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jueves, 30 de abril de 2009

Martes Santo en Granada 2009

El día se empieza entre hermanos. Se hace en Santa Ana, donde aún hay lugar para que la siempre sagrada y legítima decisión de un Cabildo, pueda ser puesta en entredicho. Anécdotas aparte, la jornada se vive con las aportaciones más diversas, porque el Lunes Santo y este Martes, son los días cofrades más prolíficos en cuanto a participación de barrios equidistantes y distintos.

Nace en el Zaidín, con una Lanzada que presentó por tercer año consecutivo un cortejo nazareno en disminución, probablemente el más escueto de la ciudad. Treinta y nueve nazarenos dejan un sabor de boca raro. Y de esto no se alegra nadie que guste de su ciudad y de sus cosas. Pero ha llegado el momento de reflexionar. Los exornos impecables y mejoría en la vestimenta de la dolorosa. Y eso, que a lo largo del año, cambio estético y litúrgico tras otro, nos temíamos lo peor.
El Misterio tendrá 68 ó 70 costaleros, nadie lo duda. Si es así, con toda necesidad hay que revisar igualás, o ver dónde estaba el problema. Si es por el peso, antes que nada, (y porque no es tan caro a juicio de otros gastos de la hermandad) se precisa un cambio de parihuela. El andar, en la misma tónica que siempre, algo que es de aplaudir. Y la llegada física de sus costaleros, también en la misma tónica de siempre, cosa que es de preocupación. Habrá que dejar tiempo al tiempo, pero el cambio de martillo, siguiendo el pronóstico que resultó cierto, no trae novedades a reseñar.
En el palio, y por segundo año, evolución. Hubo momentos que creíamos el imposible de un paso a falta de los elementos que hacen exitoso el andar de un palio, consiguiendo la altura inesperada. Bien, muy bien. Lección femenina a muchos (pero muchos) palios masculinos. Resacieron a sus compañeras del Trabajo. La entrada en San Miguel Arcángel, recobró la vigencia cateta y falta de previsión de los años 80 de la ciudad. Una lástima los vítores reiterados (y ya oídos en otros puntos del recorrido, caso de San Antón) a las "costaleras guapas" (yo desde aquí grito vivas a las costaleras feas, pues claro que sí) y los parones interminables, el enormísimo tiempo invertido en recogerse, el destrozo en el mármol del suelo de la Iglesia que los acogía, los nada acertados instantes tras el fin de la Estación de Penitencia, demoras, patas de la parihuela que no se sabían colocar, cirios al suelo. Bien que fue criticada la Hermandad de San Agustín por nada parecidos sucesos y sí algo que ver (tardanza en entrar, uso de mecanismos o cirios de la candelería que se cayeron) lo que refrenda que, reirse de los males ajenos, trae como consecuencia estas cosas. Que en un año, el que se ríe pueda hacerlo peor, rematadamente peor.
En Santa Ana uno va a ver lo de siempre. El Señor del Gran Poder con la elegancia que huye de estridencias coreográficas y apela a las verdades y esencias más puras, y siempre una misma flor bien puesta, un buen orden de insignias, una sensación de Hermandad grande pero en crecimiento; o sea, ESPERANZA DE GRANADA.
El miedo estaba en la cuadrilla de las cuadrillas de los palios de Granada. La Victoria venía de arrasar. La Esperanza, se psotulaba con discrepancias entre los faldones. La Victoria lo había bordado. La Esperanza, llevaba años siendo el  techo de la categoría. Ay, que sí. Que fue pisar la Plaza Nueva, que fue enseñar sus mismas violeteras, sus clásicos fanales entre varal, su palio de siempre mecido por las marchas de siempre (el Himno Español, Coronación de la Macarena y...) y la vimos. Mejor vestida que en 2008 (no era difícil) y la vimos. Mejor la tarde que la de 2008. Y la vimos. Mejor, mejor que nadie su palio. Porque lo vovió a hacer, como esos deportistas sin discusión que te ponen el corazón en un puño y hasta el final no averigüa uno si revalidarán el título. Y la vimos. Y ya está. 
No se puede explicar de donde nació un día la magia ni quien es esa Niña metida a Madre, esa Moza que llora porque está escrito, esa Virgen sin oro canónico en sus sienes porque poco lo necesita, esa que no conoce la indiferencia, esa que regaló su autor hace 300 años, esa que le presta el nombre a las niñas de sus devotos, esa que nos devuelve la primavera y la aumenta y la mejora, y triunfa con los vientos en contra, año a año, sobre las leyes de la lógica costalera, y revalida los premios del andar y del saber del oficio de los de abajo. Ella que es una de las pocas "históricas y decanas" de la Semana Santa Moderna y Contemporánea y que como pocas, lleva 300 años sin perderse, con distintos nombres y distintas Hermandades, la verdad de la fe de Granada. Ella, que es todo y no es nada sin los suyos. Ella... 

