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jueves, 17 de marzo de 2011

Consolación


Justo hoy era Lunes Santo; y justo hoy se cumplen tres años de uno de los más logrados estrenos que ha visto la Semana Santa de Granada en muchos años. Justo hoy tomaba la calle, tras 17 años de espera paciente y meditada por parte de sus hermanos, la Virgen de la Consolación. Aquel Lunes Santo de 2008 es una jornada penitencial de hitos. Por un lado, la madurez de la Semana Santa granadina, capaz de esperar el tiempo necesario hasta configurar un patrimonio decente y a la altura de la Manifestación conmemorada y de la ciudad. Por otro lado, era una de las primeras veces que un conjunto complejo salía a la calle bajo un patrón estético concreto y definido. Hasta el momento, las hermandades adquirían orfebrerías y bordados por separado. Hasta el momento (y habrá que seguir esperando) no se contaba con un paso de palio estudiado en su conjunto, homogéneo en su diseño y estilo y entendido de una vez.

Hitos como el propio lenguaje plástico; qué difícil que Granada, una de las ciudades más importantes del Mundo en el Arte del Renacimiento, hubiera dado de lado tantas veces al estilo. Y de nuevo un hito en el empleo del carey o en la inclusión del trasunto de la Sacra Conversación, que ya proyectada por la Hermandad desde años antes, no me atrevería a decir que ha contagiado a otras hermandades de otras ciudades, pero sí que se ha adelantado a un buen número de Cofradías en este empeño. Y el palio de Consolación efectivamente no quiero convertirlo en un modelo inspirador, pero lo cierto es que se vienen a dar condiciones muy particulares. Veamos…

Se aprobó y presentó su diseño en mayo de 2000; años después nacía el de Amargura, que abunda en las corbatas y en la crestería. Años después, el de Amor y Trabajo, también con corbatas y crestería. Años después, el de Dulce Nombre, con crestería. Y el de Remedios, que cambia el carey por la madera oscura (pero con más que evidentes sinonimias estéticas) y, cómo no, incluye crestería. Además, se convierte en el primer palio que procesiona en silencio en Granada. Y creo, y ahora lo definiré más adelante, que de nuevo representa esto último un hito en la ciudad. Y como ven ya he enumerado más de uno, y por supuesto, si no como modelo inspirador, he señalado igualmente más de un hecho estético que hacen de su paso de palio, pionero en estos lares.

Con tales predicados, aquel Lunes Santo (y creo sin ánimo de equivocarme que toda esa Semana Santa) quedó con la firma impresa de Consolación. Los hermanos sabemos que tenemos un palio de lo más plausible dentro de las calidades de los demás conjuntos de la ciudad, aunque ambicionamos mejoras y fortalezas artísticas que confirmen que mereció la pena una espera tan prolongada. Sabemos dónde apuntar hacia las posibles deficiencias e igualmente, y sin prurito de vanidad alguno, que el conjunto es admirable y muy válido. Original, innovador (en Granada y Oriente andaluz) y distinto. Ofrece algo nuevo y enriquece a toda la Semana Santa. Todo sea por el afianzamiento devocional y la consecución de los fines espirituales y asistenciales de la Hermandad del Santo Cristo de San Agustín.

Pero además, esta entrada, os la quiero dedicar a vosotros… A los que desde aquel 2008 y hasta el que llevamos por delante, es decir, cuatro años escuetos y cortos, pero toda una vida en nuestro caso, permanecen en la cuadrilla de costaleros de Nuestra Madre y Señora de la Consolación. Yo os quiero agradecer que os distingáis para bien, porque en una Granada nuestra donde la costalería aprecia poco, muy poco, el trabajo en silencio, donde las modas van por otros derroteros y pululan y cada vez más niñatos con sus mp4 a la espera de la última marcha de Tres Caídas, dais un testimonio y una forma de demostrar qué es ser costalero que no tiene precio ni forma de pago. Hasta que alguien no ha probado nuestra manera de entender la costalería, no sé (a lo mejor aventuro apresuradamente mi comentario) si es costalero de veras. Es fácil trabajar bajo un paso y oscilar la capacidad emocional y el estado anímico con las marchas, con las voces de arropo y ánimo de los que mandan debajo y de los que auxilian desde fuera. Pero cuando un paso pesa y la mente está en horas bajas, y sólo oyes silencio, y más silencio… Hay que ser muy costalero para seguir avanzando. Como en ese 2009 con Pepe Carvajal a la salida de la Puerta del Perdón… ¿Os acordáis? Los que vivimos aquello, sabemos de qué hablamos. Por eso, ahora que vamos a firmar el cuarto instante bajo un paso y cumplimos nuestro 3er Aniversario junto a Ella y por la Hermandad, esta entrada, va dedicada a todos vosotros, costaleros de negro de Consolación.

3 comentarios:

costalero gruñón dijo...

Que bonita David, qué de esperas contenidas se desataron ese día en el que nos convertimos, sin quererlo, en historia de nuestra hermandad y nuestra Semana Santa. He vivido muchos años al amparo de las trabajaderas del Crucificado, aprendiendo de todos los que me han rodeado, y he sufrido muchos momentos como el que describes del 2009 en esa Puerta del Perdón, pero mi memoria selectiva me hace quedarme con uno sólo, cuando Ella entró de frenete por la Catedral de Granada, y el templo principal de la ciudad dejó de ser huérfano de Madre...

Un abrazo, se me han puesto los pelos de punta con la entrada.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

El arbolito... desde chiquitito. Y con esta cuatro las veces que vamos regando el árbol. El nuestro no es tan frondoso ni tan apetecible como otros, cierto. Pero es nuestro. Y sus raíces, todas, son buenas.

Merece la pena esperar si el resultado es este. Mira que el que más o menos, sacará pasos en Granada y fuera de ella. Pero (y lo siento, de veras que lo siento), como el pellizco tonto que se te coge horas antes de un ensayo (ahora mismo, sin ir más lejos) sabiendo que te encontrarás con los tuyos, con los que compartes una afición que no entiende (ni quiere entender) de aplausos ni de palmadas hueras en la espalda, no hay instantes que se le comparen.

Hasta dentro de un rato. A decir nuestra verdad...

VALENZUELA dijo...

Fué un dia grande, desde el punto de vista de la Semana Santa se plantaba en la calle uno de los palios mas señoriales, si no el que más.

Es una gran hermandad y ese día lo demostró, bajo sus faldones un trabajo serio, mejorable, como todos, pero serio, era la primera toma de contacto y me quedo con la gente de abajo, en especial con un una persona a la que no conocía bajo los pasos, si bien es cierto q si lo conocía desde fuera, un saludo para David Morente y otro para vosotros dos, artistas.