Visitas

viernes, 18 de marzo de 2011

Acólitos


Una de las principales incongruencias, uno de los fastos “consentidos” y admitidos por la Iglesia a las Hermandades, no es otro que la inclusión en los cortejos del mal llamado cuerpo litúrgico. Apreciemos como nos dice el Derecho Canónico, que una procesión, a excepción de la sacramental, no es un acto litúrgico. Sabido esto, la pléyade informadores cofrades que micrófono en ristre o bien con un teclado se decía a titular al acolitado que con cirial e incensario figura ante las andas procesionales como “cuerpo litúrgico”, comete un error garrafal y desmedido que espero empiece la llamada a la corrección. Yo lo intentaré desde esta Alacena, aunque sé a ciencia cierta que uno de los pocos que apreciará el contenido de la entrada será el inmenso (en toda la acepción literal y figurada del término) de Santiago Bueno. Porque al contrario que otros temas de la cultura litúrgica y cofrade, este interesará a un selecto grupo de “capiroteros”. Pero en la intención va mi remisión.

Por tanto, basta ya con esto de cuerpo litúrgico. Son un acolitado, que además, no puede revestirse de dalmática. Sé que el axioma que acabo de redactar escocerá a unos pocos; no hay que ser iluso y creerse que el empleo de la dalmática (cuando hay fotografías y grabados del siglo XIX en Sevilla que demuestran que los ceroferarios y turiferarios iban de sotana y sobrepelliz) no responde a un intento vanidoso por parte del que ansía lucirla. Por lo general, el acolitado cofrade suele estar encarnado en un tipo de cofrade, digamos, “sensible”. Desea a toda costa figurar delante del Titular de sus amores y por ende, hacerlo con una cosita frágil y de poco peso (su dañada columna vertebral y sus múltiples achaques a la tierna edad comprendida entre los 18 y 28 años le imposibilita vestir la túnica de la hermandad y no digamos respirar tanta testosterona costalera) que le da opción a observar el proceder del Misterio o Palio de sus adentros.

¿Se imaginan que de repente un cofrade saliera en un cortejo vestido como sacerdote, sin serlo? Pues me sirve la sinonimia y el ejemplo, porque tamaño despropósito es el que ratifican las Hermandades usando dalmáticas. Es una prenda reservada a la Orden del Diaconato. Sólo y exclusivamente los diáconos pueden hacer uso de la misma. Luego, como es tan abusivo e irredento el empleo del alzacuellos, o de un solideo, o de una mitra o de una casulla por un seglar (imaginen la escena, propia de una chirigota venida a menos), no comprendo que intentemos buscarle sentido al inapropiado e incorrecto uso de la dalmática por seglares.

La Iglesia, reconoció a raíz del Concilio Vaticano II y en el Código de Derecho Canónico (Libro II, de los cánones 204 a 231) las obligaciones y responsabilidades de los laicos, y a raíz de 1992, la participación de estos en labores que hasta entonces quedaban reservados para los que habían sido instruidos en las órdenes menores. Desde la renovación conciliar, el acolitado puede ser ejercido por el seglar. Es más, como bien comunicó el entonces Cardenal Diácono y Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, Su Ilustrísima José María Javierre Orta, anticipándose al acta “Apostilcae Sedis” que remitió a los Conferencias Episcopales desde Roma, un 15 de marzo de 1994, advirtió que la Congregación estipulaba desde entonces y recogía en el Canon 230 # 2 que “debe quedar claro que los servicios litúrgicos son llevados a cabo por los laicos "ex temporanea deputatione", según la sentencia del Obispo, sean hombres o mujeres y tienen derecho a ejercerlos”. Bien, resuelto el problema… El Consejo Pontificio para la interpretación de los Textos Legislativos contestó en su sesión del 30 de junio de 1992 que las funciones litúrgicas se pueden confiar a los fieles laicos, pueden llevarse a cabo a partes iguales por hombres y mujeres, y entre ellas servir en el altar, entendiendo esto como una de sus funciones; además, en una audiencia concedida el 11 de julio de 1992 a Vincenzo Fagiolo Arzobispo Emérito de Chieti-Vasto y presidente del Consejo Pontificio para la Interpretación de los Textos Legislativos, el Papa Juan Pablo II confirmó la decisión y ordenó la promulgación de lo que acabos de señalar.