Más arriba, en nombre de Albaicín, hay tiempo para la exquisitez. Con un cortejo escueto pero de orden impecable, como salido de otro tiempo, transporta la musica de capilla, el coro de voces, las Sagradas Imágenes, el urbanismo por donde se recortan, el mando preciso y plausible del Paso del Señor, el gusto de flor (acierto de primera en el Señor, de primera y más allá) en ambas andas. 
La Hermandad del Vía Crucis, que suspira por tiempos mejores, pone en la calle el escaparate de la medida y el gusto. Bien la vestimenta de Reyes, y bien los estrenos del bordado del faldón frontal del Paso de Cristo. Bien la compostura, bien las imágenes que regala, en la Carrera, en su bajo Albaicín, o en la Plaza Nueva o en donde quiera que la imponente obra de José de Mora quiera reflejarse, con toda la historia de las artes de Granada en su túnica de cola, en su corona de espinas, en su cruz de taracea o en sus candelabros regulares y simétricos. Y muy bien la gente de Agustín Ortega, Carlos Laraño y David Puche
.Y el palio, con un Banda de Guadix de escogido repertorio, que nos trae esencias a los que el cofrade de bulla cuesta aplaudir, y sirven de elegante contrapunto.
Al fin, el Realejo y su Coronación de Espinas. O su Cañilla, que es lo mismo. El cortejo mareaba. Porque que aumente cada año, es digno de mencionar. Pero que lo haga en la compostura, orden y armonía que le imprime su Hermandad (gracias, Diputado Mayor de Gobierno) invita a quitarse el sombrero. El Misterio está quedando a la altura que la cátedra del buen gusto realejeña merece. Ángel Asenjo se revela otra vez más (¿cuántas van ya?) como el mejor esculpiendo formato pequeño. Gran andar y los Carvajal (gloria a Lalo en el martillo y a Pepillo en la bodega) con su "escuela del buen gusto".
Ella es lo escrito de la tradición. Sin peros y con la necesidad del trabajo a costal, porque desmerece el vaivén de los hombros, la experiencia de sus costaleros y los méritos propios e indiscutibles de Alberto Ortega.

Un gran día a pesar de lo contado. Una Banda de Cornetas del Gran Poder que nos dejó a todos boquiabiertos, una Banda de Música de Torredonjimeno que ha sentado bases de armonía y profesionalidad y una jornada que del centro al Albaicín, del Zaidín al Realejo, transmite las sensaciones y experimenta lo propio de mejoras paulatinas y constantes de nuestra Semana Santa. A pesar de lo contado y vivido por Vergeles.

