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miércoles, 13 de enero de 2010

La fiesta del Voto en Motril


A penas media hora después, la trepidación se repetía con furor, por espacio de cuarenta segundos. Caída la noche, siendo las 21:00 horas, una réplica de formidable intensidad desaloja las casas. Madrugada al raso, pues en la jornada del ya 14 de enero, a las doce y cuarto, a las tres y veinte, y después a las seis de la mañana, los temblores de tierra persisten. Corre el miedo entre la población.
Los motrileños vuelven a ser azotados por otro movimiento sísmico a la nueve de la mañana de ese 14 de enero de 1804. Una semana después, sigue habiendo una amenazante actividad sísmica, hasta que el 21 de enero, se revive el intenso terremoto del 13, que alcanzara una intensidad de ocho en la escala pertinente.
La ciudad queda asolada; se han derrumbado muchas casas, pero no hay una sola que no pueda decir que se ha escapado de resquebrajamientos, grietas y daños considerables. La mayor parte de los habitantes se fabrican barracones de carrizo, a lo sumo de maderos, para poder resguardarse. Han muerto dos personas y el arquitecto Miguel Cirre es enviado de suma urgencia para evitar que la Colegiata caiga sobre sí misma, tras los numerosos daños sufridos.
En febrero, vuelve a ser protagonista la tierra, y de nuevo se comporta virulenta y trepidante.
Pasados los años, un 25 de diciembre de 1884, a las nueve de la noche, otro terremoto es protagonista en la población, derruyendo la torre de la Iglesia de la Victoria, el Hospital, la tribuna de la Puerta de Granada, dañando los pisos superiores del Ayuntamiento y dejando seriamente en ruinas la cárcel. En febrero, marzo y abril de 1885, se advierte una insolente actividad sísmica.
Así, Motril iniciaba con el 25 de diciembre su solemne tributo a Jesús Nazareno, Sagrado Protector de la ciudad, que se unía al Voto a perpetuidad que la población hizo a su Patrona la Virgen de la Cabeza, concluyendo el 13 de enero con las solemnes funciones religiosas. Siendo arzobispo Balbino Santos Olvera, tras el Concilio Vaticano II (q.e.p.d. por horrendo) se impidió que Jesús Nazareno saliera en tiempos de Navidad, como durante un siglo venía efectuando en esta fecha. Siempre ha creído el motrileño y ha reforzado de generación en generación la tradición del 25 de diciembre y del 13 de enero, cuando ambas Sagradas Imágenes mencionadas, salvaron a la población de la absoluta ruina y que a pesar de lo virulento de los terremotos, tan solo fueron dos las víctimas mortales, aunque muchos los daños materiales.
Desde hace poco, el Gobierno local del Partido Popular, recuperó la tradición de que la jornada del 13 de enero fuera fiesta local, que más de dos siglos de tradición tan propia y de memoria de lo sucedido, bien lo valen. Además, este trece de enero, a las 21:00 horas de la noche, cuando la Virgen de la Cabeza pase ante las puertas del Edificio Consistorial, recordaremos la estampa que se producía justo diez años antes: cuando le fuera impuesta la Medalla de Oro de la Ciudad, siendo la primera y hasta hoy única Imagen que goza de tal privilegio, amén de otros tantos.
Cada trece de enero, Motril recuerda que en su día, sus antepasados, todos, sin distinción de clases, ocupaciones y accesos culturales, se postraron ante Jesús Nazareno y ante la Sagrada Efigie Coronada de la Madre de Dios de la Cabeza, y remitió el incontrolado terremoto de hasta ocho grados. Y 206 años y 125 años después (respectivamente), Ellos, vuelven a ser protagonistas, tras el Solemne Quinario y la Función Votiva que preside el Excelentísimo Señor Alcalde, como alabanza, acción de gracias y para recordarles, que sean muchos los siglos de paz sísmica en esta población.
Tradiciones de siglos que siguen vivas y deberán seguir... Por cierto, para curiosos, Juan José Escribano González Carrascosa, se brinda a detallarnos de qué manera quedó suspendida la salida de cada 25 de diciembre y cómo fue amenazado de excomunión, por motrileño, conservador de las tradiciones de siempre, y por cumplir con la voluntad de los fieles, que a fin de cuentas, pintan más que mil mitras juntas... Pero eso, bajo petición de los lectores dejando sus comentarios.

Esta Alacena quiere agradecer de manera efusiva el fabuloso reportaje fotográfico realizado por J. Carlos Medina, sin cuya colaboración este texto quedaría un poco huérfano.

2 comentarios:

Antonio dijo...

Buenas, Hermano.
Primero dar la enhorabuena al D. Carlos Medina por sus magnificas fotos. En segundo lugar, agracederte que recuerdes este dia sobre todo a los motrileños que estamos en el exilio. Gracias a personas como tu y muchos como tu que seguimos manteniendo nuestras tradiciones. Y hablando de tradiciones le voy a pedir un favor, cuando usted pueda nos publica la historia del patronazgo de San Sebastian en Motril (en el olvido).

Anónimo dijo...

Estimado hermano:
En primer lugar darte las gracias una vez más por el aporte de datos que enriquecen sin duda a este lego que te escribe. En segundo lugar darle las gracias tambien a Antonio por este alago, a mi entender inmerecido, el cual denota un aprecio que por supuesto es reciproco.
Y en tercer lugar vaya mi voto y petición para que D. Juan José Escribano González Carrascosa nos detalle de qué manera quedó suspendida la salida de cada 25 de diciembre.
Un abrazo de J.Carlos Medina.