Esto no tiene otro significado que el siguiente: la mujer sí puede formar parte del acolitado que colocamos delante de un paso, y la mujer sí puede portar un cirial o un incensario. Ahora bien, lo que no podrá hacer jamás la mujer es vestir una dalmática y sí el hombre. Pero podrá hacerlo el hombre, cuando tenga administrada la Orden del Diaconato, porque si no, incurre en fallo y desavenencia a la liturgia de nuestra Iglesia.

Otro apartado fundamental… EL USO DE GUANTES. Tamaño despropósito a la altura de la vestimenta de la dalmática… Representando una función litúrgica, no se puede llevar guantes. Este privilegio sólo lo tiene el obispo (y por tanto, Arzobispo, Cardenal o el Sumo Pontífice) que se le entregaban al recién nombrado en una silla en el momento de la consagración. Litúrgicamente, su uso queda reservado como signo de dignidad y sólo los usa el celebrante que pontifica (Obispo), y nada más que en la misa de catecúmenos, es decir hasta el inicio del ofertorio. Estoy convencido que los acólitos con guantes lo hacen en otro ejercicio indómito de vanidad y tal vez para evitar que se manchen de sudor los ciriales e incensario.

De los colores de las dalmáticas, que ya de por sí están mal usadas, ya es el acabose cuando las encontramos del color al uso de la Hermandad y no con el sentido litúrgico que debieran y está prescrito, esto es: morado del Lunes al Jueves Santo inclusive, rojo el Domingo de Ramos y Viernes Santo y blanco el Domingo de Resurrección. Pero vemos azules el Sábado en la Alhambra, verdes el Martes Santo en la Esperanza… ¡Horripilante! Y lo que es peor, con personas cualificadas y auto investidas como expertos en cultos, rúbricas y propios de la Iglesia en alguna que otra hermandad citada. Intolerable.

Y a la postre, el asunto del número de ciriales… ya hemos dicho que no hay un uso reglado, específico y necesario de los mismos. Tampoco del incienso, si bien este, no nos engañemos, coadyuva y potencia olores, sensaciones y estados de ánimo por lo que no cejaría yo en su presencia siempre como elemento estético, pues queda claro que no responde a las realidades de la liturgia al no serlo una salida/estación de penitencia. Pero no nos desviemos; decía al respecto del número de ciriales. Se ha especulado al respecto sobremanera. Algunos creían que una dolorosa coronada canónicamente podía llevar un número superior; falso. No hay un criterio establecido ni escrito porque en esto no hay pronunciamiento de la Iglesia. Eso sí, se ha encontrado una relación con los cirios que hay sobre la mesa de consagración, el ara o altar, y que suelen ser dos para la misa rezada, cuatro para la cantada y seis para la solemne. Los 18 de la Hermandad de la Mortaja, habría que entenderlo como un “motu propio” que desde luego no tiene ni sostén evangélico (ni en otras fuentes válidas para la Iglesia) ni rigor histórico. Como vengo diciendo a lo largo del texto, entendamos como otro más de los componentes de “boato y esplendor” el número de ciriales. O lo que es lo mismo, la traicionera vanidad hará que algunas, opten por ocho, o por doce… Y así, en múltiplos de dos, cuantos sueñen algunas.