viernes, 17 de abril de 2009

Domingo de Ramos 2009

No nos cabe duda que, sin ánimo de parecer partidista, esta jornada es la grande y escogida por el cofrade de Granada, de todas todas. Bien de mañana se empezaban a gestar en animadas rutas, caravanas de deseos, de fotos, de saludos, de camaradería... El Domingo supo estar a la altura, desde el tiempo a las Hermandades, con un claro titular del día, pese a quien pese: "Victoria Cofrade en ell Realejo". Y que cada cual entienda lo que quiera.
La Entrada en Jerusalén, protagonista de un revulsivo estético, patrimonial y de saber hacer, flaqueó sin más. Lo hizo con un escueto cortejo, de peligroso número de nazarenos, que además se acompañó de un andar de menor altura en el Misterio y en el Palio. El estreno pesará y bastante, intuímos.
Pero al quite de la gloria estuvo la Cena. Con un paso que ya deja intuir el sabor dulce de la categoría, creemos que deben los hermanos de Santo Domingo trabajar más si cabe en la disposición del conjunto, que pasó a presentarse de manera recoleta y abigarrada, a dejar demasiados espacios no siempre armónicos. Lo lógico cuando varían y tanto las dimensiones y se trata de plantear 13 obras en tan suculento lugar. Ahora bien, y con todo mi pesar... ¿Un Cristo nuevo que esté de pie? Es materialmente imposible verlo de frente, oculto por la expresiva grandeza de sus Apóstoles, la altura más que extraordinaria de su canasto y la envergadura de la igualá.
Ahh... Ella. Sin más. La vestimenta, mucho mejor que el año pasado. Pero debería la hermandad decidirse sin ambages a llamar a Álvaro Abril. Mejoría respecto a 2008, sí. Pero no termina el vestidor de cogerle el aire a ELLA. Porque no hace falta nombrarla para saber que reina de manera absoluta sobre los trabajos costaleros, el donaire y el empaque de su día. Porque ELLA es el Domingo de Ramos entero. ELLA es toda la jornada, cuanto hemos esperado, cuanto soñamos a lo largo de 378 días (ahora nos queda menos) y el reflejo de hasta dónde ha llegado Granada. ELLA y la historia de España en su palio y ELLA y siempre ELLA. Muy bien ambas bandas y a pesar de lo que nos viene gustando la flor del Misterio, en el más sacramental de los que puede haber, necesariamente debe ya ser de tono rojo. 
La tarde nos llevaba a Jesús Despojado, y este a reencontrarnos con el gusto, con lo bien hecho, con la sobriedad y la mayestática presencia de un cortejo más grande que en pasados años, arquetipo de insignias, colocación y orden, compostura de nazarenos, calidad musical, expresividad del Misterio y el andar que no necesita de estridencias para ganarse a los que saben.
Mas el día nos revelaba a un Cautivo que se ha desperezado, que despierta lento pero firme a la lógica cofrade. Aumento de nazarenos, el mayor número de camareras de la jornada, perfecto orden de colocación de insignias, escolta de hasta cuatro varas según la ocasión, cuerpos litúrgicos completos... Todo ello, lo normal a estas alturas, es un absoluto descubrimiento. Un cofrade decía que el verdadero estreno no era la grandiosa talla y ebanistería de la Cena, sino que al fin se desterró el raso en las túnicas del Cautivo. La Encarnación, vestida mucho mejor que de costumbre. Y al fin (albricias), una flor en su sitio para el palio. Me gustó la banda alhendinense, pero no los andares costaleros, en las antípodas de la generalidad de esta ciudad.
Sentencia y Maravillas es una apuesta segura, con prácticamente pocos peros. Si acaso, que a pesar de la corrección del tocado de la Dolorosa, este era absolutamente opuesto al concepto de hermandad de capa y además, de Albaicín, con lo que ello comporta. Sigue la línea de contención y avance en el andar del palio, arduo trabajo el hecho y el que queda (bien, Manuel) y al Misterio se le impone la necesidad de un andar más sobrio si cabe. 

Gran día, sí. Gran día para abrir la Semana. ¿El mejor? Al menos para mí.

