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sábado, 12 de enero de 2008

El dolor de un asesino

-- “Me violaron con un palo y me sometieron a 50 sesiones de bolsa al día”
-- “Me dieron muchas patadas. Uno decía a los otros que me soltasen, para que huyera y poder hacer dos a uno, con referencia a Capbreton (...)”
-- “Una vez trasladado al cuartel de La Salve en Bilbao, me metieron en un cuarto (...) Me dieron una paliza. Sobre todo golpes en los testículos. Me empezaron a hacer preguntas sobre muchos temas, queriendo nombres. Entre continuos gritos y golpes, uno de ellos montó la pistola y me la puso en la cabeza (...)”.
-- “En día y medio me habían obligado a realizar miles de flexiones. A la vez me golpeaban en la cabeza con algo que podría ser un listín o con una porra de algún material como goma. Con los golpes, veía como luces.
Me ponían una bolsa en la cabeza y me metían dentro de ella humo de tabaco. Me la cerraban hasta provocarme asfixia. Los interrogatorios eran continuos. Casi no pisé el calabozo el tiempo que estuve allí. Salvo unas horas el último día (...) Había momentos en los que contestaba a las preguntas con cosas incoherentes. Pienso que era por la falta de aire (...)” -- “Me colocaron una manta doblada sobre el cuerpo y me daban puñetazos a través de ella”. “Me ataron en un colchón de espuma, y me metieron la cabeza en agua helada. Luego empezaron a hacerme lo que ellos llamaban `aguapark'. Decían que se lo habían enseñado los israelitas. Consistía en que me tumbaban en un colchón, me sujetaban los pies, los brazos y la cabeza, y me echaban agua con una manguera, en la boca y en la nariz. Cuando ya no podía aguantar, me tiraban un balde de agua a la cara, y me ahogaba (...) Estando desnudo me obligaban a ponerme con los brazos abiertos. Me tiraban baldes de agua muy fría por encima. Como temblaba, decían que era ‘el ángel nervioso’” -- “Aproximadamente cuando sería el segundo día y medio, entre hacerme el `aguapark' y el `ángel nervioso', me pusieron a cuatro patas en el suelo y trataron de meterme un palo por el culo. Como no pudieron hacerlo, me tumbaron en el suelo boca arriba, me sujetaron, me levantaron las piernas, y en esa posición me metieron el palo”. -- “Me llevaron de nuevo a un cuarto donde estaba alguien que no había intervenido en los interrogatorios de los días anteriores. Lo noté por su voz. Me dijo que él tenía una función, que era sacarme algo que no hubiera dicho con anterioridad. Me empezó a dar bofetadas en la cara, y me provocó muchas llagas en el interior de la boca. Me ató los testículos y el pene con una cuerda, y se puso a estirar. También me estiraba con la mano. En un momento empecé a sangrar del pene (...)”.







Hay que recordar que en este caso de Gorka Lupiañez nadie presentó nunca un parte médico de lesiones, corroborando estos hechos que se describen.




A los asesinos de ETA no les vamos a creer. Nadie, en su sano juicio, prestaría realmente atención a las opiniones de unos asesinos, ni daría crédito a las palabras de estos, antes que a la de los agentes de la GUARDIA CIVIL.
Pero, si es verdad lo que han hecho, si es cierto algo de lo que este etarra le imputa a la Benemérita, si por casualidad algo de lo narrado por el matón vasco fuera real.... CON DOS COJONES, MUY BIEN HECHO.
Y si no, deténganse en mirar algunas de las fotos de esta entrada, y recuerden que han sido casi mil las víctimas de estos animales, que no han tenido miramiento.
Si cada vez que detuviéramos a uno, lo hincháramos a torturas, iba a durar poco la banda vasca asesina. Jódete etarra, si es verdad que te han puesto a caldo... ASESINO DE MIERDA.

Fuente :http://www.elconfidencialdigital.com/



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