Así, y como esquema para que nadie se pierda:
*Las Estaciones de Penitencia de nuestras Hermandades o Salida de las de Gloria no son actos litúrgicos, luego NO SE PUEDE DECIR CUERPO LITÚRGICO.
*Las mujeres, desde 1992, tienen el mismo derecho de participación en los servicios religiosos que el hombre, guste a quien guste.
*Los acólitos no pueden vestir dalmática. Es un hecho. Por muy bonita que quede y pompo que le dé por su vistosidad a un paso. Han de ir con sotana y sobrepelliz.
*Hay que extirpar el uso del guante de nuestros acólitos. No pueden jugar nada menos que a ser diáconos, sino Obispos en un Pontifical…
*Como quiera que el cirial no es necesario sino acompaña a una cruz (y poner otra más delante de cada paso sería romper por completo el sentido y significado de la cruz), entendamos por la relación buscada, que su número debe ser de 2, 4 o 6… Y ya.
*Ya que se hace mal y se usa la dalmática, que al menos vaya en los tonos y colores que marca la liturgia para el día.
A mí, todo lo que sea hacer las cosas bien me parece interesante; podíamos intentarlo. ¿Verdad?

12 comentarios:

Lemar dijo...

Totalmente de acuerdo en todo hermano,y yo creo que a los costaleros habría que ponerle en las suelas de las zapatillas algo por los resbalones, o buscarle algún remedio.
Además como usted dice, suelen ocupar este puesto, un tipo de cofrade "sensible", pero me pregunto, pueden rayar en herir la sensibilidad.
Un abrazo hermano.

Anónimo dijo...

¿La foto de los Gitanos es real? Madre mía...

EL ESPERANZO dijo...

Tampoco dice en ningún canon que los altares se puedan convertir en altares móviles ni llevar gente debajo ni música de cornetas detrás ni que se les cante flamenco a la Imágenes ni que una insignia romana pueda pertenecer a un cortejo religioso ni que....
Los usos y costumbres siempre tuvieron gran importancia como principios inspiradores del Derecho Canónico (son fuentes del mismo) y en este caso de las Cofradías la práctica consuetudinaria ha arraigado a lo largo de los tiempos con el respaldo tácito y a veces expreso de la Autoridad Eclesiástica hasta tal punto que las Cofradías, con todos sus "avíos" y aderezo han sido consideradas "ricos elementos de de religiosidad y de evangelización del pueblo" en distintas normas canónicas (tampoco vamos a aburrir a tus lectores con citas de Cartas Pastorales).
Don David, como nos la cojamos con papel de fumar e interpretemos las normas canónicas con tanta rigidez; apaga y vámonos.
Abrazos.

Anónimo dijo...

David,

Inmerecidos elogios, pues ten por seguro que más de uno y más de dos estamos empeñados que los Cuerpos de Acólitos tengan la importancia que tienen: particpen de los cultos de la Hermandda (y Parroquia), se formen en temas de Liturgia, tengan reuniones periódicas, etc. y no sea un improviso o el disfraz para un día en el que el piadosísimo devoto figure ante la ciudad frente a su Titular.

No obstante, querido David, unas apreciaciones:

En aquellas procesiones donde de tiempo inmemorial los diáconos participaban revestidos de dalmática y, ante su reducción en número, fueron progresivamente sustituidos por hermanos (varones) de la corporación, se dispensa el uso. Creo que esta dispensa que afecta a las corporaciones sevillanas, podía "trasladarse" a nuestras Hermandades y Cofradías.

Aunque vengan a decirme "facha" una cosa es la participación como lectoras y otras que se vistan de monaguillos y acólitos. Una niña vestida de monaguillo queda muy linda y los papis le echan fotos... pero debe tenerse en cuenta que los monaguillos entran dentro de la pastoral vocacional, como semillero de futuros sacerdotes. Que participen niñas es un poco "frustrarlas" pues no pueden pasar de esa funciçon de acolitado. El contacto del niño con el sacerdote, en la celebración de la Santa Misa es una forma de avivar la llama en el corazón hacia el sacerdocio. Hay determinadas congregaciones donde el papel se reserva a niños sólamente en las Parroquias que rigen.
En este caso creo que pasa un poco como el INDULTO para comulgar en la mano; que un indulto, entre comillas, se convierte en un uso generalizado.
Por tanto, niños, jovenes y adultos como acólitos; niñas, pues pueden tener su hueco como Coro Parroquial, revestidas con traje, lectoras, etc.