jueves, 16 de abril de 2009

Semana Santa de Granada 2009

Si algo ha venido a dominar la Semana Santa granadina de 2009, sin duda que fue la Magna Celebración de la Procesión Antológica del Sábado Santo, la climatología que tan positiva, no por ello faltó a su castigo en la jornada del Viernes Santo, y la enormísima concentración de público, superando y de largo años precedentes, de Domingo a Domingo, hasta el punto de convertir en intransitable la ciudad, o forzar a esperas de más de una hora para poder llegar de una a otra Hermandad, que en años anteriores nos hubiera ocupado si acaso, 20 minutos. Esto, sin duda, viene a significar la importancia adquirida, el interés despertado fuera de nuestras fronteras y la demanda cofrade que hace de la nuestra una muy apetecible Semana Santa.
Pero no convendría caer en triunfalismos. Y este que escribe no lo va a hacer. Aún a sabiendas de la progresión del conjunto de nuestras Hermandades, no es menos cierto que la etapa de más de diez años de dulce ascenso que veníamos disfrutando, se ha desacelerado sin más. No se extingue, pero se ralentiza. Las mejoras patrimoniales existen, obviamente, pero capoteamos un peligroso momento que nada tiene que ver con la crisis económica, y sí más bien con la falta de implicación general de los cofrades. No se entiende que suba el número de miembros de la nómina, pero baje de manera alarmante la participación en el cortejo.
Salvedad hecha de unas 6 hermandades, el resto han precipitado sus nazarenos, a números inquietantes. Si en el lado positivo encontramos a Despojado o a Estudiantes, nos intranquiliza la merma de Cofradías de un absoluto abolengo, como el Huerto, o Favores, y especialmente esta segunda, que puso en la calle 104 nazarenos y 84 mantillas (de salida, porque de regreso por mor de la lluvia, descendía sobremanera estas cifras). Una "Coronada" y otra "coronable", desplomadas en la participación... ¿Habrá que buscar soluciones? ¿Habrá que cuestionarse muchas cosas?
La valoración cautelosa de estos ocho días, pasa por hablar del inmenso nivel de las vestimentas y vestidores de Granada. A las mejoras de Victoria, Encarnación, Luz, Consolación, Esperanza, Caridad, Merced, Concepción o Triunfo, hay que sumar los prodigios firmados en especial, por Francisco Garví... Amargura, Consolación, Amor y Trabajo (de delicia), Soledad de San Jerónimo (de delicia y de delirio), Mayor Dolor (qué barbaridad por Dios)... La línea nunca recomendada, Penas o Salud.
Los exornos florales han sido casi en su totalidad de un gusto no ajeno a la inventiva, pero donde ha primado más lo recatado, dejando paso al lucimiento de los enseres, que a Dios gracias, son ya buenos y dignos. Atrás quedan las esquinas ampulosas de los palios, a pesar de los empeños del Zaidín. Muy notable el conjunto, acierto pleno en los Pasos de Cristo y Misterio, y con un sabor exquisito durante la Procesión Antológica (Perdón y Lanzada como los modelos a seguir) quedan descolgados el exorno floral de Penas, Luz y Triunfo. Afortunadamente hemos asistido a un cambio para bien en el palio de la Encarnación y no sólo en esto, sino en lo que parece ser la recuperación definitiva de la Hermandad.
No terminamos de entender cómo, con cuantas publicaciones, charlas, conferencias, tertulias, artículos... se llevan ya disertados y escritos en esta ciudad, hay Hermandades con los despropósitos de Orden del Cortejo, caso de Salesianos. El resto, salvo excepciones, muy bien. Y en especial, disfrutar en la calle de las Hermandades de San Agustín, de Despojado, de Estudiantes o del Rosario, capaces de transportarte a los mejores sueños cofrades.
La costalería, compleja como pocas, ha triunfado, a pesar de zancadillas deshonrosas de algunas cuadrillas que se empeñan en bajar el nivel. En Palios, a pocos debe caber duda, que entre los primeros han estado Esperanza, Victoria, Rosario... Y de manera sorprendente, la cuadrilla femenina de la Caridad. Habrá que entender por qué ha bajado el listón los de la Paz. O por qué el Zaidín se empeña en exasperar a los hermanos, fieles, espectadores y el mismo Nuncio Apostólico. Rematadamente mal el Señor de la Redención, el del Trabajo, el de Resurrección y la acuciante falta de costaleros de Lanzada... Se ve que el problema, no era el capataz.

