (esta procesión si lo es) del Jueves en Granada. Pero también el Arzobispo como Ordinario del Lugar, constituye una “presidencia” a la que se suman las autoridades locales y antaño, instituciones de la ciudad. Por ello, has de distinguir entre Presidencia evidente, y la elocuente, la que nos hemos inventado los cofrades y que llamamos de la Hermandad, en esa denunciada manera que tengo yo de decir que es canto a la vanidad de cofrades, Juntas de Gobierno y hermanos honorarios que vestidos de calle, hasta podríamos ponerlos como “ante presidencia”.
Si te resulta más coherente, hablemos, en vez de presidencia de la Hermandad, del Cortejo, presidencia de paso. El Cirio Pascual en la Resurrección, es el eje de todo el cortejo (no sólo del referente al Paso de Misterio). Pero la Hermandad organiza y monta una Presidencia, ¿verdad? Por lo que insisto en que son cuestiones independientes: ¿habría de ir ante el paso de palio, o de Misterio, dada la trascendencia absoluta de este y constituyendo el origen fundacional de la Hermandad? He ahí mi planteamiento. A esto hago referencia, pues huelga (para un cristiano medianamente instruido) decir que un elemento litúrgico o los propios Titulares son los que PRESIDEN esto.

Anónimo dijo...

Sagradas Imágenes Titulares, por así decirlo, "un escalón por debajo" de la Real Presencia de Cristo en la Eucaristía... pero pertenecen a la esfera de lo sagrado, pues nos remiten a ello.
Por ejemplo, cuando el Papa se arrodilla ante un Titular para rezar (se me viene a la mente Bto. Juan Pablo II ante la Virgen del Rocío), se arrodialla ante Ella.

Luego, para protestantes, no todos, o se les muestra cierto "respeto" pero no entran en esa esfera de lo sagrado... y para una mayoría de ellos, son "muñequitos" y, con visión judaizante del cristianismo y anclados en el AT lo valoran como una idolatría, idolatría que, a veces, no es ajena al mundo cofrade (Ejemplo: yo soy de este Titular, el otro como si arde en las Fallas; llevado al extremo, ¿o no?).

A mori y David, te puedo garantizar que esquema en Word, para imprimirlo, hay. Incluso con explicación de enseres... cuestión aparte merece que cuando todo está OK, el día de la salida se haga lo que se quiera... y luego no pase nada.

Un abrazo, Santi.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Santi, no se les puede llamar Sagradas, no tengo yo la culpa... Así pertenezcan a la esfera del Planeta Tierra.

Ah, ¿un esquema dices? Pues junto a los cinco que desde 2004 le he hecho a la Hermandad, ya hay 6. Oye, que a veces me da a mí la sensación que a la gente le gusta ser inútil.

Anónimo dijo...

Se viene a la cabeza, en este tema, el episodio de la zarza ardiente, donde Dios dice algo así como "descálzate que entras en terreno sagrado".
A este tipo de sacralidad me refiero.

De todas formas tu comentario me apremia a releer algunas cuestiones... que no me viene mal... para cuando tenga tiempo.

Un abrazo, Santi.

PS: A la gente le gusta hacerse notar y poder decir que manda en algo, aun a costa de otras cuestiones... y pasa lo que pasa. Tampoco no descarto una cierta dosis de desconocimiento, pero vamos, si hay 6 veces que te dicen algo y tú erre que erre... y además se comenta en un Cabildo, no sé qué solución dar...