Lo de los colores litúrgicos es una batalla perdida. Aquí va con lo que pegue... es como los cambios de vestimentas, a gusto del consumidor o vestidor, obviando otras cuestiones...
Sólo remarco que en la vigilia pascual puede usarse el dorado... y que el celeste es propio de festividades de la Virgen en España.

Por último, ante estos abusos, hay Obispos como el de Ciudad Real donde ya han dado un toque a las Cofradías y la próxima Semana Santa o en los cultos no habrá acólitas. Otros, como en Sevilla, ponen cotas a las salidas extraordinarias... y es que cuando nos desrregulamos, nos convertimos en sociedades o clubs recreativos al margen de la Iglesia e intentamos que se democratice todo, seguro que un buen número de cofrades no ve mal la ordenación de mujeres, pues el Obispo, sucesor de los Apóstoles, debe mediar.

Un abrazo, Santi.

PD: Creo que Pablo Pomar, más experto liturgista (lleva un blog de este tema), es asiduo a tu blog, por lo que seguro que realizará aportaciones más valiosas que las mías, ya que soy más bien novel en temas de Liturgia "fuera de" la celebración de la Santa Misa.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Juan, hermano, el problema es serio... Nos lo tomamos a guasa, pero la "afección" que de repente posee como hatajo de demonios el cuerpo de algunos de estos "acólitos", es un asunto, repito, serio, grave y triste. Si he denunciado que algunos costaleros se aprovechan de los esfuerzos y devociones del resto de los hermanos para ocupar su minuto de gloria, algunos de estos acólitos también. Y perdemos el sentido de anonimato, compostura, decoro y actitud ejemplificante de una Estación de Penitencia... Pero ojo, ¿las de gloria son menos quizás?

Sobre tu comentario, Manuel, verde por la gracia del Gran Poder de Cristo y de Ella (ahí es nada), tienes tanta razón como yo. Es decir, el empleo de ciertas rúbricas y rituales termina, en un ejercicio consuetudinario, por validar las mismas, que no por ello habrá que dejar de recordarles a quien pueda interesar, no es la práctica habitual.

Tengo un comentario anónimo que pregunta si la foto de las "diaconisas" de la Hermandad de los Gitanos de Granada, es real... Y tanto, como la vida misma. Y con todos mis respetos, esto pasa cuando exaltamos a esta Hermandad como el vivo retrato de la religiosidad popular. Cuando esta no tiene freno alguno y hace de su capa un sayo bajo el amparo del Monte (Sacro, pero monte), suceden estas cosas: poses artísticos, dalmáticas en mujeres, dejación de las funciones del acólito... El término más castizo posible sería este: UN SINDIOS...

Y al fin, Santi, varias cuestiones... El semillero vocacional va por derroteros indudablemente distintos y por decisión del Ordinario, la presencia femenina en el servicio del Altar y otras funciones antes encauzadas al Sagrado Orden del Sacerdocio, como todo lo que en definitiva nos trajo el Vaticano II (¡qué bonito es el Tirol y la ciudad de Trento!)provoca reglada y aceptadamente estas cosas. Y Felipe II diría que "no mandé mis barcos a luchar contra los elementos". Eso sí, el celeste, mejor que yo sabes tú, se usa como privilegio papal a España y su Imperio, el 8 de diciembre sine excusio. O sea, un domingo de resurrección u otra fiesta de guardar (valga la ironía), Triunfo no puede emplearlas... Del dorado ya me contarás más detenidamente, pues es algo que acabo de conocer por ti. Si como dices además, Pablo Pomar sigue esta Alacena, acabo de ruborizarme. Alguien de su formación podría hacer de este blog una parcela mucho más efectista y documentada. Lo sigo con vehemencia en foros y alguna otra aparición. Un orgullo que me place sobremanera; y al fin, hermano mío, ¡vaya artículo más bueno el que has firmado para el Cenáculo! Sí señor. De la hermandad nos lo habremos leído Ricardo y yo (y poco más) pero ahí queda.

Un cofrade más dijo...