sábado, 4 de abril de 2009

A las puertas de la gloria

El curso cofrade se inicia en Granada a los pies del Cristo de San Agustín, porque son ya 329 los años de un Voto Solemne que protagoniza el Ayuntamiento, cada 14 de septiembre.
Y porque tal vez al día siguiente, más de 21.000 ofrendas de flor, constantan que ANGUSTIAS, es la mejor ciudadana.
Desde entonces, más de cien actos cofrades, culturales y de fe... Día a día descontando cuánto queda para el Domingo de Ramos. Exposiciones...
Carteles conquistando el espacio público de la ciudad...
Quinarios y Solemnes Cultos...
Pregones y Presentaciones; oratorias...
Ensayos costaleros...
Y así, hasta que salgas tú, primera de nuestras cruces de guía...
Y lleguemos a ser grandes en una ciudad, que sueña con encontrarse con su historia, su legado, y con su tradición más enraizada...

Porque ya, es DOMINGO DE RAMOS.

A los pies de Dios...

Granada se postra ante su Sagrado Protector

Y besa sus pies

Y espera la salida de su Madre de Consolación a la calle, en 2009.

Manuel Ángeles Ortiz


Granada da y quita razones, para lo bueno y lo malo... Es la historia de un artista de Granada que nació en Jaén pero que desde los tres años vivió en esta ciudad, en donde se empapa de la cultura como pocos, acudiendo a aquella mítica Tertulia del Rinconcillo en el Café Alameda, el foco de lo más intelectual que nunca vieron los días granadinos. Aquella vieja tertulia la componían grandes, gigantes de la talla de Ismael González de la Serna, Federico García Lorca, Melchor Fernández Almagro, Manuel de Falla, José Acosta Medina, Antonio Gallego Burín, Hermenegildo Lanz o Ángel Barrios.

Manuel Ángeles Ortiz fue un pintor, escenógrafo y ceramista de la Generación del 27 que era admirado por aquellos poetas del “siglo de plata” español. De él se dijo que “pintaba como Lorca cantaba poesía, que decía pintando lo que Federico en sus versos”. Se formó estéticamente en Granada con José María Rodríguez-Acosta y López Mezquita y así, marchó a aquel París de las Luces del que regresa viudo y con una pequeña para crear junto al resto de sus tertulianos en 1922 el histórico “Concurso de Cante Jondo” que ideó Federico.  Suyo fue el cartel anunciador, un grabado que rompía la tradición costumbrista que anunciaba su estilo definitivo, desarrollado de nuevo en la capital parisina en donde frecuentaba entre otros, a Picasso.

"Jardín de Melisendra". 

Fue un artista activo que exponía en París (1929), Copenhague (1932) y Berlín (1933), y que era dirigido por Luis Buñuel en “La edad de oro”. Convertido en el primer español que experimenta la abstracción óptica y geométrica derivada del cubismo, no se olvidó de lo suyo y de los suyos, dedicando largas series de cuadros al Albaicín y creando con sus característicos collages, las obras “Campos de Granada”, “Nocturnos granadinos” y “Paseos de cipreses del Generalife” hasta su última gran serie: “Misteriosa Alhambra”.

Moría un día como hoy, hace 25 años y su hija recordó las palabras de su padre: “El día en que muera no quiero quedarme en Francia, aquí me voy a aburrir muchísimo. Quiero irme a mi tierra, a Granada”. Así que del cementerio parisino de Montparnasse,  salió don Manuel Ángeles Ortiz para ser enterrado en una tumba, junto a un olivo, contigua a la que guarda los restos del escritor Ángel Ganivet. A fin de cuentas, no se podía ser ni más de aquí ni extrañar tanto su patria chica. Como le dijo en su día Rafael Alberti, era "Manolo el de la risa".

¡Qué tendrás Granada, que hasta para 

jueves, 2 de abril de 2009

Los Pasos de Misterio de Granada


El diccionario ya tiene
la definición perfecta
para explicarle a los vientos
y definir que es la fuerza,
que de la Lengua Española,
ha llegado la Academia
hasta Jesús y María.

Tomó nota de la Cena; 
marchó a la calle Santiago
y apontocada en la acera
al ver como se venía
a los sones de cornetas
un “Getsemaní de oro”
y en sus esquinas profetas,
apuntó bien el detalle
de profesión académica.