Interesante entrada la que nos brinda hoy. Tan solo algunas apreciaciones:

Respecto al cuerpo de acólitos, que no litúrgico, he leído ya todo lo habido y por haber en páginas, publicaciones cofrades, etc. Ahora me pregunto yo, para las personas que tengan (o tengamos, quizá es bueno incluirse siempre uno el primero para que nadie le puede decir) poca capacidad de razocinio, qué es lo correcto respecto a este delicado tema??

Me dirá usted, "no se trata de creerse una cosa u otra, esto es así y va a misa" (nunca mejor dicho), pero entonces, por qué alguna gente tiene la osadía de escribir artículos sobre esto, cuando ni ellos mismos tienen claro de lo que están hablando??

Y le aseguro que algunos de esos artículos a los que hago referencia lo han escrito la "creme" de la "creme" del acolitado en nuestra ciudad...qué atrevida es la ignorancia!!

Por mi parte, y dado que estamos lejos en nuestra ciudad de igualar colores de dalmáticas según el día (mucho menos de no usarlas!!), o de que cada vez sean más ciriales los que salgan ante un paso (y veremos a ver cuando coronen a la Aurora... no lo quiero ni pensar!!!), me quedo con el primer concepto; claro, conciso, simple: no volveré a pronunciar cuerpo litúrgico en Semana Santa, sino cuerpo de acólitos.

Un saludo

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Estimado "un cofrade más"... Le indico un foro donde los comentarios y participaciones las hacen verdaderas autoridades en la materia liturgista:

http://liturgia.mforos.com/

Seguro que le resultará provechoso conocer aspectos y prácticas de la Iglesia. Y por ende, aplicarlos a lo cofrade. Yo no estoy ni en el ánimo ni en la posición de sentar cátedra, pero si este tipo de contribuciones ayudan a que nuestras hermandades granadinas (y en general cuantas tengan acceso a estos datos) sepan de dónde y de dónde no provienen algunos rituales, ceremonias, rúbricas y "prácticas pseudo litúrgicas", mejor...

Como decía El Esperanzo, a lo mejor no hay que optar por posturas tan drásticas y sometidas a su razón de ser. ¡O sí!

Yo sólo sé que si nos preocupamos hasta la saciedad por cómo ha de fijarse un costero o cómo hacer una levantá, en estas cosas no podemos ir atrás.

"Un cofrade más", de nuevo un placer su aportación.

Lemar dijo...

Solo quería poner una nota de humor hermano, pero ya se que la cosa es grave, es más, hay incluso acólitos que llevan bulla y todo, que me vas a contar, bulla y alza colas.

Anónimo dijo...

Estimado "Un cofrade más",

Más que a nivel formativo el problema del acolitado en procesiones radica en que sale de la celebración litúrgica y, entonces, es un tema donde la documentación histórica (he hablado de "licencias" o "indultos") tiene un peso importante, no a nivel de Iglesia sino a nivel local, pues hay "costumbres" en Diócesis de tiempo inmemorial que autorizan o validan una forma de proceder que entra dentro de lo que podemos llamar Tradición.
Por ese motivo, el campo de los acólitos en cortejos penitenciales es un tema más de una disciplina histórica que litúrgica y, por eso, quizás puedas encontrar artículos donde se lleguen a conclusiones distintas, por lo que estos temas hay que manejarlos con precaución, lo que no invalida las distintas aportaciones que intentan arrojar luz sobre el tema.

Saludos, Santi.

Hágase la Semana Santa dijo...

Magnífica entrada. Sobre estos y otros temas queda aún mucho por hacer en nuestras Cofradías. Es cierto que si nos la cogemos con papel de fumar, como se dice más arriba, tendríamos que "desmontar el chiringuito", pero nunca es tarde para empezar a cambiar cosas para bien.

Enhorabuena de nuevo y gracias.

PD: ¿Podríamos publicar esta entrada en nuestro blog, obviamente, citando el lugar de procedencia y su autor?

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Sin problema, "Hágase"... a SU DISPOSICIÓN.

Hágase la Semana Santa dijo...

Muchísimas gracias. Mi nombre es Daniel. Soy uno de los administradores del blog.

Muchas gracias de nuevo.