Alguien tuvo que explicarle
cuales son los teoremas
del camino hacia el Calvario
con lecciones de grandeza
si viene dando izquierdazos
por la Calle Pavaneras
la calle de la Amargura:
Cristo con la Cruz a cuestas,
porque nunca se haga daño
al caerse, con las piedras.

Todo es distinto en Granada
y hasta distinta es la lengua
que al Señor de la Lanzada,
porque su peso no pesa,
se dice que tras diez horas
ensancha su parihuela.

Y si mucha es la angostura
a ver quién es el que piensa
que los canteros antiguos
que trazaron nuestras puertas 
no fueron los ideólogos
que a propósito no hicieran
las medidas intimistas
para que se vaya a tierra
el “Tribunal de los oros”
del paso de la Sentencia.

No, no sé cómo se atreven.
Cuál será su recompensa.
Tú a vestirte por los pies
que este año no tropieza.
Te acompaña la verdad
y con ella su presencia,
porque Chiqui, capataz,
El que “expira”, va a tu vera.

El Silencio cruza el Dauro
con nanas de mil saetas
mientras lo acunan los suyos
con chicotás de entelequia
que a veces Dios nos parece
cuando en San Antón, de vuelta
avanza siempre compacto,
que Él mismo es quien rachea.

El Gran Poder de costero
en su elegante manera.
Arquivoltas goticistas
de traza enjuta y prieta
para que a Pasión le cueste
tomar calle albaicinera.

Fortuna de las cuadrillas
de Misterio, altaneras,
con izquierdos por delante,
con coreógrafas firmezas, 
con caída a los costeros
y zancás que se cincelan
en las firmes compañías
del tambor y la corneta.

Misterios que tienen alma
que a nadie duda cupiera.
Cristo que de veras anda
porque así nos pareciera.

No sería esto igual
ni esta afición creciera
sin las cuadrillas que forman
la Granada costalera. 

miércoles, 1 de abril de 2009

¿Qué es un costalero?


Aplausos yo no los quiero;
ni vengas a dar palmadas.

Vale más mi anonimato,
que mi trabajo se paga
con ir con Dios y María
por las calles de Granada.

¿Aplausos, dices? Los odio.
Y el que aplaude en una marcha,
el que se deja la piel
en satíricas palmadas, 
que sepa que sobre mí
va quien las tiene ganadas,
que mi oficio no merece
más voz que una voz callada
y sentirme que he cumplido
con los míos y mi carga.

Aplausos de nuevo... aplausos...
Mentiras para el que ansia
disfrazarse de importante,
vendernos sólo falacias,
con costales de colores,
camisetas de tirantas,
dobleces de pantalones
y modas que poco o nada
lo van a hacer costalero...
¡Trabajar como Dios manda!

Más aplausos de incultura
a una “levantá” mal dada.
O aunque haya salido bien.
¡Eso no tiene importancia!

Venga, aplausos que no cuestan...
¿Comodidad o elegancia?
¿Cuándo la comodidad
fue sinónimo de chanza?
Póngase cómodo, claro
pero haga lo que haga,
que no sea para que todos
vean como se disfraza
de héroe del masculinismo,
mientras Cristo es el que pasa.

Aplausos, muchos y muchos
para usted, porque me basta
el aplauso que no suena
de quien siempre me acompaña,
a mi vera, hombro a hombro,
sin más premios que el que calla
y disfruta del momento
costalero. ¡Casi nada!

Le aplaudo a Pepe Juncal
juncales que son la saga
donde se es costalero
de verdad. De la Esperanza.

Le aplaudo a Rafa Alcalá,
erudito de la gracia.
Y le aplaudo a los Marín,
de condición escolapia.

Por supuesto a los Morente. 
Y aplaudo siempre al que labra 
hermandad sana y certera
de la mesa a la zambrana.

O a aquel que no necesita
de tu aplauso, de tus falsas
vestimentas irrisorias
que no están justificadas
y al que es capaz de morir
por el que al lado trabaja
por el bien de todo un grupo,
por el de encima, el que manda
y por supuesto por el que
quiere a su madre. A Granada.